Opinión

‘El Jardín de la Casa de Rosalía’, obra de Carlos Rodríguez Dacal

Isaac Otero | 03 de julio de 2017

He aquí, entre mis manos, El Jardín de la Casa de Rosalía, el libro del botánico y escritor Carlos Rodríguez Dacal, editado bajo los auspicios de la benemérita ‘Fundación Rosalía de Castro’, en 2016. Tras la publicación, el año anterior, de su obra La magnolia de Valle Inclán –editada por la Diputación Provincial de Pontevedra–, el profesor Rodríguez Dacal nos deleita con un bellísimo periplo alrededor de la denominada ‘Casa de A Matanza’, con sede en Padrón, donde el pasado jueves 11 de mayo, a las 20,15 horas, tuvo lugar el acto de presentación de este libro, cuyo formato de estilo tabloide –espléndidamente ilustrado– nos saluda y entusiasma. Además del autor, participaron Goretti Sanmartín, vicepresidenta de la Diputación de A Coruña, Anxo Angueira, presidente da Fundación, y Antonio Fernández, alcalde de la linda villa de Padrón, tan vinculada a la memorable de origen romano ‘Iria Flavia’, asimismo rica de resonancias rosalianas.
“Para la ‘Fundación’ era un deber ineludible estudiar, dar a conocer y poner en valor el patrimonio botánico de la huerta y jardines de la Casa de Rosalía –escribe el poeta Anxo Angueira en sus líneas de ‘Presentación’–. He aquí su organización histórica, sus elementos –y no sólo vegetales– descritos con detalle, sus memorables capítulos, como el del ‘Loureiro dos Poetas’, que nos lleva de la fotografía familiar de 1884 a los días de hoy, a través de una peripecia que tanto se parece a la peripecia de la vida –vegetal y social y humana– y a nuestra propia historia colectiva”.
En el texto de su ‘Introducción’ el científico y divulgador Carlos Rodríguez Dacal nos evoca el dilatado idilio que siempre ha tenido con la ‘Casa da Matanza’, puesto que, si bien 2014 es el punto de partida para su proyecto botánico, su contacto profesional es muy anterior, remontándose hasta el postrer cuarto del siglo XX. Agradece la inefable labor de Maruxa Villanueva, la actriz y cordón umbilical entre Galicia y Buenos Aires. Tampoco olvida a la solícita colaboradora Maite Piñeiro Mirás, mencionando al equipo de documentación representado, entre otras figuras, por Fina Bustelo Vilas, su hermana Minia, y Patricia Llerena Regueira. Asimismo alude a la entrevista, intramuros, con las vecinas del lugar Celia Quintá Chouza y Teresa Casal Ortigueira, amorosas cuidadoras de la ‘Casa de Rosalía’ desde que recibieran el encargo de velarla y mimarla a lo largo de los ásperos años que sucedieron a su adquisición por el encomiable ‘Patronato’ sociocultural. Un emocionado recuerdo también para los tres últimos presidentes: Anxo Angueira Viturro, Helena Villar Janeiro y Agustín Sixto Seco. ¿Y cómo no? Al recordado Avelino Pousa Antelo, presidente de la ‘Fundación Castelao’, “quien heredó de Rosalía la pasión por la Naturaleza”, hasta el punto de lograr un descendiente legítimo del ‘Carballo de Gernika’.
Viajamos, pues, desde ‘Galicia, Tierra de Jardines’ hasta la ‘Ruta Verde de la Casa de Rosalía’. Entre tanto, gozamos con los capítulos titulados ‘A Casa de A Matanza’, ‘Un Sueño hecho Realidad’, la ‘Huerta de la Paz’, el ‘Jardín de la Galleguidad’, el ‘Equipamiento Arquitectónico’ y el ‘Muestrario Conmemorativo’. Amamos y aprendemos el ‘Catálogo Florístico’, los ‘Registros Monumentales y ‘Senlleiros’, las ‘Plantas memorables’, el ‘Patrimonio Vegetal Perdido’ y el ‘Jardín de Camelias’. Y como colofón, la brillante Documentación y generosa Bibliografía.

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