Directivos, socios, amigos e invitados compartieron una noche inolvidable

La Asociación Centro Gallego de Río Gallegos celebró su tradicional cena de Fin de Año en una velada cargada de simbolismo

La Asociación Centro Gallego de Río Gallegos celebró su tradicional cena de Fin de Año en una velada cargada de simbolismo, cultura y profundo espíritu de comunidad, donde directivos, socios, amigos e invitados compartieron una noche inolvidable.

La Asociación Centro Gallego de Río Gallegos celebró su tradicional cena de Fin de Año en una velada cargada de simbolismo
Centro Gallego Rio Gallegos 3
Cacho Apiolazza llevó la emoción a la noche con su voz tanguera,

La recepción de los asistentes estuvo marcada por uno de los rituales más representativos de la tradición gallega: la queimada, que ardía en un cuenco de barro mientras el maestro queimador, ataviado con vestimenta típica de Galicia, recitaba el conjuro ancestral, creando un clima mágico que envolvió el inicio de la celebración.

La propuesta artística continuó con la presentación del grupo de malambo y folklore ‘La Trinchera’, que conquistó al público con su energía y talento. Una mención especial merece el pequeño Benicio, cuya simpatía y destreza sobre el escenario despertaron una ovación cerrada; el joven bailarín ya compite a nivel nacional, augurando un futuro prometedor.

Posteriormente, el equipo del chef ingresó al salón con la cena, que fue servida desde allí con impecable organización y dedicación, permitiendo a los presentes disfrutar de una propuesta gastronómica cuidadosamente elaborada para la ocasión.

Mientras se servían los postres, la noche se tiñó de emoción con la inconfundible voz tanguera de Cacho Apiolazza, quien logró embrujar al público con su interpretación, generando uno de los momentos más sensibles y aplaudidos de la velada.

Tras un animado espacio de baile, llegó el momento del corte de la torta y el brindis, acompañado por las sentidas palabras de agradecimiento de la presidenta de la institución, Mirta Tanarro, quien destacó el compromiso, el trabajo y el afecto de todos los que hacen posible que el Centro Gallego siga creciendo y fortaleciendo sus lazos comunitarios.

Concluido este emotivo instante, la celebración continuó entre música, risas y baile, extendiéndose hasta la salida del sol, como símbolo del espíritu de unión y alegría que caracteriza a esta querida institución.

La cena de Fin de Año volvió a confirmar que el Centro Gallego de Río Gallegos no es solo un espacio de encuentro, sino una verdadera familia que honra sus raíces y proyecta su futuro con esperanza y fraternidad.