Opinión

Juan Manuel Fangio, a 100 años de su nacimiento

| 01 de agosto de 2011
Estoy leyendo 'A 100 años del nacimiento de Juan Manuel Fangio. La vigencia del ídolo', el número extraordinario de El Diario ('Nada más que la verdad'), periódico de la ciudad de Balcarce, provincia de Buenos Aires, del viernes 24 de junio del presente año 2011. Suplemento de 32 páginas que Marita di Marco, muy obsequiosa y amorosamente, nos ha remitido a su querida tía Susana y a mí con motivo de la singular efeméride desde la impar tierra balcarceña –“del buen sol y de la buena papa”-, cuya Municipalidad de Balcarce conmemora y celebra el 135º aniversario de su fundación. “No te olvides, Isaac”, me insiste, “que también es la tierra del ‘chueco’ Fangio”.
“Sin duda alguna, Juan Manuel Fangio ocupa uno de los lugares principales del podio del automovilismo de alta competición, por su maestría y su récord de cinco campeonatos del mundo de F-1”, leemos en el primero de sus artículos acerca del “Quíntuple”, que nos legó una de sus lapidarias frases: “Tratar de ser el mejor sin sentirse el mejor”. Los abuelos de Juan Manuel Fangio provienen de Italia, provincia de Chietti, en la región de los Abruzos. Sus padres Loreto Fangio y Herminia Déramo habían nacido en el pueblo de Castiglione Messer Marino; y a unos cincuenta quilómetros, en Tornarece, respectivamente. El abuelo Giuseppe Fangio llegó a la Argentina, instalándose en el bello paraje de 'Laguna de los Padres' –muy próximo a Balcarce y a la balnearia y hoy populosa ciudad de Mar de Plata-, a fin de explotar montes de 'curro', un arbusto de armas gruesas, y elaborar con ellas carbón vegetal.
Corría 1887 y, pasados tres años, con el dinerito reunido, adquirió una quinta de 10 hectáreas a escasa distancia de Balcarce –sobre la ruta provincial 55– y así el abuelo Don Giuseppe trajo a su familia desde suelo italiano: su hijo Loreto, de 7 años, Francisca y Francisco; después nacería Alfonso. Cuando tenía 10 años, a Loreto lo llevaron a la localidad de Tres Arroyos en carreta, para la época de la cosecha. Durante tres años estuvo alejado de su familia, dedicado, entre otras labores, a ser cuidador de caballos que tiraban las carretas y asimismo en la plantación de papas. Estuvo tentado de retornar a Italia con la idea de realizar el servicio militar y formar una familia; al conocer a Herminia Déramo, de diecisiete años, se casaron, pues, el 24 de octubre de 1903, estableciéndose al comienzo en el campo. Al conseguir trabajo de peón de albañil, merced a un crédito compra unos 2500 metros cuadrados de terreno –sobre las calle 13, entre 6 y 8, de Balcarce–, donde construyó una habitación para vivir con su esposa.
“En la calle 13, número321, el joven Loreto, ya frentista, fue ampliando su casa a medida que nacían sus hijos”, continuamos con la lectura de su biografía, a la vez que contemplamos las fotografías de estudio de la época correspondientes a Don Loreto y Doña Herminia, sus padres, y a él mismo, Juan Manuel Fangio, junto a sus hermanos Herminia, José y Celia. Estos tres fueron los primeros hijos que llegaron, inaugurando la algarabía de los Fangio. Y durante una noche bien fría, mientras se festejaba con fogatas el mágico 'Día de San Juan', el 24 de junio de 1911, viene al mundo el cuarto heredero: Juan Manuel. Tiempo después, también verán la luz otros dos hermanos, Rubén Renato y Carmen. La dulce Marita di Marco se siente ufanísima, porque, cerca de su casa de Balcarce, Fangio inició sus estudios primarios en la Escuela Nacional, nº4, en la calle13, entre Chacabuco y San Lorenzo.
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