La emoción de tenerlos en casa
Un total de 239 gallegos residentes en diversos países de Iberoamérica llegaron la pasada semana a Galicia para convivir durante dos o tres meses con los familiares que aún conservan en su lugar de origen. Abrazos, lágrimas y sonrisas fueron reflejo, una vez más, de la emoción contenida tras una espera de años que se vio compensada el pasado lunes con la llegada a la Comunidad de unos emigrantes deseosos de retornar, aunque sea temporalmente, al lugar que les vio nacer.
Decenas de personas se agolparon a las nueve de la mañana del lunes de la pasada semana a las puertas de salida del aeropuerto de Santiago de Compostela para recibir a unos familiares a los que no veían desde hacía años, muchos años. Los recién llegados a Lavacolla eran emigrantes que acababan de aterrizar en un vuelo procedente de Argentina, dispuestos a disfrutar de una temporada de estancia en Galicia. A lo largo de la mañana, se esperaba la llegada de nuevos vuelos con más pasajeros procedentes de Cuba o Venezuela igualmente beneficiarios del programa ‘Reencontros’.
Se trata de personas que en su infancia o juventud se vieron obligados a abandonar su tierra y a fundar una familia al otro lado del Atlántico. Pese a la distancia y al tiempo transcurrido, mantienen intacta la ilusión por volver a respirar el aire de la aldea y reencontrarse con los familiares que se han quedado en la Comunidad. Por ese motivo, no han dudado en mostrarse receptivos a acoger la propuesta del departamento de Emigración de la Xunta para viajar a Galicia con el programa ‘Reencontros na Casa’.
Todos ellos tienen más de 55 años y la mayoría llevan décadas sin pisar suelo gallego. Es por eso que la emoción les embarga nada más llegar y percibir la cercanía de sus familiares. Entusiasmados, unos y otros, se abrazan mientras dejan escapar algunas lágrimas significativas de la alegría que les provoca tan esperado reencuentro.
La escena se repite cada año en cada nueva edición del programa ‘Reencontros’, aunque los protagonistas vayan cambiando.
“Venir es lo mejor que hay”, es lo único que acierta a decir una de las beneficiarias del programa cuando se le acerca el micrófono. Venir, venir a Galicia para reencontrarse con sus hermanos y sobrinos le produce a esta mujer, residente en Argentina desde hace 62 años, “una alegría bárbara”. Y como a ella, a todos los demás, que no paran de demostrar su contento por retornar a su lugar de origen.
Aprovechando la celebración del Año Santo Compostelano, algunos confiensan que llegan incluso con enormes ganas de “abrazar al Apóstol” y “ganar el jubileo”.
Agradecimiento a la Xunta
Casi todos han conseguido rehacer sus vidas en los lugares de destino y tienen familia en Argentina, Uruguay, Brasil, Cuba o Venezuela. Por eso no echan “tanto de menos” a Galicia, pero volver, sentir que están de nuevo en tu tierra, les llena de satisfacción y les incita a pronunciar palabras de agradecimiento hacia el Gobierno gallego por mantener vigente un programa que corre con parte de los gastos del viaje: concretamente, el 60% del pasaje, que, en el caso de Cuba y Venezuela, se eleva al 80%, debido a la situación económica que atraviesan dichos países y las dificultades para acceder a las divisas necesarias.
Como requisito, a los solicitantes del programa se les exige ser emigrantes gallegos o hijos de emigrantes gallegos residentes en Iberoamérica y tener más de 55 años.
Además, han de tener familiares de hasta cuarto grado de consanguinidad o afinidad con los que puedan residir durante su estancia en Galicia, y disponer de ingresos tres veces inferiores al importe de las pensiones asistenciales por ancianidad que concede el Estado español para el país de residencia.
De los 239 beneficiarios del programa ‘Reencontros na Casa’ que el lunes de la pasada semana llegaron a Galicia, la mayor parte, 112, proceden de Argentina. El resto residen en Uruguay (91), Brasil (17), Cuba (12) y Venezuela, país del que proceden siete del total de los seleccionados en esta ocasión para viajar a Galicia.
Entre los más atrevidos figura un emigrante residente en Argentina, quien, a sus 92 años, se aventuró a aceptar de buen grado la propuesta para visitar su Galicia natal, así como otros tres, procedentes del país austral, Cuba y Venezuela, los cuales, con 88 años cumplidos, tampoco han dudado en acogerse a la iniciativa.
De los beneficiarios del programa, el 39% son originarios de la provincia de A Coruña; el 27%, de Pontevedra; el 10% de Ourense; y el 7%, de Lugo.