CONGRESO SOBRE SEOANE EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO

Luis Seoane, un artista moderno con vínculos en el mundo de la política y la cultura

La incursión de Luis Seoane en las redes de la cutlura antifascista fue el tema tratado por la experta en Historia del Arte Diana Wechsler, quien define a este reconocido intelectual como “un moderno que busca colocar su imagen en un lugar de visibilidad y diálogo con el público, un experimentador de técnicas con una fuerte presencia cultural”.
Luis Seoane, un artista moderno con vínculos en el mundo de la política y la cultura
 Un momento de la conferencia de la profesora Diana Weschler.
Un momento de la conferencia de la profesora Diana Weschler.
La incursión de Luis Seoane en las redes de la cutlura antifascista fue el tema tratado por la experta en Historia del Arte Diana Wechsler, quien define a este reconocido intelectual como “un moderno que busca colocar su imagen en un lugar de visibilidad y diálogo con el público, un experimentador de técnicas con una fuerte presencia cultural”.
A partir de las redes de solidaridad de la internacional antifascista, Seoane logra insertarse en el tramo cultural argentino colaborando con revistas antifascistas que le ponen en contacto con la sintonía cultural y artística.
En este momento, Seoane se dedica a “las imágenes de urgencia” con las que ilustra textos de actualidad sobre la guerra civil española y su violencia. Es a partir de aquí cuando se le abren las puertas a otros trabajos que dan lugar a su proyecto moderno.
Seoane emprende, junto con Grete Stern y Horacio Coppola, un proyecto vanguardista, una agencia de publicidad con fotografías modernas donde se encarga del diseño gráfico, pero  que acaba fracasando y cierra en 1937. Es entonces cuando entra a formar parte del mundo editorial.
En su intervención, Diana Wechsler destacó el “proyecto muralista” de Seoane, quien colaboró en la decoración de la Sociedad Hebraica Argentina, una institución creada en 1940, con la creación de un mural luminoso vanguardista. Este proyecto le brindó la oportunidad de entrar en contacto con la colectividad judía que promueve la construcción de edificios donde expone sus murales.
A mitad de la década de los cuarenta, Seoane se sitúa en la escena artística de Buenos Aires y llega a realizar exposiciones en solitario en destacadas galerías. Según Wechsler, se puede decir que fue a mediados de los cincuenta cuando Seoane pudo vivir del éxito de su pintura en el mercado.