JOSÉ RODRÍGUEZ CARBALLO, MINISTRO GENERAL DE LA ORDEN FRANCISCANA

“Los gallegos no somos emigrantes, somos ciudadanos del mundo”

A pesar de ser el ministro general de la orden franciscana, José Rodríguez Carballo no viste el hábito en Lodoselo, su pueblo natal, donde pasa sus vacaciones estivales, porque, al igual que el resto de Galicia, sufre uno de los veranos más calurosos que se recuerdan.
“Los gallegos no somos emigrantes, somos ciudadanos del mundo”
 José Rodríguez Carballo, con su padre, su hermana y su cuñado, que estuvieron emigrados en Suiza.
José Rodríguez Carballo, con su padre, su hermana y su cuñado, que estuvieron emigrados en Suiza.
A pesar de ser el ministro general de la orden franciscana, José Rodríguez Carballo no viste el hábito en Lodoselo, su pueblo natal, donde pasa sus vacaciones estivales, porque, al igual que el resto de Galicia, sufre uno de los veranos más calurosos que se recuerdan.
Sin embargo, lleva colgada del cuello la ‘tau’, última letra del alfabeto hebreo con la que se distinguen los miembros de la orden que dirige, ya que, Francisco de Asís era un enamorado de Cristo, pobre y crucificado que, según sus primeros biógrafos, amaba y veneraba la ‘tau’ “porque representa la cruz y significa una verdadera penitencia”.
Es el sucesor 119º del fundador de los franciscanos, cargo que ostenta con mucho orgullo desde hace siete años, pero como él mismo señala, también posee otros títulos honoríficos, “soy hijo de emigrantes y gallego”.
Nació hace 57 años en el seno de una familia humilde que emigró en los años sesenta “para prosperar y, al regresar, hacer una buena casa”. “Mi madre fue la primera mujer de la zona que emigró sola, primero a Alemania y tres años más tarde, con la incorporación de mi padre, mi hermana y mi cuñado, a Suiza”. José Rodríguez no acompañó a su familia en esta aventura, ya que, por aquel entonces “estaba estudiando en el seminario”, pero “los visitaba durante las vacaciones”. Fue entonces cuando pudo ser testigo de la dureza con la que eran tratados los emigrantes.
Sin embargo, José Rodríguez considera que durante la estancia de su familia en Zúrich, “fueron muy afortunados, llevaban un restaurante y se hicieron muy conocidos en la zona”. Además, pertenecían a la misión católica, un grupo religioso que se reunía en una plaza de la localidad donde, a las seis de la tarde, se oficiaba una misa en castellano. “Fue en esos encuentros donde conocieron a otros gallegos”, explica José Rodríguez.
Tras pasar doce años en la emigración, su madre, acompañada por el resto de la familia, quienes habían estado alejados de su hogar durante nueve años, regresaron a su tierra para hacer realidad su sueño.
Mientras tanto, José Rodríguez, ingresó en el convento de los franciscanos motivado por las experiencias de un fraile amigo de la familia, así como por la misión religiosa y pastoral de la orden que, en la actualidad, está presente en 125 países repartidos por los cinco continentes.
Respondiendo a su vocación misionera, los franciscanos se acaban de instalar en Sudán, país que vive una situación de pobreza extrema y en la que están creando iglesias y parroquias. Al mismo tiempo, los frailes intentan asentarse en países como Laos y Camboya, en Asia, y Ghana, en África.
Aunque José Rodríguez no vivió la vida del emigrante, se considera, al igual que muchos gallegos, “un ciudadano del mundo” que desde hace 21 años vive alejado de su tierra y no olvida a los que un día, al igual que su familia, se vieron obligados a buscar una vida mejor fuera de sus fronteras. Tanto es así, que en diversas ocasiones ha visitado los centros gallegos de Buenos Aires, La Habana, Uruguay, Suiza o Frankfurt, entre otros.
Licenciado en Teología Bíblica en Jerusalem y en Sagrada Escritura en Roma, José Carballo se dedicó durante 17 años a impartir clases de estas materias en el seminario mayor de Vigo y en la Facultad de Teología de Santiago de Compostela. Además, fue presidente de la Unión de Frailes Menores de Europa y ministro de la provincia de Santiago de Compostela. En 1997 se convirtió en el secretario general para la Formación y los Estudios, pero no fue hasta el año 2003 cuando resultó elegido ministro general de la orden de los franciscanos, un cargo para el que fue reelegido el año pasado y cuyo mandato durará hasta el 2015.
Hasta entonces, José Rodríguez continuará al frente de 16.000 sacerdotes y seglares y se encargará del “cuidado espiritual” de 18.000 clarisas. Además, seguirá recorriendo el mundo para estar al tanto de las obras desempeñadas por los misioneros.
El sucesor de San Francisco califica de “buenas” las relaciones con el Papa Benedicto XVI, de quien destaca su sabiduría y la facilidad con que explica la doctrina de Dios a los fieles. Asimismo, destaca que gracias a las gestiones del arzobispo de Santiago de Compostela, Julián Barrios, y del embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, el Papa acudirá a España para “transmitir un mensaje de esperanza”.