EL PSDEG REPARTIÓ ROSAS; EL PPDEG OPTÓ POR MÚSICA, BENGALAS Y PASACALLES; Y EL BNG INVITÓ A PÉREZ BOUZA
Buenos Aires ejemplificó el inicio de la campaña electoral gallega en el exterior
Buenos Aires sirvió de ejemplo una vez más del inicio de la campaña oficial en el exterior de unas elecciones autonómicas gallegas. La llamada al voto para los comicios del 1 de marzo convirtió el pasado jueves a la capital argentina en una lucha entre el PSdeG y el PPdeG por concitar la atención de los gallegos con derecho a voto en este país. Los socialistas repartían rosas y folletos con la imagen de Touriño mientras los ‘populares’, que tuvieron como invitado a Alfredo Prada, director del Departamento del PP en el Exterior, apostaron por la música, bengalas y pasacalles. El BNG retrasó su inicio oficial de campaña hasta el sábado, y lo hizo con un acto que contó con el senador Xosé Pérez Bouza, que anteriormente había estado en Montevideo. La campaña también estuvo en Frankfurt, con Manuel Luis Rodríguez; en Caracas, con Aurelio Miras; en Suiza, con José Blanco y Olaia Fernández Davila, entre otros actos.
La contienda electoral, a 12 días del mes de febrero, se anima cada vez más con el paso de los días en Buenos Aires. El jueves pasado, a las 19,00 horas, en la sede del PSOE –que tiene temporalmente montada una muestra con fotografías y reseña histórica de Juan Ramón Jiménez– se reunieron los simpatizantes del partido y algunas autoridades como el secretario general Carlos Fernández Rial; María de los Ángeles Ruisánchez, y el consejero laboral, Guillermo Hernández Cerviño.
Después de la llegada de la prensa y una vez listos los jóvenes con camisetas del partido y los medios propagandísticos, se acercaron hasta la esquina de Carlos Pellegrini y Presidente Perón para repartir masivamente rosas rojas, símbolo del PSOE, y panfletos con la imagen de Zapatero y Touriño, con algunos ‘slogans’ del partido.
Los paseantes y trabajadores, siempre apurados en la ‘city’ porteña, se quedaban sorprendidos ante el obsequio e intentaban saber a qué venía. Las banderas de España y Galicia flameaban entre las rosas que los porteños, contentos, se llevaban en la calurosa jornada.
Dos horas después, pero aún con la claridad propia de este verano en el que el cambio horario prolonga las tardes, el PP también protagonizaba un despliegue de afiches, pancartas y música. En la Plaza de la República, que rodea al obelisco, un auto empapelado con la imagen de Feijóo y con la música que sonó en su acto se hizo oír en medio de los bocinazos que caracterizan a la zona.
Además de los inflables, pósters, remeras y pasacalles que abrazaban al obelisco, la efusividad fue tal que cuando ya oscurecía hubo bengalas y estruendos.
Los jóvenes y figuras infaltables del partido como García Melle, López Dobarro, Enríquez Badas, Castelao Bragaña y la presencia de Alfredo Prada, recién llegado a la Argentina, coreaban el nombre del candidato. Así, pasaba el atardecer en los puntos neurálgicos de Buenos Aires en la que la presencia de ambos partidos no pasó por alto.
Después de la llegada de la prensa y una vez listos los jóvenes con camisetas del partido y los medios propagandísticos, se acercaron hasta la esquina de Carlos Pellegrini y Presidente Perón para repartir masivamente rosas rojas, símbolo del PSOE, y panfletos con la imagen de Zapatero y Touriño, con algunos ‘slogans’ del partido.
Los paseantes y trabajadores, siempre apurados en la ‘city’ porteña, se quedaban sorprendidos ante el obsequio e intentaban saber a qué venía. Las banderas de España y Galicia flameaban entre las rosas que los porteños, contentos, se llevaban en la calurosa jornada.
Dos horas después, pero aún con la claridad propia de este verano en el que el cambio horario prolonga las tardes, el PP también protagonizaba un despliegue de afiches, pancartas y música. En la Plaza de la República, que rodea al obelisco, un auto empapelado con la imagen de Feijóo y con la música que sonó en su acto se hizo oír en medio de los bocinazos que caracterizan a la zona.
Además de los inflables, pósters, remeras y pasacalles que abrazaban al obelisco, la efusividad fue tal que cuando ya oscurecía hubo bengalas y estruendos.
Los jóvenes y figuras infaltables del partido como García Melle, López Dobarro, Enríquez Badas, Castelao Bragaña y la presencia de Alfredo Prada, recién llegado a la Argentina, coreaban el nombre del candidato. Así, pasaba el atardecer en los puntos neurálgicos de Buenos Aires en la que la presencia de ambos partidos no pasó por alto.