ROGELIO MARTÍNEZ, UN EXILIADO GALLEGO, SE DEDICA A RECOPILAR INFORMACIÓN SOBRE PERSONALIDADES QUE VIVIERON ESTE DRAMA

El exilio, una forma de vida

Rosalía de Castro, Castelao o Concepción Arenal fueron algunos de los escritores que consiguieron mantener vivos los lazos de unión de Rogelio Martínez, un gallego republicano que se vio obligado a abandonar su patria para poder sobrevivir al régimen de Franco. Sus inicios en Montevideo, al igual que el de la mayoría de los emigrantes, fueron muy duros, pero gracias a su afán de superación logró prosperar. Además, se ha convertido en un investigador incansable sobre temas como el exilio español y la figura de la intelectual canaria Mercedes Pinto.
El exilio, una forma de vida
 Portada del libro ‘Crónica del exilio de Mercedes Pinto en Uruguay’.
Portada del libro ‘Crónica del exilio de Mercedes Pinto en Uruguay’.

Rosalía de Castro, Castelao o Concepción Arenal fueron algunos de los escritores que consiguieron mantener vivos los lazos de unión de Rogelio Martínez, un gallego republicano que se vio obligado a abandonar su patria para poder sobrevivir al régimen de Franco. Sus inicios en Montevideo, al igual que el de la mayoría de los emigrantes, fueron muy duros, pero gracias a su afán de superación logró prosperar. Además, se ha convertido en un investigador incansable sobre temas como el exilio español y la figura de la intelectual canaria Mercedes Pinto.

 

“El que busca algo siempre encuentra”. Esta frase, que podría formar parte de una clase de meditación o aparecer escrita en un libro de autoayuda, cobra su mayor sentido en boca de Rogelio Martínez, un gallego de ideas republicanas que, en plena posguerra, se vio obligado a vivir en el exilio, y que hace escasos días se despedía para siempre de su Cesantes natal, una parroquia del municipio pontevedrés de Redondela.
Su vida, al igual que la de su padre –superviviente del ataque que sufrió el navío ‘Almirante Cervera’ en la guerra de Cuba de 1898– y la de su hermano Manuel –preso en la isla de San Simón–, bien podría formar parte del guión de una película que tendría asegurada grandes dosis de intriga, misterio y suspense, así como una fuerte carga emocional basada en el afán de superación.
Nacido en 1923, Rogelio Martínez fue un niño travieso que conoció desde muy joven los problemas que podía ocasionar el hecho de tener ideas contrarias al régimen, ya que su padre, anarquista hasta la médula, se vio obligado a enterrar la bandera de la República por miedo a las represalias. Sin embargo, el incidente que más marcó su vida y que le dio el empujón definitivo para vivir en el exilio fue la condena de tres años de cárcel a su hermano Manuel en la isla de San Simón, “la isla maldita”.
Corría el año 1941 y España vivía una etapa de miseria y hambre. Fue en ese momento cuando un valiente Rogelio Martínez se arriesgó a cruzar el charco con una documentación falsa que le había conseguido una vecina a través de su hijo, nacido en Argentina.
A su llegada al país iberoamericano fue internado en el “hotel de emigrantes”, ya que cuando llegó a Buenos Aires era menor de edad y no tenía a nadie que se hiciese cargo de él. Según cuenta, durante ese tiempo, y ante el temor de que alguien descubriese su verdadera identidad, se convirtió en un joven “sin nombre, sin patria y sin familia”.
Al cabo de dos meses, su padre, quien pasó la mayor parte de su vida embarcado, le reclamó desde Uruguay y fue a partir de entonces cuando comenzó su nuevo periplo en tierras desconocidas. Su principal objetivo, nada más asentarse en Montevideo, fue reclamar a su hermano, a punto de salir de la cárcel, y enviarle una partida de nacimiento falsa bajo el nombre –Rogelio aún lo tiene grabado en la memoria– de “Ismael García Pérez”.
Al mismo tiempo comenzó a trabajar en la bodega de un paisano de Arcade que proveía al barco en el que trabajaba su padre. Fue ahí donde aprendió que “el vino, en caso de necesidad, se podía llegar a hacer de uva”, y es que, por aquella época, “se le echaba mucha agua al vino”. Otra de sus tareas consistía en recoger telas de arañas para envolver las botellas con el fin de que pareciesen más viejas.
En sus inicios en el mercado laboral realizó actividades relacionadas con el mundo de la restauración. Tanto es así que su siguiente trabajo fue en un bar donde había ocasiones en que, además de limpiar vidrios, tenía que adecentar los aseos.
Con el tiempo, Rogelio Martínez desempeñó diferentes oficios que le proporcionaron la oportunidad de realizar los estudios maquinista naval. Sin embargo, nunca llegó a desempeñar este oficio, ya que no le concedieron la ciudadanía uruguaya para trabajar como oficial de la marina y, por lo tanto, no pudo obtener el título. Según el mismo cuenta, “aquel día juré que voy a morir gallego, que no voy a pedir ninguna ciudadanía”.
Finalmente, este luchador incansable logró levantar una papelería, con una parte de biblioteca, que dejó tras su jubilación por seguir sus investigaciones, que le llevaron a recorrer diversas bibliotecas en busca de información, y que dieron lugar a tres tomos sobre el exilio español, un tema que le toca de cerca porque, como él admite “el exilio es mi patria”.
En esta obra, titulada ‘Aquellos exiliados españoles de ida y vuelta’, Rogelio Martínez recopila, según la historiadora Lucía Sala, “biografías, entrevistas, testimonios, relatos, conferencias, y trabajos de análisis literario, político y social sobre personalidades de la cultura, políticos y luchadores sociales de diversos países vinculados a la solidaridad durante la República y, posteriormente, a la España peregrina”, documentos que con anterioridad fueron publicados en periódicos de la colonia. Asimismo, se hace referencia a personas como Margarita Xirgú, directora de la Comedia Nacional y de la Escuela Municipal de Arte Dramático o José Bergamín. También se menciona, a través de artículos publicados en periódicos españoles o uruguayos, la figura de españoles destacados en el ámbito social, cultural o político, como es el caso de Manuel Azaña.
En palabras de Lucía Sala, esta obra es “sumamente ilustrativa” y  “permite la aproximación a la mirada de los exiliados sobre su época” a la vez que “arroja luz sobre cómo fue vivido este exilio y sobre vivencias que, sin duda, tienen mucho en común con todos los exilios”.
Sin lugar a dudas, Rogelio Martínez es un apasionado de la investigación y de la escritura, hasta el punto de que llegó a ostentar el cargo de director del periódico ‘España Democrática’ de la Casa de España, una institución que aglutinaba a parte de los exiliados españoles. Asimismo, fue articulista de ‘El Diario Español’, ya desaparecido, y de la revista ‘Ecos da Terra’ de la Casa de Galicia de Montevideo.
En todos estos medios de comunicación, ha escrito sobre gallegos ilustres como Rosalía de Castro, Alfonso Castelao, Concepción Arenal o Emilio Pardo Bazán, entre muchos otros, así como de poetas españoles de la talla de Alberti, al que tuvo la oportunidad de conocer. Si hablamos de cifras, nuestro protagonista llegó a escribir cincuenta artículos para ‘El Diario Español’.
No hay tema que se le resista. Recientemente, ha publicado el primer tomo del libro ‘Crónica del exilio de Mercedes Pinto en Uruguay’, una reconstrucción de los años americanos –de 1924 a 1932– de la ilustre intelectual canaria Mercedes Pinto, que ya cuenta con un segundo tomo porque, según indica su autor, “me enloquecí con ella”.
Su interés surgió a partir de una petición del centro canario de Montevideo, que le animó a investigar sobre su figura y para ello se sirvió de los fondos bibliográficos de diversas bibliotecas, entre ellas la Biblioteca Nacional. Como resultado de esa arduo labor nació este libro que se convirtió en una fuente imprescindible para el desarrollo del documental ‘Ella, la huella de Mercedes Pinto’, del director David Baute, que se presentó en el Festival de Málaga.
Rogelio Martínez, que se ha encargado hasta el momento de sufragar los gastos que supone publicar sus obras, se siente orgulloso de su trabajo y, aunque considera que es una actividad ingrata, dice que merece la pena porque “el drama del exilio es parte de la historia de España”.
Entre sus planes de futuro se encuentra la escritura de una obra de teatro sobre la figura de Rafael del Riego.