La Xunta capacita a dirigentes de centros en cooperación al desarrollo
Dirigentes e integrantes de diversas asociaciones gallegas participaron en las Jornadas de Capacitación en Cooperación al Desarrollo que el Gobierno gallego puso en marcha, en Argentina, la semana pasada. Las Jornadas se desarrollaron del lunes 18 al viernes 22, en la sede del Centro Galicia de Buenos Aires, y apuntaron a formar en la materia a miembros de estas asociaciones que, desde hace un tiempo, son también posibles receptoras de recursos de cooperación internacional.
“El curso –precisó Jorge Menchaca– estuvo dirigido a capacitar a las asociaciones en el armado de proyectos que les permita aplicar a estas líneas de fondos”.
La jornada de clausura estuvo a cargo del ingeniero Jorge Menchaca, quien trabajó –entre los años 2000 y 2005– en el área de cooperación internacional de la Xunta de Galicia en Argentina, y de Pilar García, funcionaria de la Subdirección de Cooperación Exterior del Gobierno gallego; y contó con la presencia del delegado del Gobierno gallego en Buenos Aires, Alejandro López Dobarro.
A modo de balance, Pilar García señaló que percibió que “la materia de cooperación es ajena a ellos y que a veces les cuesta distinguir entre las ayudas dirigidas a los propios centros y los proyectos para desarrollar con otras entidades argentinas”.
Las acciones de cooperación de la Xunta de Galicia en Argentina tienen una larga tradición. Entre los años 2000 y 2005, período en el que Menchaca estuvo a cargo del área en el país, se pusieron en marcha unos 300 proyectos de los cuales 200 fueron microproyectos. “Esto se dio así –aclaró Menchaca– porque era un proyecto grande que se repartió en muchas provincias”. Básicamente, apuntó, se llevaron a término una treintena de proyectos muy importantes, financiados de distintas maneras.
En el año 2004, continuó Menchaca, la Xunta invirtió en Argentina más dinero que algunas cooperaciones nacionales y que cualquier otra autonomía española.
De estos proyectos, sintetizó finalmente Menchaca, hubo uno que fue emblemático porque se implementó a través de la cooperación internacional española pero con una dotación (del 100%) de fondos del Gobierno gallego, con los que se creó un circuito de turismo rural en la provincia de Jujuy y en Bolivia. Concretamente la finalidad del proyecto apuntaba a incentivar el turismo rural por medio de la construcción de posadas y la creación de circuitos turísticos en Atacama, las Jungas y la Quebrada de Humahuaca.