ES SECRETARIO DE AEGA Y FUNDADOR DE KEMIX ARGENTINA

Daniel Lorenzo: “Pensamos en invertir en Galicia”

| 12 de junio de 2013, 16:59
Vista de la fachada de Kemix Argentina.

Daniel Lorenzo es hijo de pontevedreses. Actualmente, es secretario de la Asociación de Empresarios Gallegos de Argentina (AEGA), entidad que integra desde su creación, en 2004, y en la que ha desempeñado diversos roles.

En 1992 fundó Kemix Argentina, una compañía dedicada al suministro de productos químicos de alta calidad a diferentes sectores de la industria, como el alimenticio, textil, higiene y limpieza, petrolero, tratamiento de aguas, laboratorios medicinales, cosmética y otros.

Kemix Argentina no es ni la primera ni la única empresa que ha llevado adelante, pero si quizá es una de las de mayor proyección en tanto fue pensada como una empresa familiar que continuarían sus hijos. 

Pregunta. ¿Cómo nace Kemix Argentina?

Respuesta. Kemix Argentina nace en 1992, cuando decido retirarme de la empresa en la que estaba trabajando para armar mi propia compañía de tipo familiar. Nace con una estructura diferente para poder adaptarse al contexto de ese momento, en el que tuvimos que comenzar a importar y buscar otros mercados.

P. ¿Cuál es su estructura?

R. Nuestra estructura no es muy grande. Tenemos un depósito cubierto de 1.600 metros cuadrados en La Tablada, en el conurbano bonaerense. El depósito está dividido en dos naves especializadas, una para productos alimenticios y la otra para productos industriales. Además, en el predio contamos con 200 metros cubiertos de oficinas y laboratorios propios.

En lo que respecta al personal, contamos con un equipo técnico y de ventas integrado por 10 empleados permanentes y contratamos proveedores externos para llevar a cabo las tareas de control de calidad e higiene.

P. ¿Cómo está organizada la compañía?

R. En estos momentos, la empresa está organizada en dos grandes unidades de negocios: una división industrial y una división alimenticia. Cada unidad, a su vez, contiene una serie de subdivisiones. En el caso de la división alimentaria, por ejemplo, tenemos las áreas de molinería y panería, etc. Y en la parte industrial, especialidades como productos para lavaderos y enzimas, entre otros.

En algún momento también tuvimos una unidad de negocios de cosmética y farmacéutica, divisiones pequeñas que si bien aún hoy continuamos manteniendo no se les está dando gran proyección.

En la dirección técnica de la empresa contamos con un ingeniero químico y, con el tiempo, también se incorporó mi hija que está a punto de recibirse de ingeniera en tecnología de los alimentos. Mi hijo, en cambio, estuvo un tiempo en la compañía pero luego optó por el mundo de las letras.

P. ¿Qué tipo de actividades desarrollan?

R. Básicamente somos importadores. Importamos materias primas con las que elaboramos diversos productos, fraccionamos, mezclamos y envasamos,  fundamentalmente, para la industria alimenticia y textil.

P. ¿Se orientan sólo hacia el mercado interno o también exportan?

R. Nuestro foco está puesto en la industria local, exportamos muy poquito. Tenemos un distribuidor en la República Oriental del Uruguay y exportamos puntualmente algún producto a Colombia y Brasil.

P. ¿Qué otras compañías tienen como clientes?

R. Somos representantes y distribuidores multinacionales de primera línea y cuenta como Honeywell y Riedel-de Haën.

P. ¿Cuáles son sus proyectos a corto y mediano plazo?

R. Queremos armar una planta con torres de secado para fabricar productos químicos anhidros y ampliar la cartilla de productos químicos elaborados por nosotros. Nuestra meta es continuar fabricando aditivos y comenzar a elaborar conservantes. Tenemos el lugar para hacerlo pero necesitamos las materias primas y en este momento se está haciendo difícil el poder importarlas.

P. ¿Se plantean la posibilidad de invertir en Galicia?

R. Sí, pensamos en invertir en Galicia. El Gobierno gallego está fomentando la inversión extranjera con una serie de medidas y subsidios. Allí podríamos armar torres de secado  para la elaboración de productos químicos anhidros, como sabores en polvo, para abastecer el mercado español e incluso el europeo. También podríamos trabajar en áreas como panificación y molinería, sabemos hacerlo porque trabajamos para grandes compañías del sector como Granix, Kraft Foods Argentina, Arcor, etc. Aquí no lo hacemos porque no tenemos ninguna intención de competir con nuestros clientes, pero en otro lugar sí podríamos hacerlo.

P. ¿Qué pasos habría que dar en este sentido?

R. Los negocios no se hacen de un día para el otro; primero tiene que haber un conocimiento del lugar, también conocer la gente, ver la posibilidad de contar con socios locales que es muy importante, pero todo eso necesita referencias, contacto de persona a persona y tiempo para ver si se puede hacer un negocio.

P. ¿Cómo se integra a AEGA?

R. Recuerdo que allá por el año 2004, Osvaldo Méndez, actual presidente de la asociación, nos convocó y comenzamos a reunirnos en el Centro Gallego de Buenos Aires. Desde aquel momento, iniciamos un camino asociativo que ya está dando sus primeros frutos y que tiene un gran futuro por delante. Estoy convencido de que si seguimos trabajando como hasta ahora vamos a hacer cosas interesantes, incluso con asociaciones de otros países. Crear y consolidar una asociación empresarial lleva mucho tiempo y reconozco, en esto, el gran valor de Osvaldo que es quien la ha impulsado.

P. Proviene de una familia de emigrantes gallegos.

R. Vengo de una familia de inmigrantes gallegos. Mis padres emigraron en los años 50 de Vila de Cruces (Pontevedra) a Buenos Aires. Aquí, mi padre hizo de todo. Comenzó trabajando en el puerto y terminó siendo empleado de la administración pública. También tuvo una pizzería. Los gallegos solían juntar sus ahorros y ponían una pizzería. Ellos hacían todo, atendían, cocinaban, limpiaban, dos o tres administraban el dinero y, en su momento, se quedaban con el dinero de todos. Eso también pasó en la colectividad.

P. ¿Cómo comenzó su vida laboral?

R. A los 18 años entré a trabajar en una librería en el centro ‘La nena’, en Callao y Corrientes, era perito mercantil y en poco tiempo quedé al frente de la parte contable. Paralelamente, comencé a estudiar abogacía, luego filosofía y finalmente me recibí de psicólogo. De la librería fui a trabajar a una sastrería Vega, también muy conocida, como perito contable y comencé un emprendimiento que no llegó a buen puerto. De allí fui a trabajar a una empresa de productos químicos donde realicé una auditoría contable y luego pasé a formar parte de su equipo de ventas. En ese entonces yo no sabía mucho del tema, pero salí a vender productos químicos y recuerdo que la comisión de mi primera venta, equivalía a un sueldo entero de administrativo. En poco tiempo, menos de un año, la empresa se vendió y con el director de Ventas formamos una empresa. Cuando nos separamos, porque él decide retirarse, yo armé mi propia empresa familiar, Kemix Argentina.

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