EL INSTITUTO GALLEGO EN BUENOS AIRES PARTICIPÓ EN EL PROYECTO ‘EXPEDICIÓN BICENTENARIO’

Los alumnos del Colegio Santiago Apóstol legan sus sueños a los jóvenes del tricentenario

Los alumnos del Colegio Santiago Apóstol de Buenos Aires entregaron, el pasado miércoles, día 7, un decálogo de sueños para ser depositados en cápsulas de tiempo que se colocarán en 27 lugares diferentes para que los jóvenes del tricentenario los puedan recuperar y ver en qué medida esos sueños prosperaron y se realizaron.
Los alumnos del Colegio Santiago Apóstol legan sus sueños a los jóvenes del tricentenario
 Joaquín y Rocío entregan los sueños elaborados por los alumnos del nivel secundario.
Joaquín y Rocío entregan los sueños elaborados por los alumnos del nivel secundario.
Los alumnos del Colegio Santiago Apóstol de Buenos Aires entregaron, el pasado miércoles, día 7, un decálogo de sueños para ser depositados en cápsulas de tiempo que se colocarán en 27 lugares diferentes para que los jóvenes del tricentenario los puedan recuperar y ver en qué medida esos sueños prosperaron y se realizaron.
En el acto de entrega de los dibujos y redacciones con los deseos de los alumnos estuvieron presentes el delegado del Gobierno gallego en Argentina, Alejandro López Dobarro; el presidente de la Fundación Galicia-América en Argentina y apoderado legal del Colegio, Manuel Peleteiro; el presidente del Centro Galicia de Buenos Aires, José María Vila Alén; los directores del proyecto, Martín Iglesias y Humberto Vázquez, y los alumnos y profesores del Instituto educativo.
Esta iniciativa forma parte del proyecto ‘Expedición Bicentenario’, que pusieron en marcha con motivo de la celebración de los 200 años de la Revolución de Mayo. “La idea –explicaron Iglesias y Vázquez, dos descendientes de gallegos– nació para homenajear al país. Queríamos dar participación a la mayor cantidad posible de argentinos y por eso pensamos en incorporar a los chicos”.
Por grados, desde el nivel inicial hasta el nivel secundario, cada uno de acuerdo a sus posibilidades, los alumnos del colegio reflexionaron sobre el bicentenario argentino, el cuidado del medio ambiente y los derechos de los niños.
Los más pequeños, con ayuda de sus maestros, hicieron dibujos en los que representaron lo que fueron recreando en el aula, donde descansaron en bolsas de dormir, imaginaron paisajes que recorrerán los expedicionarios y conversaron sobre valores, como el compañerismo, que se deben tener para poder hacer frente a una travesía en la naturaleza.
Cada una de las expediciones llevará los sueños de todos los niños y jóvenes que participan del programa en cápsulas (para preservarlos del paso del tiempo) que se depositarán en cada una de las 24 provincias argentinas, otras dos en Malvinas y la Antártida y una más en el Monte Everest.
“La intención –precisaron los organizadores– es que esos sueños queden plantados y florezcan; por eso en nuestras charlas con los chicos hablamos de comprometerse con los propios sueños para que dentro de 100 años la generación del tricentenario pueda ir a buscarlos y ver si se cumplieron”.
Para encontrarlos, el 25 de mayo de 2011 (a un año del bicentenario) los directores del proyecto dejarán en el Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires la ubicación precisa de cada una de las 27 cápsulas que se depositarán en suelo argentino y el exterior. De manera que en el año 2110, los jóvenes del tricentenario puedan saber que existió este proyecto que involucró a tanta gente y cuáles eran los sueños de sus pares 100 años atrás.
En cada provincia argentina hay jefes de expedición que están trabajando con las escuelas urbanas, rurales y de frontera, recolectando los sueños de los niños argentinos.
En la Expedición Bicentenario, además de los alumnos de todo el país, participan centros de colectividades y numerosos deportistas que realizarán actividades de montañismo, kayak, maratón, ciclismo y buceo. Los gastos de participación de los expedicionarios corre por cuenta de cada uno. En este sentido, explicó Iglesias, no se buscó hacer un proyecto económico sino “hacer algo que llegara al corazón de la gente”.
Algunas expediciones ya están completas, en otras todavía hay lugar y puede participar cualquiera que tenga interés y que esté en condiciones de hacerlo. En esta línea, explicaron los directores, la participación depende de la capacidad de cada uno. Por ejemplo, no podrá subir al Aconcagua alguien que no esté preparado para hacerlo, sin embargo, añadieron, hay numerosas actividades pensadas para los chicos y la familia.
La idea, explicó Martin Iglesias, era que también participara la montañera gallega Chus Lago, pero hasta el momento, señaló, la Xunta de Galicia ha adelantado que no costeará sus gastos de traslado y estancia. La Comunidad Autónoma que sí está participando del proyecto es la vasca. En este caso, el Gobierno vasco se hará cargo de los gastos de la montañera Edurne Pasabán, que acaba de subir las 14 montañas de más de 8.000 metros que hay en el mundo. Es muy factible que Pasabán viaje a Argentina en diciembre para participar de la expedición que depositará la cápsula de sueños de los jóvenes de la colectividad vasca en el Cerro Alvear, en Tierra del Fuego. El jefe de la expedición Salta, Emilio González Turú, hijo de vascos, fue quien impulsó esta actividad en la que están participando todas las asociaciones vascas del país, y que también contará con la presencia de un músico que visitará las asociaciones de la colectividad.
Hasta hoy ya se han realizado dos expediciones: La del Everest, el 23 de mayo pasado, y la de Malvinas. “El 14 de junio, día de la rendición en Malvinas, ex combatientes de Malvinas llevaron los sueños hasta el monte London, sitio donde estuvieron luchando, y dejaron enterrados los sueños de los niños, para que dentro de 100 años, esperemos vayan a nuestro territorio y los busquen”, explicaron Iglesias y Vázquez.