CUENTA LA NEGATIVA DEL PAÍS BOLIVARIANO A ACOGER A INMIGRANTES ESPAÑOLES POR RAZONES POLÍTICAS
Xurxo Martínez recorre con ‘Ilegales’ la vida de los exiliados hacia la democracia venezolana
La historia de los exiliados políticos españoles y gallegos en hispanoamérica sigue proporcionando datos sobre el deambular de aquellos que se vieron obligados a dejar su país tras el fin de la Guerra Civil y la implantación del régimen franquista. El último trabajo de Xurxo Martínez, que vio la luz recientemente, recoge vivencias de personajes relevantes que entre 1939 y 1949 dejaron el régimen franquista y se instalaron en Venezuela hasta el derrocamiento de Rómulo Gallegos –de origen vasco y gallego–, quien había asumido la presidencia de la República en 1948.
La historia de los exiliados políticos españoles y gallegos en hispanoamérica sigue proporcionando datos sobre el deambular de aquellos que se vieron obligados a dejar su país tras el fin de la Guerra Civil y la implantación del régimen franquista. El último trabajo de Xurxo Martínez, que vio la luz recientemente, recoge vivencias de personajes relevantes que entre 1939 y 1949 dejaron el régimen franquista y se instalaron en Venezuela hasta el derrocamiento de Rómulo Gallegos –de origen vasco y gallego–, quien había asumido la presidencia de la República en 1948.
‘Ilegais 1939-1949. Da dictadura franquista a democracia venezuelana’ es el título de este libro que, como el propio autor cuenta, es producto de una casualidad: la casualidad de haberse encontrado con personas clave en el momento oportuno, que le hicieron llegar la documentación necesaria para confeccionar un relato con muestras de profunda humanidad.
Dedicado a la memoria de Manuel Vilariño Santomé, Jesús Vázquez Gayoso y del Padre Basilio María Barral, es precisamente el testimonio escrito en los años ochenta por este misionero ourensano –al que se refiere como un hombre “bueno y generoso a las órdenes de Cristo”, y “con Galicia siempre en el corazón”– lo que permite tener conocimiento de la situación en la que vivían los inmigrantes irregulares que llegaban a Venezuela. Después de 20 años entre los indígenas, el padre Barral tomó partido por los presos inmigrantes irregulares en el campo de concentración de ‘Guasina’, y su testimonio hizo posible que llegara hasta la Asamblea de las Naciones Unidas su denuncia por medio del arzobispo de Nueva York, el cardenal Spellman.
Los otros dos protagonistas de ‘Ilegales’, Manuel Vilariño Santomé y Jesús Vázquez Gayoso, también son ejemplo de arrojo y valentía. Vilariño, natural de Moaña (Pontevedra), y capitán del ‘Express’, fue condenado en Canarias a pena de confinamiento por su pertenencia al sindicado anarquista Fraternidad Marinera’. Él será el protagonista de una travesía con 60 inmigrantes irregulares, durante 80 días, desde Canarias hasta Venezuela, y su internamiento en el campo de concentración de ‘Guasina’ lo pondrá en contacto con el padre Barral.
Por último, el lucense Vázquez Gayoso, cónsul y representante del Gobierno español en el exilio, consiguió entre 1945 y 1949 que muchos inmigrantes irregulares, procedentes del Estado español y de todas las ideologías políticas, fueran liberados de los campos de concentración y admitidos en el país como residentes.
Tres son, en definitiva, los protagonistas de esta historia y tres los pilares en los que se asienta: la inmigración vasca, legal e ilegal, a Venezuela; la inmigración canaria; y la inmigración gallega entre 1939 y 1958. Porque Venezuela fue, una vez finalizada la Guerra Civil, uno de los países receptores de españoles exiliados como consecuencia de la implantación de la dictadura de Franco.
De las vicisitudes de algunos de ellos da cuenta Xurxo Martínez en este libro que, según él mismo relata, “es la historia de la negativa de un país como Venezuela –que necesitaba mano de obra cualificada en la industria y en el campo– a la entrada de inmigrantes originarios del Estado español por razones políticas y la historia de los que llegaron legal e ilegalmente ante la desesperación de la miseria y la falta de esperanza”.
El trabajo, que en sus más de doscientas páginas de relato recoge testimonios y fotografías de aquellos años, fue posible gracias a la colaboración, entre otros, del personal de la hemeroteca de ‘El Nacional’ y de la Biblioteca y Hemeroteca Nacional de Venezuela, así como del archivo y hemeroteca del diario ‘Últimas Noticias’ de Caracas. También gracias a la ex secretaria xeral de Emigración, Consuelo Rumí; al ex director general de la Ciudadanía Española en el Exterior Agustín Torres, y a su sucesora en el cargo, Pilar Pin, a los que Xurxo Martínez agradece especialemente su apoyo, porque “el pasado reciente del exilio-emigración de canarios, gallegos, vascos, castellanos... no puede ser olvidado ni obviado”, dice.
‘Ilegais 1939-1949. Da dictadura franquista a democracia venezuelana’ es el título de este libro que, como el propio autor cuenta, es producto de una casualidad: la casualidad de haberse encontrado con personas clave en el momento oportuno, que le hicieron llegar la documentación necesaria para confeccionar un relato con muestras de profunda humanidad.
Dedicado a la memoria de Manuel Vilariño Santomé, Jesús Vázquez Gayoso y del Padre Basilio María Barral, es precisamente el testimonio escrito en los años ochenta por este misionero ourensano –al que se refiere como un hombre “bueno y generoso a las órdenes de Cristo”, y “con Galicia siempre en el corazón”– lo que permite tener conocimiento de la situación en la que vivían los inmigrantes irregulares que llegaban a Venezuela. Después de 20 años entre los indígenas, el padre Barral tomó partido por los presos inmigrantes irregulares en el campo de concentración de ‘Guasina’, y su testimonio hizo posible que llegara hasta la Asamblea de las Naciones Unidas su denuncia por medio del arzobispo de Nueva York, el cardenal Spellman.
Los otros dos protagonistas de ‘Ilegales’, Manuel Vilariño Santomé y Jesús Vázquez Gayoso, también son ejemplo de arrojo y valentía. Vilariño, natural de Moaña (Pontevedra), y capitán del ‘Express’, fue condenado en Canarias a pena de confinamiento por su pertenencia al sindicado anarquista Fraternidad Marinera’. Él será el protagonista de una travesía con 60 inmigrantes irregulares, durante 80 días, desde Canarias hasta Venezuela, y su internamiento en el campo de concentración de ‘Guasina’ lo pondrá en contacto con el padre Barral.
Por último, el lucense Vázquez Gayoso, cónsul y representante del Gobierno español en el exilio, consiguió entre 1945 y 1949 que muchos inmigrantes irregulares, procedentes del Estado español y de todas las ideologías políticas, fueran liberados de los campos de concentración y admitidos en el país como residentes.
Tres son, en definitiva, los protagonistas de esta historia y tres los pilares en los que se asienta: la inmigración vasca, legal e ilegal, a Venezuela; la inmigración canaria; y la inmigración gallega entre 1939 y 1958. Porque Venezuela fue, una vez finalizada la Guerra Civil, uno de los países receptores de españoles exiliados como consecuencia de la implantación de la dictadura de Franco.
De las vicisitudes de algunos de ellos da cuenta Xurxo Martínez en este libro que, según él mismo relata, “es la historia de la negativa de un país como Venezuela –que necesitaba mano de obra cualificada en la industria y en el campo– a la entrada de inmigrantes originarios del Estado español por razones políticas y la historia de los que llegaron legal e ilegalmente ante la desesperación de la miseria y la falta de esperanza”.
El trabajo, que en sus más de doscientas páginas de relato recoge testimonios y fotografías de aquellos años, fue posible gracias a la colaboración, entre otros, del personal de la hemeroteca de ‘El Nacional’ y de la Biblioteca y Hemeroteca Nacional de Venezuela, así como del archivo y hemeroteca del diario ‘Últimas Noticias’ de Caracas. También gracias a la ex secretaria xeral de Emigración, Consuelo Rumí; al ex director general de la Ciudadanía Española en el Exterior Agustín Torres, y a su sucesora en el cargo, Pilar Pin, a los que Xurxo Martínez agradece especialemente su apoyo, porque “el pasado reciente del exilio-emigración de canarios, gallegos, vascos, castellanos... no puede ser olvidado ni obviado”, dice.