Opinión

¿Cuánto cuesta el Papa?

| 29 de agosto de 2011
El catolicismo español se puso nariz respingona y acento madrileño con una muletilla que repite sin cesar: “osea”. Ahora parece que ser “católico” es una mezcla entre ser tonto y de buena familia según el poco variopinto peregrinaje a la JMJ en Madrid. No es que la gente no quiera ser cristiana (católica en este caso), es que hay muchos a los que les revuelve el estómago que para serlo haya que ser así… “osea”.
Mientras los organizadores del Partido Popular (PP), de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), aseguraban a diestra y siniestra que no habían gastado un euro en la visita del Papa, otros del PP sacaban sus cuentas y aseguraban sin rubor que cada alemán promedio gasta 90 euros por cabeza y día en el Estado español, y cada peregrino presente en la JMJ gastó 106 euros… que venga el Papa más veces que nos estamos haciendo ricos.
Poco antes se reunía el Papa con cientos de profesores universitarios en Alcalá para decirles algo que ya debían saber: el saber está reñido con la rentabilidad. No sabemos para ser rentables sino para saber, para ser mejores, para ser más libres que diría José Martí.
Lo que no sabe el Papa (o no dice que sabe) es que todo queda en espectáculo y en hacer caja, porque en el mundo mandan otros hace mucho tiempo y el peor enemigo del cristianismo nunca fue el comunismo, que es una forma más cercana de humanismo, sino el capitalismo que convierte a las personas en objetos rentables de compra y venta y al dejar de ser rentables los desechan. Amén.
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