EN BUENOS AIRES RECORDÓ EL PAPEL DE LA MUJER EN LA EMIGRACIÓN, “LLEVANDO UNA VIDA DE SILENCIO”

María Xosé Porteiro celebra el ‘Día de la Mujer’ en la asociación ‘Herbas de Plata’

El martes 8, Día Internacional de la Mujer, en Buenos Aires era feriado de carnaval y un día típico de verano (muy cálido y húmedo). Desde temprano fueron llegando homenajeadas y el público en general, hasta colmar el salón de la sede de ‘Xeito Novo’, donde ‘Herbas de Prata’ organizó un acto para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.
María Xosé Porteiro celebra el ‘Día de la Mujer’ en la asociación ‘Herbas de Plata’
 Un momento del acto organizado por Herbas de Plata.
Un momento del acto organizado por Herbas de Plata.

El martes 8, Día Internacional de la Mujer, en Buenos Aires era feriado de carnaval y un día típico de verano (muy cálido y húmedo). Desde temprano fueron llegando homenajeadas y el público en general, hasta colmar el salón de la sede de ‘Xeito Novo’, donde ‘Herbas de Prata’ organizó un acto para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Cerca de la hora de comienzo, las 18,30 horas, llegó la ex delegada del Gobierno gallego en Argentina María Xosé Porteiro, a quien las dirigentes de ‘Herbas de Prata’ invitaron especialmente cuando supieron que visitaría la Argentina. Entre el público también estaban Clotilde Iglesias, Dolores Barreto, Elvira Bermúdez y el artista plástico Manuel Cordeiro.

 

Fue una reunión, sobre todo, de amistad, reencuentro y solidaridad. Porteiro fue la primera oradora del acto, que cada año es marco para la entrega de las distinciones ‘Rosalía de Castro’ y ‘Virxinia Pereira’.
Con un mensaje dirigido a las mujeres gallegas en la diáspora, María Xosé Porteiro las instó –en gallego– a integrar a los hombres y a la sociedad en general en los reclamos reivindicativos para que dejen de considerarlos “cosas de tolas, que mejor estarían en la cocina preparando la comida en lugar de estar en un acto hablando no se sabe de qué”.
La periodista y política socialista recordó lo que significó el papel de la mujer en Galicia y su trabajo fuera de Galicia, en la emigración; “llevando una vida –dijo– desde el silencio y el segundo plano”.
Finalmente, invitó a las más jóvenes a salir a la calle y a seguir levantando las banderas de justicia de género.
Seguidamente, la psicóloga Aldana Fons, ya con un mensaje dirigido a las mujeres en general y en particular a las gallegas, españolas y argentinas, señaló que un rasgo que caracteriza a las mujeres “es su capacidad para reunir, multiplicar, hacer cosas en conjunto, que es lo que hace a la idea de comunidad”.
Fons reflexionó que a lo largo de la historia de la humanidad las mujeres fueron “agredidas y silenciadas”, porque su capacidad para reunir, multiplicar y canalizar ideas ha sido una amenaza permanente a la individualidad del hombre. “Una amenaza para los grandes personajes o representantes de modelos ideológicos –precisó– que le otorgan al hombre la posibilidad de ejercer un poder supremo, sin restricciones, basándose en la idea de sexo débil y sexo fuerte, en alusión a una característica que tiene que ver con la fuerza física, nada más”. “Desde entonces –continuó– el modo más habitual para silenciarnos ha sido la agresión física, golpes, fuego, cárcel, torturas, condenas por adulterio y la muerte”.
En la actualidad, recordó que ha cobrado notoriedad en Argentina una práctica siniestra que es el prenderlas fuego. “Quizá sea un intento de aniquilación total del ser mujer, donde ya no se busca lastimar o corregir, sino hacer desaparecer todo rasgo que nos identifique como mujeres, es decir que amenace a ese sujeto-hombre en su individualidad”.
El principio del andamiaje que lleva a un cambio real de conciencia, señaló, es saber que pensar en una mujer es pensar en muchas y que en esta lucha también están implicados muchos hombres, y concluyó: “Donde hay una mujer hay muchas y donde hay un sufrimiento o un intento de mutilación hay muchas, muchas más mujeres”.

Distinciones
La asociación civil ‘Herbas de Plata’ conmemoró, el martes 8, el Día Internacional de la Mujer con un acto en el que se homenajeó a dos mujeres “singulares y reconocidas por la colectividad gallega en Buenos Aires” con la distinción ‘Rosalía de Castro’.
En esta oportunidad, las homenajeadas fueron la actual presidenta del Consejo de Residentes de Buenos Aires, María Teresa Michelón Martínez, y la periodista Débora Campos. No es un premio, explicaron las organizadoras, sino un reconocimiento que quiere “destacar,  agradecer y dar visibilidad a esas gallegas que en su vida visible o privada colaboraron y garantizaron la pervivencia de la cultura gallega en la Argentina”.
Desde que se instauró este reconocimiento, en el año 2007, el rosal ya ha recaído sobre Dionisia López Amado, una madre de la Plaza de Mayo a la que todos apodaban ‘la gallega de la zona norte’; en el año 2008 fue para la legendaria actriz y periodista Maruxa Boga; y en el año 2009 para la escritora Stella Maris Latorre.
Además, en esta oportunidad, también se entregaron las distinciones ‘Virxinia Pereira’ (representado por una camelia) como reconocimiento a “la labor anónima de esas gallegas que con su labor personal, contribuyeron al desarrollo de sus familias y supieron sembrar en ellos el amor y el respeto por su origen gallego”, explicaron.
Este año fueron tres las homenajeadas que se llevaron la camelia: Nilda Pallares, Dolores Comeselle y Carmen Miñones de Ameijeiras. Cabe recordar que desde el año 2007 han recibido esta distinción María Rosa Iglesias, una compostelana llegada a Buenos Aires con 5 años; en el año 2008 las homenajeadas fueron dos gallegas “muy admiradas y amantes en la colectividad”: Isabel Varela, por su lucha y trabajo generoso en la Federación de Sociedades Gallegas y en la Sociedad Hijos del Ayuntamiento de Boiro en la Argentina, y Lola Rial de Fernández, por su ejemplo de vida y trabajo amoroso para los integrantes de una de las asociaciones más activas de la colectividad gallega en Buenos Aires, la Fundación Xeito Novo; y en 2010 las camelias fue para Eladina Figueroa, amiga y sostén de nuestra querida Maruxa Boga.