Opinión

La ‘Gramática Suahili’ y la tradición ‘bantú’

| 14 de mayo de 2009
Tengo junto a mí la Gramática Suahili, cuyo autor es Piet Van Pelt, 4ª edición, Editorial ‘Mundo Negro’, Madrid, 2007. Su traducción y adaptación son obra de Francisco Javier Herrera y María Isabel Alonso, con revisión y corrección a cargo de J. Ramón Echeverría, P.B. El idioma swahili –nacido como lengua franca en el África Oriental del siglo XI– mantiene, un tanto sorprendentemente, una estructura sobre todo ‘bantú’, de tal manera que entreteje sus muchos vocablos de carácter arábigo al igual que los de procedencia hindú, inglés y portugués.
El swahili es, a la vez, moderna y bantú: empleada en el Parlamento y también en la Universidad. Con más de cuarenta millones de hablantes, su energía vital y susceptible de asimilar renovados aportes, ponen de manifiesto cómo África es capaz de ser plenamente actual sin dejar por ello de ser, digamos, “africana”. Cierto es que, si bien aún escaso, va aumentando el número de personas hispano-parlantes que persiguen el conocimiento de este hermoso idioma. “En realidad, no se trata de una gramática sino de un resumen gramatical –con las virtudes y defectos de semejantes obras– pensando para acompañar el estudio intensivo del swahili en el centro de lenguas de Kipalapala, Tanzania”, escribe en el ‘Prefacio’ de la obra de J. Ramón Echeverría.
No estaría de más recordar que en cada lección de esta Gramática se proporciona una lista de palabras sin traducción. Se trata de los vocablos nuevos que se utilizan en el ejercicio y en la sección ‘Lee y traduce’. Casi todas ellas se hallan incluidas en el ‘Glosario’, aun cuando haya que tener presente que, para facilitar la tarea del principiante, se ha determinado simplificar tal ‘Glosario’ en la medida de lo posible. Digno de interés es que, al estudiar el ejercicio, cuyo equivalente swahili se encuentra al término del libro, y al traducir la sección ‘Lee y traduce’, quien lo estudia comprobará el significado de cada palabra merced al contexto, aunque en no pocas oportunidades será inevitable recurrir al mentado ‘Glosario’.
“Es de esperar que con los diálogos que se encuentran al final de cada lección”, se nos dice, “el estudiante pueda llegar a familiarizarse con la conversación swahili”. Habría que recordar cómo, entre los grupos raciales de África, si seguimos los criterios étnicos comúnmente establecidos, descuella, entre los grandes, el de los negros propiamente dichos, divididos en dos enormes subgrupos raciales: sudaneses o guineanos, que viven al norte del ecuador en un arco de círculo que une Senegal a Camerún, en zonas de estepas y sabanas, cuyo tipo antropológico es dolicocéfalo, esbelto y de talla prócer; también los bantúes, los más extendidos por todo el continente africano, sobre todo ecuatorial y austral. No faltan autores que incluyen a los Nilóticos, en el alto Nilo, a los Zambezanos o Zulúes, al sur de África, incluso a los Etíopes, como variedades más o menos mestizadas, mas con predominantes rasgos negroides.
“El apelativo ‘bantú’ es un término lingüístico inventado por el etnólogo alemán Bleek, para fijar el parentesco de unas 360 lenguas habladas en África central y meridional”, según Miguel Combarros Míguelez, misionero redentorista en el antiguo Zaire y prestigioso poeta, en su obra Dios en África. Valores de la tradición bantú, Editorial ‘Mundo Negro’, 3ª edición, Madrid, 2000.
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