EN LA EXPOSICIÓN ANTOLÓGICA ‘SEIS DÉCADAS DE PINTURA’

La Casa de Galicia de Madrid exhibe 75 obras de la colección privada de Virxilio

La Casa de Galicia, sede institucional de la Xunta en Madrid, acoge desde el pasado día 2 y hasta el próximo 29 de abril una exposición antológica de Virxilio con el título ‘Seis décadas de pintura’.
La Casa de Galicia de Madrid exhibe 75 obras de la colección privada de Virxilio
 Palomares y Virxilio, durante la inauguración de la muestra.
Palomares y Virxilio, durante la inauguración de la muestra.

La Casa de Galicia, sede institucional de la Xunta en Madrid, acoge desde el pasado día 2 y hasta el próximo 29 de abril una exposición antológica de Virxilio con el título ‘Seis décadas de pintura’. La muestra la integran 75 obras de la colección privada del artista, que reflejan las diferentes etapas de su trayectoria pictórica. La inauguración de la exposción estuvo a cargo del delegado de la Xunta en Madrid, el periodista Alfonso S. Palomares, que presentó a Virxilio como “el pintor del alma de la tierra” y como uno de los grandes maestros internacionales de la pintura gallega contemporánea.

 

La muestra, organizada por décadas, desde 1954 hasta la actualidad, ocupa las tres salas de exposiciones de la Casa de Galicia, en las que se pueden contemplar obras realizadas con diferentes técnicas como óleos, tablas acrílicas con relieve, acuarelas, lápiz graso o tinta china.
Entre las obras se pueden contemplar algunas de las series que Virxilio ha dedicado a lugares y a escenas de la vida cotidiana, en las que plasma la importancia que da a las sensaciones que le son familiares. Su interés se concentra en las formas ordenadas de la naturaleza y en el colorido de sus luces que varía con el momento del día que refleja la obra.
El catálogo de la exposición cuenta con textos del escritor Xosé Luis Méndez Ferrín, del catedrático Luis Cochón y del pintor y crítico Luis Trabazo.


Compromiso
Luis Cochón, profesor de Lingua e Literatura en el IES Rosalía de Castro de Santiago de Compostela, dice de Virxilio que está comprometido con Galicia, con las personas y con el tiempo que le toca vivir y que tiene un “sentido inconmovible” de la dignidad humana.
También afirma que esta muestra “quiere ser no menos que una antológica de la colección privada, más bien íntima, del autor”. “Cuadros que él tiene para sí; muchos llevan décadas a su lado, y bastantes nunca habían sido expuestos, quién sabe si para no tener que deshacerse de ellos. De ahí este Virxilio inédito, aparte, casi clandestino que sigue siendo –no podría ser menos– el pintor consumado que fue y que es: convertir en persistencia lo fugaz de toda humilde belleza”, explica.
Cochón explicó además que hace años que Virxilio “viene pintando, a poco, en apuntes, lo que le es más próximo: los chaos y las bocarribeiras de Amoeiro y de Vilamarín, que son vanidad y el regalo mejor de nuestro natural”.


Poeta plástico
Para Méndez Ferrín, Virxilio es un poeta plástico que enuncia, con poder absoluto, las formas. “Como decir formas no es decir nada: las tintas, la disposición estratigráfica de las zonas, tan virxiliana; tintas y colores que compiten entre ellas; la línea durísima, a veces, y prepotente. También aquí en esta muestra está la textura, la pasta de color en densidad, volumen y tactilidad”, detalla.
“Podríamos sostener que éste es un Virxilio sobrepasado a sí mismo y en plenitud de sabiduría. Sostengo y sostendré siempre que la experiencia informalista de París años cincuenta y la amistad con A Gadaña es fundamental en la historia general de Virxilio. De aquella época le quedará siempre al pintor el conocimiento de que el cuadro es autónomo respecto al mundo exterior”, expone el escritor respecto al pintor y su trayectoria vital.
También identifica al pintor con su ciudad natal, Ourense, y le atribuye rigor de construcción y ausencia de énfasis. “La finura, la cortesía, el detallismo artesano e intelectual del Ourense de las palabras y de las pinturas y de las esculturas, esa sabiduría urbana y cultura diferencial de mi ciudad de origen, tiene en Virxilio un maestro principal. Que habla con palabras y con colores y con líneas y con textura que nos llevan, no siendo éstas verbales, también a la conmoción de la lucidez”, afirma.
Reflexiona asimismo sobre el hecho de que “Os Chaos de Virxilio apenas dan paso a una figura: están vacíos de personas (en una obra que tanto primó la figura), apenas son recordados los cultivos. Consciente o inconscientemente Virxilio nos da cuenta de una Galicia postagrícola, de unos Chaos en los que el cultivo de la tierra fue suspendido, el fenómeno que todos sentimos y que nos deja melancólicos”.


Depuración del arte
Por su parte, Luis Trabazo, crítico de arte y pintor, loa “esa constante e incansable depuración del arte de Virxilio, siempre en la brecha de la verdad, perseguida con tanto amor como perseverancia”.
“Toda la obra de Virxilio es así: lenta, íntima, profunda, sin el menor relumbrón; sin apenas apariencia; casi –diríamos– ‘sin éxito’ (me refiero a ese falso éxito de ‘doublé’). Pero llena, siempre, de un contenido intenso, venido de lo hondo; venido de la observación que cala hasta la médula, y cala con amor. No sólo con una pura y simple visión analítica, despiadadamente fría y cartesiana.”, explica.
También declara que ha visto “pocas pinturas tan entrañables, tan verdaderas, tan puras y genuinamente sentidas como la de Virxilio”.