Opinión

Voto denigrante

| 12 de febrero de 2009
Se están peleando por los votos de la emigración como si la elección dependiese de ellos y no de los cientos de miles de los votos de las cuatro provincias. El Partido Popular ya se siente perdedor y su candidato, Alberto Núñez Feijóo, asegura que si pierde las elecciones por el voto de la emigración pasará algo... (sí, que el no será presidente de la Xunta).
Las elecciones, aquí entre nosotros, se ganan o pierden por el número de votos y no por el lugar de donde vengan. En Galicia les ha dado por echarle la culpa de todo a los votos de la emigración, que la prensa gallega se encarga de airear y decir que son decisivos como si los votos de los gallegos de Galicia no lo fuesen o valiesen menos.
El fundamento para decir que los votos de la emigración son decisivos es que se cuentan de últimos; si los resultados que se diesen de últimos fuesen los de la provincia de A Coruña serían éstos los “decisivos” y así sucesivamente.
La prensa, sobre todo La Voz de Galicia y Faro de Vigo se están dando un banquete con las declaraciones de los políticos sobre el voto emigrante. Los periodistas, además, los aderezan con sus ‘inteligentes’ comentarios en los que culpan a Chávez de la tardía llegada de los votos a Galicia o aseguran que el voto emigrante es muy manipulable (como si el voto de los gallegos de Galicia no fuese manipulado con campañas y ‘marketing’).
Todos a votar identificándose como manda la ley. Algunos socialistas, como el alcalde de Lugo, llamaron a la insumisión votando con una carta del rey de bastos, una factura de un chorizo, una entrada al Zoo de Caricuao o con un ‘ticket’ de Metro de Buenos Aires. Ellos, al pedir ese voto suicida, se lo pierden, porque votar así no vale y les daríamos la razón a tanto ‘inteligente’ que por las Galicias anda suelto, que los emigrantes son manipulables y que no saben ni por quién ni como votan.
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