El ‘patriarca de las letras gallegas’ es homenajeado al cumplirse en 2026 el cincuentenario de su fallecimiento

Otero Pedrayo, paseo por la Galicia de América

Galicia dedica el año 2026 a Ramón Otero Pedrayo (Ourense 1888-1976) al cumplirse el 50º aniversario de su fallecimiento. El escritor, ensayista y geógrafo de Trasalba (donde heredó un pazo de su padre) marcó la vida intelectual gallega a lo largo del siglo XX con sus novelas, ensayos y su actividad política, que este año serán recordadas gracias a las actividades que programan en su honor las instituciones gallegas. Intelectual poliédrico, viajó en tres ocasiones a América para compartir afecto con los camaradas exiliados, entre los que Castelao ocupaba un lugar preeminente.
Otero Pedrayo, paseo por la Galicia de América
Proclamacion Ano Oteriano
Autoridades en el Parlamento gallego en la proclamación del ‘Año Oteriano’.

La presencia en América de los principales exponentes de la intelectualidad gallega a partir del primer tercio del siglo pasado abrió el camino al nuevo continente a Ramón Otero Pedrayo, quien lo visitó por primera vez en 1947. Invitado por la comisión de cultura del Centro Gallego de Buenos Aires para sumarse a la celebración del Día de Galicia de ese año, el apodado ‘patriarca de las letras gallegas’ –quien viajó acompañado por su esposa, María Josefa Bustamante, Fita– pudo entonces encontrarse y abrazar a los ‘viejos’ camaradas desplazados y sembrar de discursos los ambientes que ‘abrigaban’ a la colectividad en el país austral.

De entre todas las caras que Otero Pedrayo ansiaba volver a ver en su primer viaje a América, la de Castelao era la principal. Y el fundirse ambos en un abrazo lo plasmó así en su libro ‘Polos vieiros da saudade. Lembranzas e crónica dunha viaxe a Buenos Aires’ (1952): “Os vellos amigos, apertados e chorando xuntos, fumos dous nenos no colo amoroso da Nosa Terra Nai. Nenos, pobres e sinxelos nenos... E como nenos rimos deseguida para caír en silencios longos. Neles, os acentos dos amigos soaban na brétema, e co medo de os espaventare nin co pensamento queriamos bulir. O tempo decorrido fora moito”.

La emotiva escena de bienvenida, en el Hotel Claridge de Buenos Aires, tuvo que esperar hasta el 23 de agosto de 1947 –Otero llegó el 17 de julio, pero Castelao estaba de viaje por Francia– y la de despedida se produjo el 4 de septiembre. Ambas estuvieron rodeadas de la intensidad que acompaña al convencimiento mutuo de que esa sería la última vez que se abrazaban, habida cuenta del delicado estado de salud del célebre galleguista.

“Castelao quedó llorando agarrado a Virginia” en el momento del adiós, describe Pedrayo en una carta enviada a su madre tras la despedida, que tuvo lugar en una calle próxima al muelle, pero alejada de él, porque “Castelao no se atreve a ver salir barcos para Galicia”. Tal era su tristeza, convencido como estaba de que no volvería a su tierra. Así que, “le enterrarán en Buenos Aires”, que “es donde mejor está porque le quieren y le cuidan mucho”, apostilló el geógrafo en su misiva.

La de 1947 “foi a suprema despedida”, dejó escrito Otero en ‘Polos vieiros...’, libro en el que relató los detalles de aquellos 47 días por América, que le sirvieron para descubrir en Buenos Aires una Galicia bien diferente a la que conocía, pero también en Mendoza, y en Montevideo, capital a la que acudió para dar conferencias, invitado por Casa de Galicia.

El primer viaje de Otero Pedrayo y Fita a Argentina y Uruguay se produjo en medio de la incertidumbre sobre los permisos para embarcar desde Lisboa –puerto de preferencia del escritor, frente a Barcelona o Cádiz– y se inició el 30 de junio de 1947 en el vapor ‘Cabo de Buena Esperanza’, según detalla Alfonso Vázquez-Monxardín en el artículo para Tribuna de la Real Academia Galega, titulado ‘75 anos dun reencontro, Castelao e Otero’. El 17 de julio –prosigue– llegó a Buenos Aires, donde desarrolló una intensa actividad que fue recogida por la prensa local de la colectividad –‘Galicia’ o ‘A Nosa Terra’–, pero también por los principales diarios argentinos, como ‘La Nación’ o ‘La Prensa’.

Durante su estancia pronunció 16 conferencias en prestigiosas instituciones argentinas y uruguayas –la mayoría sobre asuntos de tipo cultural–, concedió algunas entrevistas y fue objeto de varios banquetes de homenaje, recoge el texto de Vázquez-Monxardín, en el que se asegura que también le sirvió para retomar el contacto personal con los viejos amigos, así como para hacer algunos nuevos, como fue el caso de Manuel Puente, quien patrocinó la magna Historia de Galicia dirigida por él.

La actividad política quedará en segundo plano, por no decir que sería anulada, puesto que, salvo Castelao, apenas tuvo interlocutores de primera línea comprometidos desde el punto de vista ideológico.

La prudencia en este sentido caracterizó el viaje, lo que le impidió acompañar a Castelao al homenaje a Alexandre Bóveda en la Federación de Sociedades Galegas, el día 23 de agosto, la misma fecha del primer encuentro entre ambos. Tampoco se conservan –tal vez porque no se tomaron– imágenes de los dos juntos, ni de los abrazos, ni tampoco de las veces que pudieron almorzar en compañía de sus esposas.

Con motivo de la celebración del Día de Galicia en 1947, destacada fue la participación de Otero Pedrayo en las Xornadas Galegas –más tarde denominadas Xornadas Patrióticas– que inauguró, organizadas por el Centro Gallego de Buenos Aires. Un año después tendría lugar en ese mismo foro el discurso de Castelao ‘Alba de Gloria’ y, entre la lista de invitados que posteriormente viajaron de Galicia hasta Buenos Aires para participar en la convocatoria figuran Valentín Paz Andrade, Fermín Bouza Brey, Domingo García Sabell, Francisco Fernández del Riego, Álvaro Cunqueiro, Basilio Losada, Ricardo Carballo Calero o Ramón Piñeiro.

Siguiendo la estela que marcaron aquellos distinguidos en la diáspora, el autor de ‘Os camiños da vida’ y ‘Arredor e si’ cruzó el mar en dos ocasiones más para aproximarse a los exiliados. La primera fue en 1956, con rumbo a Venezuela, y la segunda, en 1959, con Argentina nuevamente como destino. Once días duró la estancia en la República Bolivariana, donde pronunció conferencias y asistió a banquetes y reuniones y donde pudo percibir la diferencia de criterios y las pugnas entre los dirigentes del Lar Gallego, del Centro Gallego y de la Casa de Galicia.

En 1959 y con Castelao ya fallecido, se acercó de nuevo a Buenos Aires, donde tuvo ocasión de visitar, a más de 100 kilómetros de la capital, la fabrica de cerámica creada por Isaac Díaz Pardo, bautizada como Porcelanas La Magdalena, así como de reunirse con Neira Vilas y su esposa, Anisia Miranda. Asimismo, fue testigo igualmente de la fractura entre los partidos de izquierda a los que eran afectos estos intelecturales, lo que frustró la unidad antifascista en el exterior que tanto anhelaba Castelao.

Uno de los pilares del “florecimiento cultural e intelectual” de la comunidad gallega

De “figura esencial de las letras, el pensamiento y la identidad gallega contemporánea” calificó el conselleiro de Cultura de la Xunta, José López Campos, a Ramón Otero Pedrayo al cumplirse el 50º aniversario de su fallecimiento y el centenario de la publicación de la Guía de Galicia.

En la declaración institucional para celebrar la decisión del Parlamento gallego de declarar 2026 como ‘Año Oteriano’, López Campos destacó el hecho de que se erija al intelectual de Trasalba “como uno de los pilares del florecimiento cultural e intelectual de Galicia”, al tiempo que puso en valor que se le reconozca como “representante de una generación que supo vincular el galleguismo con la defensa de la cultura universal y con el compromiso con nuestra tierra”.

Con motivo de la efeméride, la Consellería de Cultura articulará una programación “completa y diversa” para “difundir entre todos los gallegos y gallegas la relevancia de su herencia y legado, al tiempo que la deuda colectiva con la Galicia actual alcanzada”.

Por su parte, la Real Academia Galega conmemorará los cincuenta años del fallecimiento de Otero Pedrayo divulgando su obra y figura y promoviendo nuevas miradas alrededor del legado de quien fue miembro de la RAG desde 1929.

El director de la Real Academia, Henrique Monteagudo, espera que el ‘Año Oteriano’ sirva para el mejor conocimiento de la vida y la obra del escritor, quien fue profesor y destacó como político y orador excepcional entre los jóvenes, así como en el conjunto de la sociedad.

El homenaje tiene lugar casi cuatro décadas después de que la institución de la que formó parte le dedicase el Día das Letras Galegas en 1988.

Con motivo del ‘Año Oteriano’, el Consello da Cultura Galega ha abierto en su página web una entrada especial sobre Ramón Otero Pedrayo en la que acote discursos, epístolas, grabaciones sonoras, especiales y otros fondos documentales sobre el escritor.

El conjunto de estos recursos documentales permite seguir la trayectoria intelectual y la proyección pública de Ramón Otero Pedrayo desde los años 20 hasta los 70 del siglo XX, como autor y también como figura central de la cultura gallega.