Opinión

España: entre el “arrogante” y el “vanidoso”

En una entrevista televisiva, con Jordi Evolé (El Follonero), el expresident de Catalunya Jordi Pujol aseguraba que José María Aznar era un “arrogante” y José Luis Rodríguez Zapatero un “vanidoso”. Evolé le quiso preguntar por Felipe González Márquez… pero Pujol no quiso responder. Hay silencios que dicen más que cualquier palabra.
España: entre el “arrogante” y el “vanidoso”
En una entrevista televisiva, con Jordi Evolé (El Follonero), el expresident de Catalunya Jordi Pujol aseguraba que José María Aznar era un “arrogante” y José Luis Rodríguez Zapatero un “vanidoso”. Evolé le quiso preguntar por Felipe González Márquez… pero Pujol no quiso responder. Hay silencios que dicen más que cualquier palabra. La concordante ambivalencia de los dos partidos mayoritarios españoles, PP y PSOE, sobre determinados temas (Catalunya, Euskadi, Iberoamérica, Libia, Irak, Israel, Estados Unidos de Amárica…) es prueba de que estamos gobernados por un mismo partido, en el que tiene mucho más peso, dependiendo del momento, la “arrogancia” o la “vanidad”.
El PSOE de Rodríguez Zapatero dejó una estela imborrable en recorte de derechos sociales y sumisión al neoliberalismo. No es de extrañar que Felipe González Márquez sea el “chico de los recados” de Carlos Slim Helú y Gustavo Cisneros Rendiles, mientras Gas Natural lo tiene en nómina, o que la multinacional Endesa contrate a la exvicepresidenta Elena Salgado Méndez.
Con arrogancia y vanidad, propias de nuevo rico, se han dirigido los presidentes de gobierno españoles (y el rey) a los presidentes iberoamericanos; por eso no es casualidad que quien se enfrentase al presidente venezolano Hugo Rafael Chávez Frías fuese el “vanidoso” de José Luis Rodríguez Zapatero, defendiendo al “arrogante” de José María Aznar mientras el rey de los españoles (Juan Carlos I de Borbón) mandaba callar a un presidente con más legitimidad que ellos tres juntos.

España: entre el “arrogante” y el “vanidoso”