FELIPE GONZÁLEZ, EX PRESIDENTE DE ESPAÑA
“Las universidades son la vanguardia de utopías regresivas que ya no existen”
El ex presidente español Felipe González clausuró el miércoles pasado el vigésimo Congreso educativo Iberoamericano. Luego de la presentación, a cargo de Álvaro Marchesi –reelecto secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI)–, González subrayó la importancia que tiene y tendrá la educación como factor estratégico de desarrollo y bienestar en la región.
El ex presidente español Felipe González clausuró el miércoles pasado el vigésimo Congreso educativo Iberoamericano. Luego de la presentación, a cargo de Álvaro Marchesi –reelecto secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI)–, González subrayó la importancia que tiene y tendrá la educación como factor estratégico de desarrollo y bienestar en la región. Sin embargo alertó sobre la necesidad de reflexionar sobre el enfoque que ha tomado, en especial la educación universitaria, en algunos países iberoamericanos.
En este sentido, expresó: “Creo que a veces los centros universitarios son la vanguardia de utopías regresivas que ya no existen, y por tanto, hay una transmisión de conocimiento y de educación que prepara a la gente para un pasado que ya fue superado por la historia”.
Por el contrario, para el dirigente socialista, lo que habría que pedirle, nuevamente, al sistema educativo es excelencia, capacidad de anticipar el futuro y un elemento más: estimular la iniciativa, la creatividad y la innovación en todos los campos. Pero la innovación, aseguró, siempre conlleva riesgos. “No es posible innovar si no se asume que el fracaso en un esfuerzo de innovación es parte de la experiencia acumulada para el éxito y esto no es posible fomentarlo en nuestro sistema educativo si no cambia el ambiente cultural en el que desarrollamos los debates en el futuro de la educación”, consideró Felipe González.
En este punto, avanzó que es imprescindible cambiar nuestras pautas culturales. “Tenemos que mirar al futuro y construirlo, sin olvidar el pasado”, dijo, pero sin colocarlo por encima de todo porque no nos dejará ver el futuro.
Horizonte futuro
Según el ex presidente español, América Latina vive un momento de oportunidad. Una chance que viene dada, en principio, por los precios de las materias primas. “En hora buena porque ya no les imponen ni al sur ni al oriente los precios de las materias primas, ni de las manufacturas, porque se producen eficientemente”, señaló, pero alertó que tampoco eso será garantía suficiente de desarrollo en la región. En esta dirección apuntó que si vuelve a haber algún tipo de dependencia en el siglo XX, la relación será aquella que nazca del control de los núcleos tecnológicos que definirán el desarrollo del futuro. “Hasta ahora estamos cómodos en nuestras sociedades comprando en el gran mercado disponible tecnología a un precio razonable, pero no nos ocupamos de aprovechar nuestra capacidad, inteligencia y creatividad para producir las que podamos nosotros”, advirtió Felipe González, quien, a modo de ejemplo, observó que las comunicaciones en las mejores revistas científicas del mundo de las universidades españolas han crecido exponencialmente en los últimos años, pero que esta tendencia no guarda relación con el patentamiento de sus innovaciones y descubrimientos. “Hay mucha más aportación científica en las mejores publicaciones del mundo, por tanto, es evidente que la universidad evoluciona extraordinariamente, desde el punto de vista de esa aportación, pero el número de patentes han crecido mucho menos”. Esta circunstancia, explicó González, pone de manifiesto, en todo caso, la falta de conexión de las universidades con la economía real, con el desarrollo del país.
En relación con el contexto internacional, el ex presidente señaló que los países más industrializados, preocupados por la desindustrialización, no van a poder frenar el proceso de desarrollo regional consistentemente porque ya no van a poder nunca competir (ni siquiera América Latina podrá hacerlo) con Asia por salarios.
En este sentido, González opinó que sólo podrán competir con excelencia, con I+D+i. Sin embargo, sí esa nueva competencia que se transforma en posesión oligopólica de núcleos tecnológicos significativos, en tecnologías de la información, en biotecnologías, en biomedicina, pueden crear una nueva dependencia. “Así que no nos sintamos cómodos, tratemos de aprovechar no sólo desarrollar, sino de aprovechar nuestro capital humano para ser relevantes en la sociedad del conocimiento y el instrumento, la variable estratégica, es la educación”, opinó en esta línea.
Finalmente, Felipe González aseguró que, en un futuro próximo, la palabra clave será “empleabilidad”, más que puestos de trabajo y “la empleabilidad –dijo– depende de la formación, de la versatilidad, de la flexibilidad para adaptarse a los cambios de nuestra sociedad”.
En este sentido, expresó: “Creo que a veces los centros universitarios son la vanguardia de utopías regresivas que ya no existen, y por tanto, hay una transmisión de conocimiento y de educación que prepara a la gente para un pasado que ya fue superado por la historia”.
Por el contrario, para el dirigente socialista, lo que habría que pedirle, nuevamente, al sistema educativo es excelencia, capacidad de anticipar el futuro y un elemento más: estimular la iniciativa, la creatividad y la innovación en todos los campos. Pero la innovación, aseguró, siempre conlleva riesgos. “No es posible innovar si no se asume que el fracaso en un esfuerzo de innovación es parte de la experiencia acumulada para el éxito y esto no es posible fomentarlo en nuestro sistema educativo si no cambia el ambiente cultural en el que desarrollamos los debates en el futuro de la educación”, consideró Felipe González.
En este punto, avanzó que es imprescindible cambiar nuestras pautas culturales. “Tenemos que mirar al futuro y construirlo, sin olvidar el pasado”, dijo, pero sin colocarlo por encima de todo porque no nos dejará ver el futuro.
Horizonte futuro
Según el ex presidente español, América Latina vive un momento de oportunidad. Una chance que viene dada, en principio, por los precios de las materias primas. “En hora buena porque ya no les imponen ni al sur ni al oriente los precios de las materias primas, ni de las manufacturas, porque se producen eficientemente”, señaló, pero alertó que tampoco eso será garantía suficiente de desarrollo en la región. En esta dirección apuntó que si vuelve a haber algún tipo de dependencia en el siglo XX, la relación será aquella que nazca del control de los núcleos tecnológicos que definirán el desarrollo del futuro. “Hasta ahora estamos cómodos en nuestras sociedades comprando en el gran mercado disponible tecnología a un precio razonable, pero no nos ocupamos de aprovechar nuestra capacidad, inteligencia y creatividad para producir las que podamos nosotros”, advirtió Felipe González, quien, a modo de ejemplo, observó que las comunicaciones en las mejores revistas científicas del mundo de las universidades españolas han crecido exponencialmente en los últimos años, pero que esta tendencia no guarda relación con el patentamiento de sus innovaciones y descubrimientos. “Hay mucha más aportación científica en las mejores publicaciones del mundo, por tanto, es evidente que la universidad evoluciona extraordinariamente, desde el punto de vista de esa aportación, pero el número de patentes han crecido mucho menos”. Esta circunstancia, explicó González, pone de manifiesto, en todo caso, la falta de conexión de las universidades con la economía real, con el desarrollo del país.
En relación con el contexto internacional, el ex presidente señaló que los países más industrializados, preocupados por la desindustrialización, no van a poder frenar el proceso de desarrollo regional consistentemente porque ya no van a poder nunca competir (ni siquiera América Latina podrá hacerlo) con Asia por salarios.
En este sentido, González opinó que sólo podrán competir con excelencia, con I+D+i. Sin embargo, sí esa nueva competencia que se transforma en posesión oligopólica de núcleos tecnológicos significativos, en tecnologías de la información, en biotecnologías, en biomedicina, pueden crear una nueva dependencia. “Así que no nos sintamos cómodos, tratemos de aprovechar no sólo desarrollar, sino de aprovechar nuestro capital humano para ser relevantes en la sociedad del conocimiento y el instrumento, la variable estratégica, es la educación”, opinó en esta línea.
Finalmente, Felipe González aseguró que, en un futuro próximo, la palabra clave será “empleabilidad”, más que puestos de trabajo y “la empleabilidad –dijo– depende de la formación, de la versatilidad, de la flexibilidad para adaptarse a los cambios de nuestra sociedad”.