EL PINTOR SE CENTRA EN SU AÑORANZA DE GALICIA
Inaugurada en la Casa de Galicia de Madrid la exposición ‘Antológica’ de Francisco Silva
El escultor Santiago de Santiago presentó la semana pasada en la Casa de Galicia en Madrid la exposición ‘Antológica’ del pintor coruñés Francisco Silva Barro, de quien dijo que emprendió con unos años ya su segunda actividad, la pintura, con la misma intensidad con la que vivió su etapa anterior de jurista y que se trata de un “pintor de belleza íntima y grandes vivencias”.
El escultor Santiago de Santiago presentó la semana pasada en la Casa de Galicia en Madrid la exposición ‘Antológica’ del pintor coruñés Francisco Silva Barro, de quien dijo que emprendió con unos años ya su segunda actividad, la pintura, con la misma intensidad con la que vivió su etapa anterior de jurista y que se trata de un “pintor de belleza íntima y grandes vivencias”. El escultor se refirió a los paisajes del pintor, a su luz, y apreció que “rebosa en su obra toda la intensión de un gran ideal”.
Previamente había dado la bienvenida a todos los asistentes el director de la Casa y delegado de la Xunta de Galicia en Madrid, José Ramón Ónega, quien valoró que “la luz en la pintura de Francisco de Silva es la luz de Galicia, la luz que él ve en Galicia”. Entre los numerosos asistentes a la inauguración de la exposición de Silva se hallaban también el deán de la catedral de La Almudena, Antonio Astillero; Carlos de Blas, de la Orden de la Vieira; y directivos de las entidades gallegas en Madrid. Ónega aprovechó la ocasión para anunciarles que, en concierto con la Orden de la Vieira, la Casa acogerá próximamente una exposición del escultor Santiago de Santiago.
Por su parte, Silva se presentó a sí mismo como un “pintor aficionado”, recordando que comenzó a pintar hace sólo unos pocos años y sin antecedentes, compartiendo afición con un amigo. De esta exposición resaltó su carácter antológico, que recoge su trabajo y evolución a través de los últimos años. El pintor deseó a los presentes que tengan una actividad complementaria a la profesional, asegurándoles que les ayudará a prolongar la vida con entusiasmo.
Francisco Silva nació en 1927 en As Pontes de García Rodríguez (A Coruña), donde vivió hasta 1956 que se trasladó a Madrid. Su añoranza de Galicia es una constante en su obra pictórica, de vocación tardía. El paisaje de sus campos, sus gentes y sus costumbres y el mar de sus costas tienen una importante presencia en sus trabajos. No obstante, su eclecticismo le ha llevado a abordar una gran variedad de temas, entre los que Castilla y sus llanuras han ocupado un lugar importante, pero también paisajes tan opuestos a los clásicos gallegos y castellanos como las grandes montañas de los países que física o mentalmente conoció.
Previamente había dado la bienvenida a todos los asistentes el director de la Casa y delegado de la Xunta de Galicia en Madrid, José Ramón Ónega, quien valoró que “la luz en la pintura de Francisco de Silva es la luz de Galicia, la luz que él ve en Galicia”. Entre los numerosos asistentes a la inauguración de la exposición de Silva se hallaban también el deán de la catedral de La Almudena, Antonio Astillero; Carlos de Blas, de la Orden de la Vieira; y directivos de las entidades gallegas en Madrid. Ónega aprovechó la ocasión para anunciarles que, en concierto con la Orden de la Vieira, la Casa acogerá próximamente una exposición del escultor Santiago de Santiago.
Por su parte, Silva se presentó a sí mismo como un “pintor aficionado”, recordando que comenzó a pintar hace sólo unos pocos años y sin antecedentes, compartiendo afición con un amigo. De esta exposición resaltó su carácter antológico, que recoge su trabajo y evolución a través de los últimos años. El pintor deseó a los presentes que tengan una actividad complementaria a la profesional, asegurándoles que les ayudará a prolongar la vida con entusiasmo.
Francisco Silva nació en 1927 en As Pontes de García Rodríguez (A Coruña), donde vivió hasta 1956 que se trasladó a Madrid. Su añoranza de Galicia es una constante en su obra pictórica, de vocación tardía. El paisaje de sus campos, sus gentes y sus costumbres y el mar de sus costas tienen una importante presencia en sus trabajos. No obstante, su eclecticismo le ha llevado a abordar una gran variedad de temas, entre los que Castilla y sus llanuras han ocupado un lugar importante, pero también paisajes tan opuestos a los clásicos gallegos y castellanos como las grandes montañas de los países que física o mentalmente conoció.