TUVO LUGAR LA VÍSPERA DEL 24 DE JUNIO

Gallegos de Puerto La Cruz celebraron su tradicional ‘San Xoán’

El Centro Gallego de Puerto La Cruz (CGPLC), que preside Manuel Sinde Porto, celebró durante la víspera del día de San Juan –‘San Xoán’ en gallego– y durante la madrugada del 24 de junio, los rituales propios de esta festividad con la que se celebra la llegada del solsticio de verano. La velada comenzó con una ‘sardiñada’, típica de esta celebración, pan de ‘millo’ (maíz), y con la degustación de unos excelentes caldos de la ‘Ribeira Sacra’, donde más de un centenar de comensales se dieron un banquete.
Gallegos de Puerto La Cruz celebraron su tradicional ‘San Xoán’
Mireya Flores de De los Ríos, Nelson García Bellorín, María Victoria Velo de Sinde y María Rua de García, con las sardinas recién asadas.
Mireya Flores de De los Ríos, Nelson García Bellorín, María Victoria Velo de Sinde y María Rua de García, con las sardinas recién asadas.
El Centro Gallego de Puerto La Cruz (CGPLC), que preside Manuel Sinde Porto, celebró durante la víspera del día de San Juan –‘San Xoán’ en gallego– y durante la madrugada del 24 de junio, los rituales propios de esta festividad con la que se celebra la llegada del solsticio de verano.
La velada comenzó con una ‘sardiñada’, típica de esta celebración, pan de ‘millo’ (maíz), y con la degustación de unos excelentes caldos de la ‘Ribeira Sacra’, donde más de un centenar de comensales se dieron un banquete.
Entretanto, un equipo de música reproducía unas ‘muiñeiras’, procediéndose a elaborarse la ‘queimada’ –fuerte bebida alcohólica a base de aguardiente y frutas que se calienta al fuego de una fogata–, en la que se leyó un ‘conxuro’ (conjuro) donde se invocó al bien para alejar al mal.
A las 12 de la medianoche, hicieron su aparición las meigas para realizar la famosa ‘queimada’ con más de 20 botellas de aguardiente, azúcar, naranja y granos de café. El fuego emanado de la ‘pota’ creaba la atmósfera perfecta para leer el ‘conxuro’ que espanta todo mal del que participa de la queimada.
Cuando las llamas del aguardiente se apagaron, se sirvió el brebaje, conocido para unos y totalmente nuevo para los paladares de otros que no están acostumbrados a esa combinación afrutada caliente que como dice el conxuro “baixa polas nosas jorxas”.
En la preparación de la queimada intervinieron varios socios del CGPLC, en especial el presidente, Manuel Sinde Porto; el secretario general, José Manuel Pardo Rey; Mari Rúa de García, secretaria de Cultura y directora de la Agrupación Folklórica ‘Aires Galegos’; Dulcerina Castro de Lago, secretaria de Asuntos Femeninos del CGPLC; quien junto algunos jóvenes ataviados –éstas dos últimas representantes del Centro– con traje de ‘meiga’ o brujas, y maquillados con verrugas, acompañaron el ritual de la ‘queimada’ y fueron las pregoneras del ‘conxuro’.
Asimismo, los socios e invitados de esta entidad gallega ubicada al oriente del país, en especial los más jóvenes, saltaron sobre las hogueras, ‘fogueiras’, ritual en la que los participantes hambrientos de protección y buenos augurios, espantan a los “malos espíritus” y a los siervos de las “fuerzas demoníacas”, para luego danzar al son de música venezolana, cuando un grupo llegó con sus ‘Tambores de San Juan’. Los jóvenes, sobre todo, se hicieron dueños de la escena combinando los saltos de la hoguera con la música contagiosa de los tambores.
La alegría duró hasta altas horas de la madrugada, culminando así una celebración galaico-venezolana que dejó a todos con ganas de repetir el próximo año.


‘Galicia, Terra Meiga’
Ritos y tradiciones, creencias y supersticiones se mezclan en Galicia durante la noche del 23 al 24 de junio. Y es que la memoria colectiva de la ‘Terra Meiga’ tiene acumuladas historias vivas, muchas de ellas conservadas gracias a la tradición oral y a las fiestas que se transmitieron de generación en generación y que hoy gozan del apremio de propios y extraños. (…) Cuentan las leyendas que, cuando se pone el sol que alumbra el día del 23 de junio, las ‘lareiras’ –recintos– de las brujas se convierten en improvisados laboratorios donde potes, ungüentos y conjuros se mezclan en combinados conjuros y como preámbulo de su vuelo nocturno.
Pero también ‘hailas’ que deciden recibir el solsticio al amparo de los montes, en una barca que surca el mar o en reuniones en descampados, cuevas, ríos y riachuelos, así como en campos despejados. De ahí que hasta en el lugar más recóndito de Galicia se encienda una hoguera como símbolo purificador y protector. Es el fuego que, una vez hecho brasas, se salta al grito de ‘bruxas fóra’ con el fin de alejar los males que puedan avecinarse. Es, pues, alrededor de una hoguera donde la simbología encuentra su máxima expresión y presencia popular: reunidos en torno al fuego, se canta, se baila, se come y se bebe con el fin de ahuyentar a los malos espíritus.


Orígenes
Días después del solsticio de verano se celebra en toda Europa la llegada del estío y el apogeo del sol. Con ritos semejantes y aceptada su procedencia de tradiciones célticas originadas en la Edad Media, en el santoral católico coincide con la festividad de San Juan y los rituales son restos de enraizados cultos al fuego, el agua y la tierra. Las hogueras de San Juan son el ritual más conocido y practicado: al fuego debemos de enfrentarnos para dominarlo y que nos conceda sus favores.


‘Conxuro da Queimada’

El ‘Conxuro da Queimada’ dice: “Buhos, lechuzas, sapos y brujas. /Demonios maléficos y diablos, espíritus de las nevadas vegas./ Cuervos, salamandras y meigas, hechizos de las curanderas. /Podridas cañas agujereadas, hogar de gusanos y de alimañas. /Fuego de las almas en pena, mal de ojo, negros hechizos, olor de los muertos, truenos y rayos. /Ladrido del perro, anuncio de la muerte; hocico del sátiro y pie del conejo. /Pecadora lengua de la mala mujer casada con un hombre viejo. /Infierno de Satán y Belcebú, fuego de los cadáveres en llamas, cuerpos mutilados de los indecentes, pedos de los infernales culos, mugido de la mar embravecida. /Vientre inútil de la mujer soltera, maullar de los gatos en celo, pelo malo y sucio de la cabra mal parida. /Con este cazo levantaré las llamas de este fuego que se asemeja al del infierno, y huirán las brujas a caballo de sus escobas, yéndose a bañar a la playa de las arenas gordas. /¡Oíd, oíd! los rugidos que dan las que no pueden dejar de quemarse en el aguardiente quedando así purificadas. /Y cuando este brebaje baje por nuestras gargantas, quedaremos libres de los males de nuestra alma y de todo embrujamiento. /Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego, a vosotros hago esta llamada: si es verdad que tenéis más poder que la humana gente, aquí y ahora, haced que los espíritus de los amigos que están fuera, participen con nosotros de esta queimada”.