Opinión

‘Urdanga’: candanga con burundanga

| 02 de marzo de 2012
El “excelentísimo Señor”, Don Iñaki Urdangarín Liebaert, duque de Palma de Mallorca (nacido en Zumárraga, Guipúzcoa, 15 de enero de 1968), declaró más de 22 horas ante el juez y el fiscal, una de las más largas declaraciones en la historia judicial española. “No se acordaba de nada” y cuando se acordaba de algo era para decir que él no había sido sino que había sido su socio: Diego Torres. 22 horas hablando para no acordarse de nada, después de un viaje desde Washington, capital de Estados Unidos de América (EUA), dan mucho que pensar; tanto que el juez Castro le dijo a Urdangarín que para lo que había dicho hubiese sido mejor que no se hubiese presentado.
Urdangarín responsabilizó a Diego Torres de todo. El ‘dúo dinámico’ Torres y Urdangarín se conocieron en una de esas elitistas escuelas de negocios, ESADE, en las que a los niños y niñas de buena familia les hacen una ensalada mental de coaching, management, autoayuda y filosofía barata. De la autoría de Torres es la esperpéntica frase: “los contextos emocionalmente intensos son propicios para los mecenazgos”.  
El binomio de oro Torres-Urdangarín armó una Babel mercantil de cartón piedra: Nóos Consultoría Estratégica, Instituto Nóos, Shiriaimasu, Intuit Strategy Innovation Lab, Virtual Strategies, Gecsa Formacion, Management for strategies, Aizoon, la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social y la tapadera De Goes for Stakeholder.
El exalcalde de Marbella (Málaga), Julián Muñoz Palomo (que no hizo ningún MBA y empezó como camarero), terminará probablemente en la cárcel. También su mujer, Maite Zaldívar, con bronceado barato y mil operaciones estéticas. Son la carne de cañón ideal y lógica de una justicia nada democrática, en la que el origen social sí cuenta; sino que se lo pregunten a la infanta Cristina de Borbón, o al propio rey de los españoles, Juan Carlos I, que constitucionalmente no es responsable ante la ley y cuando se enteró de los negocios delictivos del yerno le aconsejó irse a EUA para ‘enfriar’ el tema.
A esta lista de “intocables de teflón” hay que añadir en el Estado español a los banqueros, empresarios y políticos, eso sí, todos con posgrados e incluso Francisco Camps Ortiz, con un doctorado ‘summa cum laude’, días después de ser absuelto por que sí. Amén.
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