ENTREVISTA A EMILIO PÉREZ TOURIÑO, CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE LA XUNTA POR EL PSDEG-PSOE

“Buscar la igualdad de los gallegos, vivan donde vivan, ha sido para mí una norma”

El candidato de los socialistas gallegos a la reelección como presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, asegura que no debe plantearse un debate sobre la influencia del voto emigrante, “del mismo modo que no se plantea si Narón influye más que Ourense”. Esta defensa de la igualdad de los emigrantes, sin “paternalismo”, es lo que le ha llevado a prometer la tarjeta sanitaria para los residentes en el exterior.
“Buscar la igualdad de los gallegos, vivan donde vivan, ha sido para mí una norma”
 El presidente gallego califica los últimos cuatro años de “especialmente prolíficos” en materia de emigración.
El presidente gallego califica los últimos cuatro años de “especialmente prolíficos” en materia de emigración.
Pregunta. El censo de la emigración es el que más se ha incrementado desde las pasadas elecciones. ¿Cómo cree que puede influir el sufragio del exterior en las próximas elecciones gallegas?
Respuesta. He seguido una norma toda la legislatura: no buscar sino la igualdad de los ciudadanos vivan donde vivan, piensen como piensen. En ese sentido, en las urnas entran votos, y todos valen lo mismo, y todos deciden lo mismo: quién va a gobernar el país. Me da igual de dónde procedan, pues yo los valoro todos por igual. Es decir, no creo que deba plantearse un debate en torno a si la emigración influye más o menos, del mismo modo que no se plantea si Narón influye más que Ourense, o Vilardevós más que Forcarei, o Sober más que Tui, o Vigo más que A Coruña. No, no. El planteamiento es: hay elecciones, todos los censados están llamados a participar, votan, se hace el recuento, y la democracia sigue su camino.
P. Actualmente todos los grupos políticos están de acuerdo con la necesidad de reformar el sistema de voto en la emigración, ¿cómo explicaría a los electores del exterior que esto no esté ya hecho?
R. Los sistemas democráticos tienen caminos que no es posible saltar. No basta querer modificar una disposición legal: hay que cumplir cada uno de los requisitos que permiten el cambio, y respetar los plazos que las reglas del juego disponen. En todo caso, no creo que los electores del exterior duden sobre quiénes han querido ampliar y consolidar sus derechos, y quiénes han tenido tentaciones de suprimirlos. Yendo al asunto: en este momento, el Congreso de los Diputados, que es el espacio donde debe resolverse la modificación legislativa, tiene activado el procedimiento para que el voto pueda ejercerse en urna. Ahora bien, si alguien quiere tomar otro camino, allá él; España no permite tomar atajos, afortunadamente.
P. ¿En qué dirección debe ir esta reforma?
R. Las fuerzas políticas gallegas, con representación en Madrid, han alumbrado el camino al coordinar sus propuestas en el Parlamento de Galicia hace algunos meses. La dirección es clara: disponer la legislación para que sea posible ejercer el derecho al voto en el exterior en las mismas condiciones, o en todo caso muy parecidas, a como se ejerce en el territorio gallego.
P. ¿Cómo valora la decisión de la Junta Electoral de exigir que el voto esté acompañado de una copia del DNI o pasaporte a los emigrantes?
R. Entiendo que se ha simplificado el debate con el claro afán de cuestionar el voto de los ciudadanos residentes en el exterior. Primero, porque no es cierto que no tengan que identificarse de ningún modo al ejercer el voto. Segundo, porque a pocos días de las elecciones se ha procedido a una modificación en el ejercicio al voto que deja a muchos emigrantes en una situación que complica un derecho en el que estaban en posesión. Todo ello, sin apenas margen para poder cumplir con un nuevo requisito.
P. ¿En qué comicios deben votar los emigrantes?
R. Éste es un debate hondo, largo, con múltiples variantes, que no resulta fácil abordar en una entrevista periodística. En todo caso, en alguna ocasión me he mostrado favorable a que, si se cumplen unos requisitos mínimos, lo hagan en elecciones autonómicas y generales, y a que se debata si deben tener influencia con su voto en los comicios municipales. La creación de una circunscripción única para la emigración es una idea interesante a considerar, no hay duda.
P. Los viajes de responsables políticos para visitar a la colectividad del exterior siempre están rodeados de polémica. ¿Cree que se deben regular para evitar abusos?
R. No se precisa regulación especial si uno se atiene a una lógica elemental. Por ejemplo, a la de saber distinguir entre los viajes institucionales y los viajes partidarios. Yo he sabido en estos cuatro años distinguir perfectamente mi papel. Le diré que mi antecesor en el cargo de presidente, no tanto. En cuanto a los viajes electorales: ¿por qué va estar en cuestión el derecho a hacer campaña electoral allí donde hay ciudadanos con plenos derechos para participar en unos comicios? Hay que derribar los paternalismos. Los gallegos del exterior son tan maduros e inteligentes como los residentes en Galicia. No debemos renunciar a darles a conocer nuestras propuestas y nuestros compromisos.
P. ¿Qué valoración puede hacer del conocido como ‘caso de la agente electoral’ por el que la oposición solicitó la dimisión de varios miembros del PSdeG?
R. Mi valoración no dista de las conclusiones adoptadas por la comisión de investigación abierta en el Parlamento de Galicia. Me remito a ellas. Lamentablemente, nadie puede remitirse a las conclusiones de la Diputación de Pontevedra sobre el caso del cheque que el candidato Núñez entregó en México de parte de Louzán, por la simple razón de que la Diputación impidió que se constituyese una comisión investigadora.
P. La sanidad es uno de los temas que más preocupan a la emigración. Ustedes hablaban de extender este derecho a los residentes del exterior, ¿qué pasos se han dado en este sentido y qué queda todavía por hacer?
R. Ofrecer una atención sanitaria de calidad a los gallegos del exterior es una de nuestras principales preocupaciones y así se refleja en las políticas sociales orientadas a la Galicia exterior que la Xunta ha puesto en marcha en los últimos años. Así, desde el año 2005 hemos incrementado un 250% la inversión destinada a mejorar las infraestructuras hospitalarias de aquellas entidades que prestan servicios médicos y asistenciales a los emigrantes gallegos. Prácticamente hemos triplicado el presupuesto asignado al copago de cuotas, actos médicos, asistencias a personas sin recursos y al establecimiento de planes de salud. Al mismo tiempo hemos implantado nuevos programas que permiten atender a personas afectadas de alzheimer y dolencias cardiovasculares.
Todo esto si nos ceñimos al apartado estrictamente sanitario, porque también podríamos hablar de los ocho centros de día que funcionan en diferentes países y que ofrecen un total de 500 plazas, de las residencias de ancianos subvencionadas con fondos autonómicos y del esfuerzo inversor realizado para que los gallegos de la diáspora se puedan beneficiar de la Ley de Dependencia. Son actuaciones que tienen garantizada la continuidad, ya que este mismo año incrementaremos un 15% el presupuesto destinado a residencias de ancianos, centros de día y asistencia sanitaria.
P. En su reciente viaje a Argentina anunció la concesión de la tarjeta sanitaria a los gallegos del exterior. ¿Quiénes podrán acceder a ella y a qué prestaciones sanitarias dará derecho?
R. Como ya he dicho antes, buscar la igualdad de los gallegos, vivan donde vivan, ha sido para mí una norma durante toda la legislatura. Siguiendo esta premisa me parece fundamental extender a toda la ciudadanía el derecho a acceder, en igualdad de condiciones, a nuestro sistema sanitario. La mejor forma de conseguirlo es otorgando a los gallegos del exterior la tarjeta sanitaria, de forma que puedan acudir al médico, cuando se encuentren en España, igual que lo hace cualquier residente en Galicia. Evitamos así cualquier tipo de desigualdad que se pudiera dar en el trato a los pacientes.
P. En esta materia, el Gobierno argentino autorizó la constitución de una obra social asociada al Hospital del Centro Gallego de Buenos Aires. ¿Qué valoración hace de este proceso tras dos años de funcionamiento?
R. Ospaña es la primera obra social aprobada por el Gobierno argentino sin origen sindical y también la primera que cuenta con el respaldo de los gobiernos gallego y español. Gracias a su labor, que redunda en mejoras para los socios del Centro Gallego, sus afiliados se ven beneficiados por los servicios médico-asistenciales que ofrece en todo el territorio argentino, ya que pueden acceder al sistema solidario de financiación para enfermedades de alto coste y baja incidencia que permite financiar trasplantes, prótesis y cirugías de alta complejidad, entre otros servicios.
P. También en su mandato se produjo la intervención y posterior recuperación de Casa de Galicia en Montevideo. ¿En qué situación se encuentra ahora? ¿Considera que es posible que se vuelva a dar una situación similar ahora?
R. La Xunta de Galicia ofreció su apoyo incondicional a la Casa de Galicia de Montevideo ante la decisión del Gobierno uruguayo de llevar a cabo la intervención de esta entidad a finales de 2006 debido a su precaria situación. Desde ese año y hasta 2008 el total de ayudas concedidas asciende a más de 1.600.000 euros, lo que ha permitido sanear sus cuentas y llevar a cabo importantes mejoras en su servicio, como la reforma integral del área de urgencias y la adquisición de equipamiento médico de última generación. Para el próximo ejercicio tenemos previsto destinar otro millón de euros para garantizar que el hospital de Casa de Galicia seguirá manteniendo un excelente nivel de atención a sus usuarios.
P. Una de las decisiones polémicas fue la constitución de las delegaciones de la Xunta en el exterior de manera independiente de los centros. ¿Por qué se optó por esta vía?
R. No hablaría tanto de decisión polémica como histórica y fundamental. Un país que busca crecer y prosperar en un ámbito globalizado, no puede renunciar a tener presencia en países estratégicos para su desarrollo internacional. Un espacio en el que hallen atención y respuestas solventes ciudadanos pero también empresarios, capaz de funcionar como motor difusor de nuestra cultura, identidad, intereses económicos, empresariales, institucionales no podía sino tener unas instalaciones especialmente dotadas para cumplir con esas funciones. Un centro gallego cumple otros objetivos muy distintos a los de una delegación. Luego, no debían confundirse. El mundo es global. No estar en los grandes escenarios es condenarse a empequeñecer, a desaparecer. ¿El PP lo quiere así? Entonces más les vale a los gallegos que no acceda al Gobierno.
P. Recientemente, habló de la posibilidad de abrir una nueva en Portugal, ¿considera que, junto con Buenos Aires y Montevideo, son suficientes o está proyectado abrir más?
R. La tendencia de Galicia es a crecer. Y a hacerlo imparablemente. Luego lo lógico es que cada vez esté más presente en los puntos estratégicos para sus intereses como comunidad que ejerce cada vez más su autogobierno. Me he pronunciado ya en más de una ocasión a favor de abrir otra delegación en Bruselas. En cualquier caso, en cada momento se analizará las necesidades del país de acuerdo a las circunstancias de ese momento.
P. ¿Qué papel deben jugar los centros que agrupan a la colectividad?
R. Fortalecer el papel y la influencia de Galicia en las sociedades en las que se integran. No debemos desaprovechar la red de centros en el exterior, pues constituyen un patrimonio que muy pocas naciones poseen. Bien gestionada, deben funcionar como embajadas de los intereses del país. Los centros gallegos nos representan, de modo que cuanto más podamos hacer por ellos, más podrán hacer ellos por todo el país.
P. La reforma de la Ley que regula la obtención de la nacionalidad española ha generado mucha polémica y muchas críticas, ¿considera que se ha hecho de manera adecuada o se han quedado fuera colectivos que deberían estar?
R. Le diré algo: ningún gobierno, ningún partido, ha afrontado el debate sobre los derechos de los ciudadanos del exterior con el ahínco y determinación que lo han hecho los gobiernos socialistas de Zapatero y Touriño. Legislativamente, se ha ido hasta donde nadie, cuando llegamos a la administración, podía imaginar. ¿Me va a decir el PP que esto le parece poco? Me río del PP. ¿Qué hizo el PP, en tiempos de Fraga y Aznar por la emigración, por sus derechos, concretamente por su ampliación?
Normativamente, estos cuatro años han sido especialmente prolíficos. Le recuerdo el Estatuto de la Ciudadanía, o la ampliación de la nacionalidad española a través de la Ley de la Memoria Histórica. Son leyes que consolidan derechos que no existían o que se ignoraban. ¿Podía hacerse más y mejor? Eso nunca debe descartarse, pero no porque lo diga, porque no tiene nada que decir, quien nunca ha hecho nada bueno por la emigración.
P. ¿Para usted que ha sido lo mejor y lo peor de esta legislatura en materia de emigración?
R. Considero que ha sido un gran paso el tratamiento de plena ciudadanía que hemos querido otorgar a los gallegos y gallegas del exterior. No hay duda que lo peor es el intento de algunos por recluir a los emigrantes en una habitación oscura, y poner en cuestión los derechos que la Constitución les confiere.
P. ¿Cuáles son los principales proyectos del PSdeG en materia de emigración?
R. Queremos dotar a la emigración de una nueva ley que reconozca sus derechos políticos, sociales, económicos, culturales y su vinculación con el proyecto colectivo de la Galicia del futuro. También nos proponemos que el ejercicio efectivo de su derecho Al voto, en urna y por correo, se produzca en condiciones similares de seguridad jurídica y política que las existentes en la Galicia territorial.
Acometeremos un plan integral de optimización y mejora de las infraestructuras y equipamientos de áreas hospitalarias en el exterior.
Estableceremos un Programa de voluntariado social, especialmente dirigido a la juventud, para la actuación con personas mayores y jóvenes con discapacidad.
Crearemos la Red de Centro Galegos en el Mundo para su rehabilitación, promoción e integración cultural. Promoveremos, en colaboración con los países hermanos donde estén radicados, la participación en los actos que se diseñen para conmemorar el bicentenario de la independencia de las repúblicas sudamericanas.
Por otra parte, continuaremos potenciando el papel de las Delegaciones de la Xunta de Galicia en el Exterior, como mejor fórmula para representar al país en el exterior y acercar la Administración gallega al conjunto de los administrados en igualdad de condiciones que los residentes en Galicia.
P. Ya hablando de Galicia en general. ¿Qué valoración podría hacer de la legislatura pasada?
R. Sin prejuicio de las lógicas ansias de llegar más lejos, mi balance de la legislatura que ahora cerramos es, en esencia, positivo. En los últimos cuatro años Galicia inició un viaje hacia la modernidad sin retorno, y lo que toca a partir de ahora es trabajar para avanzar más y más rápido y seguir incrementando los niveles de bienestar y de calidad de vida de los gallegos. La dirección es clara, está marcada, y buena parte del camino ya está recorrido. Desde que llegó el Gobierno del cambio, los ciudadanos asistieron, en primer lugar, a una muy necesaria renovación de las instituciones democráticas, que le devolvió al Parlamento su papel de centro de la vida política, y que multiplicó las vías de diálogo y de participación en las tomas de decisiones. Apostamos por cambiar el modelo de crecimiento económico, superando el sistema de lluvia fina de subvenciones por el de acompañamiento a las empresas y promoción de la cultura emprendedora, con un impulso sin precedentes a la innovación y la investigación y defendiendo el territorio como nuestro mejor valor.
Los ciudadanos comprobaron también cómo la educación pasó a ocupar un espacio central, con un extraordinario incremento de recursos, lo que permitió multiplicar las plazas de comedores escolares, dotar de acompañante cada línea de transporte escolar, llevar la gratuidad de los libros de texto a toda la educación obligatoria, o duplicando las plazas de escuelas infantiles.
Extraordinario también es el salto dado en el campo de la sanidad, donde saneamos la gravísima deuda de 400 millones, reducimos prácticamente a la mitad las listas de espera quirúrgicas, aliviamos el déficit de personal sanitario, con 3.200 nuevos profesionales. Y me siento especialmente satisfecho de haber extendido las redes de protección social, es decir, avanzando en la igualdad de derechos entre ciudadanos.
P. ¿Volverá el PSdeG a intentar modificar el Estatuto de Autonomía de Galicia?
R. La reforma del Estatuto, frustrada en esta legislatura por la estricta dependencia del Partido Popular de la estrategia de la calle Génova, es un gran objetivo de país al que no renunciamos en absoluto. Confiamos en que la ciudadanía gallega nos otorgue el 1 de marzo la confianza necesaria para que esa reforma del Estatuto se pueda culminar y nos permita dotarnos del mayor nivel de autogobierno, dentro de los límites de la Constitución, de la capacidad financiera que nos permita prestar en las mejores condiciones los servicios públicos a los ciudadanos y poseer unas infraestructuras a la altura de las regiones más desarrolladas de Europa.
P. Los pronósticos no hablan de buenos tiempos en la economía, ¿qué se puede hacer desde el Gobierno de Galicia para mejorar la economía real de los gallegos de la Galicia territorial y de la emigración?
R. El diagnóstico está claro y todos estamos de acuerdo en el origen y las dimensiones de una crisis económica que, como no podría ser de otra manera, afecta a Galicia, aunque nuestra economía está teniendo un mejor comportamiento que las de su entorno. Nuestro cometido, desde la responsabilidad de gobernar, es hacer valer esa capacidad para hacer llegar a la ciudadanía la confianza en nuestras posibilidades para salir adelante y hacerlo además reforzados. Galicia ha sido la primera comunidad autónoma de España que puso en marcha, hace ya más de un año, medidas de impacto para hacer frente a la crisis, que en muchos casos han sido importadas por otras autonomías. Restablecer los circuitos del crédito, garantizando financiación para nuestro tejido empresarial, compensar la actividad con un histórico incremento de la obra pública, salvar el empleo y prestar cobertura social a las familias son nuestras prioridades. Y por supuesto que mi preocupación llega allí donde haya un gallego, y la atención de los emigrantes está en primera línea de la acción de este Gobierno, como demuestra la política que en los últimos cuatro años hemos venido desarrollando, convirtiendo a los emigrantes por fin en gallegos de pleno derecho, preocupándonos por mejorar su atención sanitaria, por su educación, por fomentar las relaciones económicas, etc.