Opinión

‘Vigo é cor’, Vigo, 2010. Bicentenario

Isaac Otero | 06 de octubre de 2014

‘Vigo é cór’ es el título de la obra que, bajo los auspicios del Bicentenario de la Ciudad, fue coordinada por la Fundación ‘Vigueses distinguidos’, con fotografías de Xulio Gil, durante los meses octubre-noviembre de 2010. ¿Quién podría dudar que Vigo sea una verdadera “tierra de artistas”? El escritor gallego Dionisio Gamallo Fierros, en la mitad del siglo XX, al considerar el instante cultural de la ciudad, aseveró que Vigo había vivido entre los años 1928 y 1936 un gratificante movimiento artístico que ya tenía continuidad. “Ninguna ciudad gallega –confirmaba– alberga tal cantidad de pintores, de poetas, de escritores”.
Recordamos las palabras de la profesora de Arte María Luisa Sobrino Manzanares y la taxativa afirmación de Doña Emilia Pardo Bazán, cuando la célebre novelista gallega expresó: “Sostenemos la imposibilidad de una Escuela de Pintura en el Noroeste español”. Ése es, pues, el tópico acerca de los siglos anteriores al XIX: “Galicia nunca fue tierra de pintores”. En un lapso de tres cuartos de siglo, sin embargo, Galicia ha transformado su imagen de ser una tierra sin “tradición pictórica” para alcanzar en todas sus ciudades –singularmente en Vigo, la mayor y, por tanto, la más seductora para todos los artistas– un numeroso elenco tanto de pintores como de escultores.
Durante las décadas de 1950 y 1960 sobresalía la obra pictórica de Sobrino y Lugrís, Colmeiro y Laxeiro, Torras y Julia Minguillón, Lodeiro y Pérez Bellas y Ángel Sevillano, además de una pléyade de artistas que convivían por calles y galerías viguesas.
Durante el último tercio del siglo XX brotó el movimiento artístico denominado ‘Atlántica’, el cual se puso de relieve sobre todo entre los años 1980 y 1990. Desde 1923 –fecha en que se introduce la técnica del huecograbado– los periódicos locales cultivaron también las artes plásticas. La fotografía reluce por entonces de la mano de Pacheco, Ksado y Llanos. Los artistas plásticos siembran su obra, como es el caso de Federico Ribas, quien logró la gran categoría estética en el dibujo y el cartelismo. Junto a él, compitieron en gracia, agudeza e ingenio figuras como Carlos Maside y Torres, Castro Gil y Díaz Baliño y Eduardo Padín. Y sin olvidar, por supuesto, a Daniel Rodríguez Castelao a través de las páginas de los diarios ‘Faro de Vigo’ y ‘El Pueblo Gallego’, aparte de otras publicaciones, semanarios y revistas de Galicia, como puede constatarse si visitamos la Biblioteca y Hemeroteca de la imprescindible y valiosa ‘Fundación Penzol’ en su sede de Vigo.
“A Fundación ‘Vigueses distinguidos’ para a Defensa dos intereses da Cidade ten por obxecto potenciar un ‘viguismo’ integrador que axude á vertebración social e aberto a todos os horizontes –señala Luis Espada Recarey, presidente de la “Fundación”–. Con estes obxectivos, colaborou co Excmo. Concello de Vigo para levar a cabo esta exposición e contribuír así ás efemérides do Bicentenario da nosa Cidade”. “O percorrido pola pintura de Vigo é, pois, un camiño cheo de sorpresas e aínda, en boa medida, por historiar. Lonxe de calquera reseso localismo, mais tamén igual de afastados de apoucados pseudocosmopolitismos, gocemos da arte desde o local ao universal”, concluye el crítico Carlos L. Bernárdez en su prólogo ‘Fitando os rañaceos de Nova York desde os peiraos do Berbés’.

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