EL ARTISTA PONTEVEDRéS RETORNó DE URUGUAY DESPUéS DE 35 AñOS

La exposición pictórica ‘Rincones de Galicia’, de Eduardo Casal, en la Casa de Galicia en Madrid

La Casa de Galicia en Madrid acogió este martes la inauguración de la muestra pictórica ‘Rincones de Galicia’, de Eduardo Casal Barreiro, emigrante retornado de Uruguay después de 35 años que trae a Madrid una exposición repleta de paisajes rurales, ríos, bosques, marinas y ciudades de calles empedradas.

La exposición pictórica ‘Rincones de Galicia’, de Eduardo Casal, en la Casa de Galicia en Madrid
Casal y Jiménez en el acto de inauguración de la muestra
Casal y Jiménez, en el acto de inauguración de la muestra

La Casa de Galicia en Madrid acogió este martes la inauguración de la muestra pictórica ‘Rincones de Galicia’, de Eduardo Casal Barreiro, emigrante retornado de Uruguay después de 35 años que trae a Madrid una exposición repleta de paisajes rurales, ríos, bosques, marinas y ciudades de calles empedradas. Casal, que se inspira directamente en la naturaleza que ahora le rodea, hace que sus obras surjan de un impresionismo trazado con pinceladas precisas y coloristas. La exposición podrá verse hasta el día 28 de este mes en horario de 10 a 14 y de 16 a 20 horas, los días laborables. Domingos y festivos de 10 a 14 horas.

En el acto de inauguración intervinieron el coordinador de Actividades Culturales de la Casa, Ramón Jiménez Pérez, y el propio autor. Jiménez comentó en sus palabras algunos retazos de la vida de Eduardo Casal, “natural de Barcia de Mera-Covelo, en Pontevedra, y que muy joven, recién casado, emigró al otro lado del océano, concretamente a Uruguay, a fin de emprender una nueva vida pero sin abandonar la pintura, a la que ya se dedicaba desde los 20 años porque le atraía enormemente volcar en sus telas ese idioma sin palabras que es la Naturaleza, de modo que si hay personas que se expresan con la palabra, con las manos e incluso hay quien habla con los ojos, nuestro artista invitado nos habla con su pintura”.

También resaltó el coordinador que “Eduardo Casal pinta la vida y a la vida, y por eso pinta para nosotros. En sus cuadros refleja el entorno que le rodea cotidianamente, la naturaleza de Galicia, a la que hace tiempo que regresó ya para instalarse en ella definitivamente”. Reparó además en que “hace muchos años, en Uruguay, cuando era más joven, la prensa decía que en sus pinturas, de estilo figurativo, siempre aparecían figuras humanas, pues un cuadro sin un ser humano pierde calor y vida. También afirmaba entonces que sus pintores favoritos eran Velázquez y Rembrandt, y manifestaba una preferencia por los tonos oscuros porque consideraba que ofrecían mayores posibilidades de expresión”. Ahora “muchos de sus cuadros son paisajes y en ellos no se aprecia la figura humana, y sí una marcada tendencia hacia el impresionismo”, dijo y solicitó al autor una explicación, “si es que lo sabe, pues muchas veces estas cosas ocurren pero son inexplicables”. En este sentido, y citando a Kandinski, a propósito de la espiritualidad en el arte, que “la armonía de los colores debe basarse únicamente en el principio del contacto adecuado con el alma humana”, y llamaba a esta base principio de la necesidad interior y es posible que Eduardo Casal, pintor autodidacta sintiera siempre una necesidad de comunicar la vida –es decir el alma– mediante los pinceles.

Para Eduardo Casal la explicación es muy sencilla. “Yo pinto lo que veo. Ha cambiado el entorno y por eso he cambiado mi pintura”, dijo. “Con frecuencia los pintores cambian y evolucionan. A mi también me pasó. Ahora aunque pinte paisajes imaginarios, pueden estar en cualquier rincón de mi entorno”.

Entre los asistentes estaba el periodista gallego Jenaro Castro, que se declaró admirador de los paisajes de Casal, al que conoció hace años en una exposición en Sanxenxo. “Ya entonces me llamó la atención aunque pintaba más paisajes urbanos y era la idea que yo tenía. Pero estos rurales me sorprenden mucho”, aseguró; “son como bocanadas de Galicia en el espíritu”.

La exposición pictórica ‘Rincones de Galicia’, de Eduardo Casal, en la Casa de Galicia en Madrid