“La apuesta por 3A Recoletas entendíamos que no era razonable para el Centro Gallego”
Carlos Alberto Vello encabeza la lista que presentan las agrupaciones Unión Gallega y Galicia. Nació en el Centro Gallego de Buenos Aires, en octubre de 1942. Con 24 años fue candidato a representante por la agrupación Unión Gallega. Aunque en esa oportunidad no tuvo éxito, en 1968, obtuvo la confianza de los socios y durante 4 años integró el cuerpo de representantes. En la década de los 70 se sumó a la comisión fiscalizadora, donde trabajó como síndico titular otros cuatro años.
Carlos Vello fue miembro relator del proyecto de reforma de los estatutos del Centro, por la Agrupación Unión Gallega; presidió la mesa de representantes y en el año 90 accedió a la Junta Directiva, los dos primeros años como vocal contador y los otros dos años como vocal titular. Luego, en la presidencia de Adrio, integró durante dos años, la Junta Directiva como Vicepresidente 3ro. Participó en la última convocatoria electoral del Centro Gallego, en 1988, como candidato a Vicepresidente primero. En esa oportunidad, la agrupación, que se presentó sola, obtuvo el 35% de los votos, quedando detrás de la lista que presentaron las otras cuatro agrupaciones en coalición. Desde entonces y hasta ahora, que encabeza la lista de presentada por las agrupaciones Unión Gallega y Galicia, prácticamente no ocupó cargos directivos, aunque sí lideró Unión gallega en dos oportunidades.
Pregunta. ¿Por qué dejó de ocupar cargos directivos?
Respuesta. Es algo muy personal. En su momento pensé que debía tener el aval de los socios para volver a tener un cargo en la institución. Hubo un pacto que a mi entender se prolongó demasiado en el tiempo, y decidí seguir trabajando en mi agrupación. En dos ocasiones estuve al frente de Unión Gallega pero no participé como integrante de cargos directivos en el Centro Gallego. Hoy lo vuelvo a hacer porque tenemos la suerte de volver a pedir la opinión a los socios y ellos son los referentes y los que decidirán en el Centro Gallego.
La vuelta de las urnas al Centro Gallego tuvo mucho que ver con la decisión de la agrupación Unión Gallega de presentar una lista propia.
Sí, es una decisión que venimos madurando desde hace dos años. No es fácil de tomar porque el anquilosamiento que existe en la gente después de la comodidad de no votar durante 20 años y de no tener que competir electoralmente era muy grande pero logramos ir cambiando ideas y por suerte, cuando el presidente de la institución, como corresponde, convocó a las 5 agrupaciones para ver la posibilidad de continuar con el pacto. Allí Unión Gallega comunicó a las demás agrupaciones amigas que nuestra idea era concurrir a elecciones.
P. Ustedes nunca estuvieron plenamente de acuerdo con la incorporación de la empresa 3A Recoletas en la gestión del Centro Gallego, ¿por qué?
R. Cuando empiezan a circular las versiones, en septiembre u octubre del año pasado, nos pareció una situación muy rara que una empresa comercial pretendiera manejar los destinos de una mutual. Para empezar, que no condecía con la situación de nuestro centro, porque jamás en la prestación de las actividades y los servicios se pensó en los beneficios económicos. Recordemos que se trata de una institución sin fines de lucro. Si venía una empresa comercial era lógico que iban a tratar de obtener resultados económicos satisfactorios (ganancias comerciales). La idea en sí no gustaba pero, además, había otro tema, no teníamos conocimiento, de las propuestas concretas.
P. ¿Ustedes no conocían el convenio?
R. El convenio fue un papel que circuló tirando algunas ideas pero sin firmas, apócrifo, y sinceramente, no lo veíamos; entendíamos que esa propuesta no era razonable para el Centro Gallego de Buenos Aires y, además, no sabíamos si era cierta o no. Se hizo un reunión de patronato en Santiago de Compostela, el 3 de diciembre del año pasado, a la que optamos por no concurrir porque no conocíamos el orden del día de la reunión. Se pensaba que si se iba sería para prestar asentimiento a algo que no conocíamos y preferimos no hacerlo. Con esa idea se plegó también la agrupación Galicia. Las que concurrieron, cuando llegaron a Buenos Aires nos dijeron que no se había dicho ni hecho nada, que no había habido ninguna propuesta. Lo que siguieron manteniendo en la Junta directiva, apoyado por la negativa del actual presidente, Julio Martínez, a dar información. Todo esto no condice con las declaraciones de prensa que hace el señor Seoane, donde habla de conocimiento de pautas, de un acuerdo económico, del que además señala que era muy beneficioso. Habla, incluso, de un pasivo de 90 millones de pesos que conoce él, cuando el gerente de la institución dice que son 75 millones.
P. ¿Podrían ser datos de la auditoría que Seoane señala que hace la empresa 3 A Recoletas?
R. A los resultados de la auditoría que supuestamente hizo la empresa el Centro Gallego no los conoce. Aparentemente hay información clasificada a la que no se puede acceder. Nuestros vocales pidieron los resultados en junta directiva y el presidente del Centro Gallego dijo que desconocía los resultados de la auditoría y dónde estaban. Yo personalmente solicité los resultados en la comisión de hacienda, durante una reunión que mantuve hace tres semanas con el gerente de la Fundación, el señor Herreros, y me dijo él no los conocía y que los resultados estaban en Galicia. El problema es que llevamos un año ya sin que se tomen decisiones, sin realizar actos de gobierno, y se deja que las cosas sigan avanzando, que los pasivos se sigan deteriorando y eso es tremendo para la institución.
P. ¿Cuál es la situación que atraviesa el Centro hoy?
R. Si bien tenemos un problema económico financiero –con grandes pasivos que hay que solucionar– el problema mayor reside en la falta de autoridad y representación de la Junta Directiva. Las reuniones de la Junta directiva son cortísimas y no se tratan temas importantes. Lo que es más grave, hace dos meses que no se reúne, cuando los encuentros debían ser semanales. Las reuniones se discontinuaron y se dejó de dar información, de la poca que llegaba. Como consecuencia el deterioro de la línea de autoridad es tremendo, sobre todo porque cuando se deterioran esos principios que tienen que estar vigentes en toda organización es problemático recomponerlos. La Junta Directiva tiene que volver a gobernar, tiene que sentarse a conversar con su otro socio de la Fundación, que es la Xunta de Galicia, y entre las dos partes hay que reflotar la Fundación. Nosotros confiamos en que la Xunta lo va a hacer porque no creo que tiren por la borda todo lo que aportó hasta ahora. Creo que el continuar con nosotros será una manera satisfactoria para la institución pero sobre pautas normales, razonables, cosas que se puedan ejecutar. La ayuda económica de ellos sabemos que es muy importante, como también sabemos que la situación de Galicia no es la mejor, pero veremos cómo podemos ir resolviendo los problemas. La ayuda de ellos es económica y la nuestra es en cuanto a la organización, re-estructuración, jerarquización del personal.
P. ¿Cómo es la relación que mantiene con las autoridades del gobierno gallego?
R. La relación con la Xunta creo que tiene que ser buena. Nosotros somos partícipes del 50 por ciento de la relación que mantenemos con la Fundación y lo mejor que puede haber en una sociedad es la buena relación entre los socios. Cuando llegue el momento tendremos que concurrir y hablar. En algún artículo periodístico, Seoane da a entender que la Xunta apoyaría su lista. No creo que sea así, la Xunta evidentemente va a apoyar a quien los socios decidan como autoridades del Centro Gallego porque es la única manera de llevar buenas relaciones institucionales. Nosotros en cuanto seamos gobierno trataremos que nos reciban y conversar.
P. ¿Por dónde habría que empezar a trabajar en el Centro Gallego?
R. Por recomponer la autoridad. Pensamos que hay que volver poner en funcionamiento las comisiones que tuvo siempre el Centro Gallego y que eran prestadoras de apoyo a la Junta directiva, como la comisión de compras, la de hacienda, la de obras, etc. Por otra parte, habrá que revisar todos los contratos de servicios y prestaciones con obras sociales y prestadores que tenemos en este momento, revisar los sistemas de facturación, hacer los controles necesarios y el seguimiento del cobro de lo que se facture. Ahí creo que hay un deterioro muy grande. No tenemos información. Si se le pide a la gerencia no lo podemos obtener porque dicen que no se puede hacer; si lo pedimos a la comisión fiscalizadora nos dicen que piden gastos y no se los dan. Este año por ejemplo, para el cierre de balance, que se produce el 30 de abril, la comisión fiscalizadora no fue convocada para la toma de inventarios. El inventario creo que se realizó el 8 de abril, una cosa así, 20 días antes del cierre, sin informarlo a nadie. La comisión fiscalizadora tampoco fue invitada para el arqueo de caja y estas son pautas elementales que tiene que estar presentes.
P. ¿Piensan plantear alguna otra reforma?
R. Tenemos la idea de hacer una reforma integral de estatuto del Centro Gallego. Eso es importante porque en los últimos años ocurrieron grandes novedades y tenemos que adecuarnos a la relación con la Fundación y a la situación real y actual del Centro Gallego en cuanto a la capacidad de socios que tiene hoy. Ese es otro de los temas que queremos instalar en cuanto comencemos a dirigir la institución.
P. Entonces, ¿ustedes están de acuerdo con la idea de que el Centro Gallego de Buenos Aires debe retomar la conducción del sanatorio?
R. Nosotros no proponemos ningún corte con la Fundación Galicia Salud, para nada, si se puede mantener la situación la vamos a mantener. Lo que sí consideramos como pauta fundamental es que los integrantes de la Junta directiva del Centro Gallego sean los miembros del patronato Buenos Aires en la Fundación para que no haya la separación que hay en este momento entre los integrantes de la Fundación que pueden dar o actuar como quieren en relación a la junta directiva del Centro que a veces no sabe las cosas que están pasando. La presencia de la junta directiva en la Fundación es una cuestión prioritaria.