Maite Michelón se despide del Consejo animando a los jóvenes a que trabajen por sus compatriotas
Siguiendo los consejos de su madre, Michelón se mostró, primero que nada, agradecida por el reconocimiento, a Violeta, a David, y a todo los integrantes del equipo que se afanan por dar lo mejor de sí mismos en favor de los que residen en el exterior.
Acto seguido, recordó su salida de España siendo joven, portando una “maleta de madera cargada de ilusiones”, que se desmoronaron nada más llegar al país de acogida. Pero “hay que seguir adelante”, dijo, porque “la vida es eso” y hay que saber sobreponerse a las “frustraciones”.
Emocionada por los aplausos, agradeció a Argentina el haberle dado la oportunidad de tener hijos, pero también de poder estudiar y salir adelante. Recordó que la vida “pasa rápido como el relámpago en el trueno”, que los años dejan “rostros surcados por el tiempo” y “seres de rostro sereno con historias no contadas”, por eso animó a las nuevas generaciones a que, en el futuro, “cuenten las experiencias de la vida, los triunfos obtenidos y las conquistas realizadas”, pero les aconsejó también que “no se olviden de contar las lágrimas derramadas por las ilusiones truncadas”.
Para Michelón llegó el momento de despedirse del Consejo y dejar paso a los jóvenes, a los que instó a que pongan sus conocimientos al servicio de “los compatriotas”. Consciente de que se ha abierto una nueva generación, deseó que la utilización de las nuevas tecnologías sean capaces de “llegar a hacer lo que nosotros no hemos podido”.