CRITICA LA ORDEN DEL PASADO JULIO QUE REGULA LA CONSTITUCIÓN, ELECCIÓN Y FUNCIONAMIENTO DE ESTOS ORGANISMOS
El presidente del CRE de Andorra acusa a Exteriores de falta de interés para impulsar los consejos de residentes
El presidente del CRE de Andorra, Pere Blanch, acusa al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de falta de interés a la hora de impulsar los consejos de residentes en el exterior y le acusa de que la reciente Orden aprobada “es practicamente igual a la anterior”, y la reforma “parece destinada exclusivamente a adecuar las fechas de elección de los CREs, a los mandatos del CGCEE –Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior– y a cumplir la ley de igualdad”, en lugar de incluir un “cambio necesario y esperado” que “represente una apuesta decidida para el impulso de estos organismos”.
El presidente del CRE de Andorra, Pere Blanch, acusa al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de falta de interés a la hora de impulsar los consejos de residentes en el exterior. Con la aprobación, el pasado 13 de julio, de la Orden por la que se regulan dichos organismos, “se ha desaprovechado una ocasion de impulsar” los consejos de residentes, denuncia, al tiempo que insiste en las dificultades con que se han encontrado en más de veinte años de existencia, por “falta de apoyo por parte de las autoridades políticas”, “falta de presupuesto y recursos”, que “han hecho de su existencia y funcionamiento un agotador trabajo en precario de personas que, de una manera sacrificada, han dedicado sus esfuerzos y tiempo en aras de una causa noble, pero incomprendida y no valorada”.
El presidente del CRE de Andorra entiende que la nueva reglamentación “es practicamente igual a la anterior”, y la reforma “parece destinada exclusivamente a adecuar las fechas de elección de los CREs, a los mandatos del CGCEE –Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior– y a cumplir la ley de igualdad”, en lugar de incluir un “cambio necesario y esperado” que “represente una apuesta decidida para el impulso de estos organismos”.
Blanch critica también que se exija una participación mínima del 7% en el caso de que sólo se presente una lista, porque “si una lista concurriera sola y obtuviera un 6,99% de los sufragios quedaría descalificada y en esa demarcación consular no existiría CRE. Por el contrario, si concurrieran dos listas y la partcipación fuera de un 0,002%, las dos listas se repartirían los Consejeros en función del resultado de cada una”, aclara, y añade: “Se puede argüir que es necesario un mínimo de participación para poder tener representatividad, pero a este argumento se le contraponen tres contra‐argumentos: el primero, que en ninguna otro comicio se exige un mínimo de participación –sí del porcentaje de votos emitidos‐; el segundo, que en caso de establecer este mínimo, debería establacerse para todos los casos, y no solamente cuando concurre una lista; y el tercero, ‐este de carácter práctico‐ que para que haya participación, es necesario proveer de los medios necesarios para ello, o sea, del presupuesto necesario, tanto para informar adecuadamente de los comicios, como de publicitar las diferentes opciones a los mismos, que en el caso que nos ocupa , ronda el cero absoluto”.
Ante esta situación, el presidente del CRE de Andorra se pregunta “cuál es el motivo de mantener esta norma –criticada por el CGECEE– a no ser el poner en dificultad la creación de los consejos de residentes”, y también inquiere sobre si “esta restricción no atenta contra las normas constitucionales”.
El presidente del CRE considera que se está ante “una nueva muestra de falta de atención y valoración al trabajo que realizan estos órganos de representación en el exterior, que a lo largo de su existencia han venido observando y soportando”. “Y eso –añade–, que en este caso no representa ningún dispendio económico, pues el tema del presupuesto de que disponen los CREs, además de ser insuficiente para realizar las funciones que tiene encomendadas por el Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior, es de una discrecionalidad tan absoluta por parte del Ministerio, sin criterios objetivos que justifiquen el tan diferente trato dado a los distintos CREs, que merece un análisis tan profundo, como para dedicarle un artículo exclusivo”.
El presidente del CRE de Andorra entiende que la nueva reglamentación “es practicamente igual a la anterior”, y la reforma “parece destinada exclusivamente a adecuar las fechas de elección de los CREs, a los mandatos del CGCEE –Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior– y a cumplir la ley de igualdad”, en lugar de incluir un “cambio necesario y esperado” que “represente una apuesta decidida para el impulso de estos organismos”.
Blanch critica también que se exija una participación mínima del 7% en el caso de que sólo se presente una lista, porque “si una lista concurriera sola y obtuviera un 6,99% de los sufragios quedaría descalificada y en esa demarcación consular no existiría CRE. Por el contrario, si concurrieran dos listas y la partcipación fuera de un 0,002%, las dos listas se repartirían los Consejeros en función del resultado de cada una”, aclara, y añade: “Se puede argüir que es necesario un mínimo de participación para poder tener representatividad, pero a este argumento se le contraponen tres contra‐argumentos: el primero, que en ninguna otro comicio se exige un mínimo de participación –sí del porcentaje de votos emitidos‐; el segundo, que en caso de establecer este mínimo, debería establacerse para todos los casos, y no solamente cuando concurre una lista; y el tercero, ‐este de carácter práctico‐ que para que haya participación, es necesario proveer de los medios necesarios para ello, o sea, del presupuesto necesario, tanto para informar adecuadamente de los comicios, como de publicitar las diferentes opciones a los mismos, que en el caso que nos ocupa , ronda el cero absoluto”.
Ante esta situación, el presidente del CRE de Andorra se pregunta “cuál es el motivo de mantener esta norma –criticada por el CGECEE– a no ser el poner en dificultad la creación de los consejos de residentes”, y también inquiere sobre si “esta restricción no atenta contra las normas constitucionales”.
El presidente del CRE considera que se está ante “una nueva muestra de falta de atención y valoración al trabajo que realizan estos órganos de representación en el exterior, que a lo largo de su existencia han venido observando y soportando”. “Y eso –añade–, que en este caso no representa ningún dispendio económico, pues el tema del presupuesto de que disponen los CREs, además de ser insuficiente para realizar las funciones que tiene encomendadas por el Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior, es de una discrecionalidad tan absoluta por parte del Ministerio, sin criterios objetivos que justifiquen el tan diferente trato dado a los distintos CREs, que merece un análisis tan profundo, como para dedicarle un artículo exclusivo”.