Emigrantes y exiliados, el fin de una dialéctica

Emigrantes y exiliados, el fin de una dialéctica
 El catedrático Xosé Manoel Núñez Seixas habló sobre el conflicto entre los
El catedrático Xosé Manoel Núñez Seixas habló sobre el conflicto entre los
El catedrático en Historia Contemporánea de la Universidad de Santiago de Compostela Xosé Manoel Núñez Seixas basó su intervención en la diferencia entre la política de los exiliados y los emigrantes, y sobre la convivencia y conflicto entre ambas posturas.
Núñez Seixas, especializado, entre otras áreas, en estudios migratorios, incidió en cómo Seoane, Blanco Amor y Castelao consiguieron, entre los años 40 y 50,  borrar las fronteras entre esas dos percepciones, marcada la de los exiliados por un “virus divisionista”, con especial hincapié en la fidelidad a las siglas políticas, y la de los emigrantes, que se movilizaron por la república, con una visión más altruista y buscando la unidad por encima de las diferencias.
Tras asegurar que a finales de la década de los 50 “ya no existía” una “dialéctica entre política de los emigrantes y de los exiliados”, aseguró que “lo que emergió fue una nueva contradicción de intereses y cosmovisiones” que produjeron “visiones de la patria desde la lejanía entre antiguos residentes movilizados y emigrantes, por una parte, y nuevos inmigrantes por la otra”. Esa desproporción “diluyó el legado y la influencia de los exiliados”, dijo. No obstante, agregó, “la marca de los exiliados es aún hoy perceptible en la propia arquitectura institucional de la colectividad gallega de Buenos Aires”.