La Comisión Delegada comprende los recortes anunciados por Emigración
La comprensión es la tónica general entre los miembros de la Comisión Delegada respecto a las restricciones económicas anunciadas por el secretario xeral de Emigración, Santiago Camba, durante la última reunión de este órgano consultivo la pasada semana en Santiago. Además y a la espera de analizar el contenido, valoraron positivamente la creación de una Lei de Retorno. Respecto a la reforma de la Lei da Galeguidade se mostraron a favor pero un poco escépticos, ya que recuerdan que no es la primera vez que se plantea la necesidad de hacer cambios y luego no se llevan a cabo.
Los miembros de la Comisión Delegada del Consello de Comunidades Galegas se mostraron conformes con las restricciones económicas planteadas por el secretario xeral de Emigración, Santiago Camba, siempre que no afecten a la asistencia sociosanitaria.
“Esta claro que tiene que haber restricciones si no hay dinero. El secreto está en tener una sana decisión a la hora de la asignación del recurso”, explica José Vila Alén, del Centro Galicia de Buenos Aires, quien asegura que “toda política económica, toda política de inversiones o toda política que supone disponer del dinero público se tiene que basar en asignar bien el recurso: si uno asigna bien el recurso puede compensar en parte la reducción del presupuesto”.
Los representantes del exterior ven como “normal que haya recortes”, asegura Antonio Piñón, de la Hermandad Gallega de Venezuela, quien reconoce que “ya se habló de donde se va a recortar pero las ayudas asistenciales se van a mantener y yo pienso que así debe ser”.
Desde España y desde Europa también se mostraron comprensivos con los recortes. “Somos conscientes de la crisis y respetamos que haya recortes”, explica Martín Maceiras, del Centro Galego de Hannover, quien comenta que “cuando no hay dinero todos tenemos que apretarnos el cinturón”. “Lo que sí que apoya la Comisión de manera unánime –enfatiza- es que los recursos sociales para Sudamérica se mantengan con lo cual habrá que recortar en otro lado. Eso lo apoyamos y veremos hasta que punto puede tener repercusión en los centros gallegos de Europa y de España”. “Los centros gallegos de las diferentes zonas –explica Maceiras- tenemos mucho contacto entre nosotros y sabemos que no se puede comparar la situación precaria de Sudamérica con los sistemas sociales de España y Europa”.
Por su parte, José Antonio Fernández Corral, de O Lar Galego de Rotterdam, en Países Bajos, explica que “si a nosotros nos recortan, nosotros tendremos que recortar ciertas actividades y eso no es bueno para los centros pero pensamos que ya vendrán tiempos mejores”.
Ovidio Campelo, de la Casa de Galicia en Elgoibar (País Vasco) recuerda que “este año ya se han recortado gastos y se han ajustado presupuestos y el año que viene tendremos que hacer lo mismo”. Campelo también recuerda el compromiso del secretario xeral de mantener las “ayudas sociales y recortar sólo en los programas culturales”. Antonio Barbosa, de la Casa de Galicia en Valladolid, reconoce que “hay que adaptarse, no hay más remedio” y asegura que “la crisis está ahí y, como buenos gallegos, tendremos que adaptarnos”.
Lei da Galeguidade
La reforma de la Lei da Galeguidade fue uno de los principales temas que se abordaron en la Comisión Delegada, que mostró la necesidad de cambiar esta Lei para “adaptarla a los nuevos tiempos”. Además, la mayoría los miembros de la Comisión mostraron su satisfacción por poder participar en la reforma, aunque también se mostraron algo escépticos sobre la posibilidad de llevarla a cabo.
“La reforma de la Lei da Galeguidade, si nos dejan participan y nos aceptan algunas propuestas, aunque no sean todas, es interesante, pero también podemos correr el riesgo de la legislatura pasada que en cada reunión nos presentaban un anteproyecto y ahí quedó todo. Pienso que era para marearnos nada más, espero que esta vez no sea así. Si no es así, bienvenida sea”, asegura Ernesto Lagaron, de Saudade de Barcelona. Ovidio Campelo también destacó la posibilidad que se le va a dar a las instituciones para participar y mostró su esperanza de que esta vez se lleven a cabo los cambios. “La reforma tiene que ser para adecuar la Lei a los tiempos en los que estamos, fundamentalmente en cómo se concede la galleguidad a todos los que la necesitan. Es un proyecto muy viejo que está ahí arrinconado y esperamos que esta vez se lleve adelante”, aseguró Campelo.
José Constenla, de A Nosa Galiza de Ginebra (Suiza), no se mostró muy satisfecho con los planes de reforma. “Aunque todavía tenemos que leerlo bien –dijo- se parece mucho a la otra, sólo que de otro color”.
Una de las voces más críticas fue Fernández Corral que se mostró totalmente en contra de la Lei da Galeguidade por considerar que “no nos representa”. “Nosotros –explicó- no estamos de acuerdo porque pensamos que somos ciudadanos de Galicia, aunque estemos en el extranjero”.
Reuniones por bloques
Respecto a la posibilidad de hacer reuniones por bloques, la Comisión Delegada no llegó a un acuerdo y, tal y como se recoge en las conclusiones finales, “se mantendrá abierto el debate”.
Muchos de los presentes defienden la existencia de reuniones previas por grupos y reuniones todos juntos. “Me parece bien que primero haya una reunión por zonas, como ya se hizo más veces, y luego una todos juntos”, comenta Constenla. En esta misma línea se expresa Barbosa, quien asegura que las reuniones por separado son positivas “porque, aunque luchamos todos por el mismo ideal, la realidad de América, Europa o España cambia. Yo creo que está bien que primero se reúna la Comisión por grupos y así esos grupos pueden llevar propuestas específicas para exponer en una reunión general”.
Por su parte, Fernández Corral y Martín Maceiras se mostraron partidarios de la reuniones por separado. “En principio, no se pueden comparar los problemas que tienen los centros gallegos de España, de Europa o Sudamérica. Está claro que funcionan en términos muy diferentes, incluso dentro de un continente como es Sudamérica hay que verlo de país en país. Por ejemplo, Venezuela tiene unos problemas totalmente individuales, críticos y problemas bastante fuertes y no se pueden comparar con los temas de Europa”, asegura Maceiras.
Fernández Corral aseguró que “los de Europa pensamos que teníamos que hacer reuniones de vez en cuanto porque tenemos intereses en común. Los problemas de Europa no tienen nada que ver con los de América”.