Opinión

EE UU y China buscan grandes alianzas económicas con Europa

EE UU y China buscan grandes alianzas económicas con Europa

La recuperación económica global comenzó el pasado verano por intensificación del crecimiento en EE UU, el fin de la recesión en Europa y una leve mejoría en China. Este año, EE UU (2,85%), Japón (1,7%) y la Eurozona (1%) crecerán al mismo tiempo, según pronósticos coincidentes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Lo peor de la crisis ha pasado por la recuperación de la eurozona, el crecimiento del 7% en China (sus empresas ganaron un 12% más) y el buen año 2014 que se espera en Asia e Iberoamérica (+2,9% del PIB). Será un año de reequilibrio por el avance de las economías desarrolladas”, sostiene Mario Weit, asesor del BM.

Lo cierto es que el panorama de los países avanzados y emergentes no es tan idílico por desigual ya que mientras EE UU y Gran Bretaña crecen, Francia y Holanda, recaen; Rusia y Brasil languidecen mientras China está pujante. Queda claro, pues, que el tirón de la economía global corresponde a EE UU (si crece por encima del 3%, por ese tirón natural, será un estímulo para Iberoamérica) y China porque Europa es todavía la zona industrial de menor crecimiento, insuficiente para absorber su estructural desempleo.

El gran riesgo es la enorme deuda acumulada por los países del sur de la Unión Europea”, opina Paul de Grauwe, profesor de la London School of Economics, quien vaticina una débil salida de la crisis por el menor crecimiento provocado por una mayor austeridad. De Grauwe piensa que el Banco Central Europeo (BCE) debe debilitar el valor del euro para favorecer las exportaciones y bajar así la cifra de 20 millones de parados. Por contra, Weit prevé un crecimiento ‘interesante’ de esos países del sur en 2015.

Las economías emergentes afrontan nuevas dificultades tras la retirada de estímulos de la Reserva Federal a la economía norteamericana pese a un menor de lo previsto decrecimiento del desempleo y crecerán menos en 2014 por salida de capitales. India, Rusia y Brasil mantienen desequilibrios estructurales con potenciales burbujas inmobiliarias en Brasil y China. 

En los países de economía emergente se ha dado en 2013 un fuerte incremento de las inversiones foráneas del 22% hasta los 322.000 millones de dólares que, en Rusia, ha sido del 83% hasta los 94.000 millones. En enero ha aparecido inestabilidad en sus mercados financieros mientras el FMI les exhorta a tomar medidas.

Volviendo particularmente a la Eurozona, la mayor preocupación es el posible riesgo de deflación porque eso significaría aplazar decisiones de compra y desalentar inversiones, lo que retroalimentaría una mayor bajada de precios. El FMI aconseja concluir la unión bancaria, reducir deuda pública y disminuir el paro laboral pese a generar una máxima confianza económica gracias a Alemania y Francia, tras una estabilización del desempleo galo en 3.303.200 personas.

Al igual que en Italia con la sustancial diferencia de que el déficit público está por debajo del 3% y la previsión de crecimiento, según su primer ministro Enrico Letta, es del 1% en 2014 y del 2% en 2015. El político italiano espera de la nueva legislatura europea reactivación, crecimiento, empleo y una unión bancaria sin más dilaciones.

Para Olli Rehn, comisario de Economía y vicepresidente de la Comisión Europea (CE), en 2014 se reforzará gradualmente la economía de la Unión Europea y el desempleo conocerá su punto de inflexión. Pero no oculta que subsisten riesgos exteriores que obligan a reformas para reforzar la competitividad.

Su compatriota y ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ha ido más allá y expresado públicamente que ni el BCE ni los eurobonos pueden resolver los problemas de déficits ni eliminarlos. “No debemos crear incentivos falsos por encima de ajustes y reformas necesarias para la competitividad”.

La muy arriesgada combinación de un 12% de desempleo con un escaso crecimiento del 0,7% en 2013 y el añadido de un brusco frenazo del crecimiento monetario con la consiguiente contracción del crédito hace aparecer el fantasma de la deflación, que no ve tan probable el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Dragui.

En ese contexto, Alemania ve bajar ya el desempleo hasta el 6,8%, subir la confianza de sus empresarios y la mejora de sus expectativas, según el Instituto de Investigaciones Económicas de Münich. Gran Bretaña mantiene el desempleo por encima del 7% (7,1%), lo que obliga al Banco de Inglaterra (BoE) a mantener los tipos en el 0,5% tras crecer su PIB un 1,9% en 2013 con una previsión para este año del 3,4%. Irlanda, con un alto nivel de deuda, espera crecer un 2,1%, según el Bank of Ireland, por la demanda interna y la inversión con mejora de la demanda externa por la recuperación de la Eurozona. Portugal puede, si lo necesita, recurrir a una línea de crédito preventivo, una vez consumado el rescate de 75.000 millones de euros. Y Grecia debe llegar cuanto antes a un acuerdo con la troika mientras Alemania le diseña un tercer paquete de ayudas de hasta 20.000 millones de euros porque Bruselas piensa que ya debe crecer en 2015.

Los alemanes van endureciendo posturas respecto a los países del sur hasta el punto de que el Bundesbank propone gravar a los ciudadanos más ricos de los países en quiebra con un impuesto extraordinario sobre el capital, que el FMI aconseja sea un tasa del 10%.

Es el caso de España, donde no todo son buenas noticias todavía porque un tercio de su población infantil, 2.826.549 niños/as, está ahora mismo en riesgo de pobreza/exclusión y su economía sumergida supone ya el 24,6% del PIB, unos 253.000 millones de euros. Frente a esto, los depósitos bancarios alcanzan casi el billón, las inversiones extranjeras han alcanzado los 73.000 millones y otros 60.000 han dejado los turistas foráneos en 2013. Aún con eso, tanto la CE como el BCE aconsejan reducir el déficit público por debajo del 3% del PIB y reformar la Administración pública cuando se ha sabido por el FMI que rescatar a las regiones ibéricas en dificultades fiscales ha supuesto 70 puntos más en la prima de riesgo. 

Al otro lado del Atlántico, EE UU combina ya una alta productividad, innovación tecnológica y mercados libres, lo que hace expresar al presidente Obama su deseo de fortalecer a la clase media acelerando el crecimiento en medio de cierto deterioro del sector privado por retroceso en el empleo cuando caen los pedidos de bienes duraderos aunque la venta de viviendas nuevas unifamiliares aumenta un 16,4% hasta 428.000 unidades.

En relación con la Unión Europea, EE UU ya negocia el Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión (TTIP por su siglas en inglés) porque también China impulsa, con el horizonte en 2020, unas relaciones estratégicas completas tras el éxito de la última ronda bilateral de noviembre en Bruselas. Se busca una cooperación empresarial para inversiones de alta calidad y su protección, para poder negociar en el futuro un acuerdo de libre comercio, según Yang Jieché, consejero de Estado chino.

China tiene en caída, desde hace seis meses, su producción industrial mientras espera ver crecer sus salarios un 8,8% en 2014. Y Japón, pese a la devaluación del yen un 22% en 2013, conoce un déficit comercial récord (112.000 millones de dólares, un 65,3% más) por el drástico aumento de las importaciones de crudo de petróleo y gas tras su abandono de la energía atómica.

Una emergente Rusia conoce la ralentización de su economía aunque con un desempleo de tan solo el 5,5% de su población activa, lo que ha llevado a su Gobierno a insatisfacción con el crecimiento de tan solo un 1,4% del PIB en 2013.

En América Latina, cuyo PIB crecerá este año un 3%, la ONU reconoce la reducción de la pobreza en los últimos diez años y una menor desigualdad. Aunque el FMI ve riesgo de nuevas turbulencias por efectos del exterior. Y en África, donde se conoce auge económico en algunas de sus regiones, pese al elevado desempleo juvenil que señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Una solución a ese desempleo parece tenerla el Fondo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que ve en la agricultura el motor de crecimiento continental para erradicar el hambre que todavía padece un 20% de africanos.

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