La cuarta edición, cuyo plazo de presentación de trabajos finaliza el 30 de junio, se presentó en el Pleno del CGCEE

Los premios de la emigración convocados por la UNED han reunido más de 500 relatos de los emigrantes

El Pleno General del Consejo de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE) acogió la presentación del IV Premio de la Emigración Española que ya va por la cuarta edición y cuyo plazo de presentación de los trabajos finaliza el 30 de junio.

Los premios de la emigración convocados por la UNED han reunido más de 500 relatos de los emigrantes
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Juan Andrés Blanco –3º por la izda.– y Arsenio Acosta, flanqueados por Elena Bernardo y Violeta Alonso, durante el Pleno del CGCEE, en Madrid. x

A lo largo de su trayectoria estos premios han reunido más de 500 relatos de los emigrantes y sus descendientes, explicó el director de la Cátedra de Población, Vinculación y Desarrollo de la UNED de Zamora, Juan Andrés Blanco, quien estuvo acompañado el subdirector, Arsenio Dacosta.

Dacosta comenzó su intervención explicando la diferencia entre la memoria y la historia, ya que la primera tiene un “componente social” mientras que la segunda es una “visión científica”, son dos maneras diferentes de construir la mirada del pasado.

En este sentido, reconoció que sobre la emigración española siempre ha habido una “mirada negativa” porque se considera que el proceso migratorio es “un fracaso de país”. Esta mirada cambia en el país acogedor ya que “gracias a la inmigración española se pudieron construir estas jóvenes repúblicas desde mediados del siglo XIX hasta ahora”.

Dacosta explicó que la preservación de la memoria de la emigración se basa en tres pilares: las iniciativas institucionales, las asociaciones en las que se agruparon los emigrantes y los propios protagonistas.

El subdirector de la Cátedra Población, Vinculación y Desarrollo hizo un breve repaso por las iniciativas institucionales que se han llevado a cabo en España para conservar la memoria de la emigración como el portal de movimientos migratorios, puesto en marcha por el Ministerio de Cultural, y el centro de documentación de la Fundación Primero de Mayo, que ha trabajado especialmente las migraciones contemporáneas a Europa.

También hay proyectos, “algunos con corte muy académico, pero también muy institucional, como puede ser el que considero el mejor archivo que hay sobre la emigración española, que es sin duda el Arquivo da Emigración Galega, una iniciativa muy sólida, que no ha podido desarrollar un museo, pero que sí tiene los fondos de las asociaciones gallegas, fundamentalmente, y también muchos fondos personales muy bien recogidos y muy bien archivados”.

Además, resaltó la existencia de algunos museos, aunque siempre desde el punto de vista regional como son el Museo de Indianos, en la localidad asturiana de Colombres y el Museo del Exilio de la Jonquera, en Girona. “No hay un gran museo de referencia para el conjunto de España”, se lamentó Dacosta, quien apuntó que desde el Centro de las Migraciones de Castilla y León han puesto en marcha ‘Emigra’, un museo virtual que, además de mostrar el recorrido histórico de la emigración, explica cómo están viviendo esas comunidades de origen castellano y leonés.  

En referencia a los centros en los que se agrupa la colectividad, Dacosta resaltó la pervivencia de estos centros, “algunos con un breve recorrido, pero otros con más de 100 años”.

En todo caso, subrayó, el pilar más importante son los emigrantes y sus familias, que “tienen mucho que aportar sobre este proceso porque son parte implicada y pueden aportar la parte social del proceso migratorio”. Costa señaló que esta suele ser la parte “más difícil, no solo de investigar, sino también de ayudar a recuperar esos materiales que se conservan. Esos documentos, esas cartas, esas fotografías, que son tan ricas porque no solo expresan una experiencia particular, sino la experiencia colectiva de los emigrantes”.  Este fue el motivo de convocar los Premios Memoria de la Emigración. “Teníamos la documentación de archivo, conocíamos cómo habían sido, a grandes rasgos y también en detalle, esos procesos migratorios para el conjunto de la emigración española, pero no sabíamos cuál era la experiencia de esos emigrantes, cómo se había procesado esa experiencia y cómo nos puede servir para construir hoy mejores políticas públicas a la hora de tratar la inmigración actual y sobre todo la ciudadanía en el exterior”.

Más de 500 relatos

Los premios de la emigración “nos han permitido tener un fondo de más de 500 relatos de emigrantes y descendientes de emigrantes” y contar “con miles de documentos y fotografías y decenas de testimonios audiovisuales”, aseguró Juan Andrés Blanco, durante su intervención en el Pleno del CGCEE, donde también explicó cómo habían surgido estos premios.

El director de la Cátedra de Población, Vinculación y Desarrollo de la UNED de Zamora reconoció que la vinculación de la UNED de Zamora con los estudios sobre la emigración parte de la obligación de estos centros de educación a distancia de llevar a cabo actividades de investigación y divulgación relacionadas con el territorio en el que ubican. En el momento en el que se crea el centro, en el año 86, se plantearon diferentes estudios como el sector vitivinícola o porcino, pero finalmente “llegamos a la conclusión de que el proceso que más ha incidido en lo que hoy es Castilla y León a lo largo de la etapa contemporánea, es la emigración”.

“Para bien, para mal o para regular, pero es lo que más ha incidido hasta el presente”, recalcó Blanco quien explicó que, a partir de ese momento y “siguiendo el ejemplo de lo que habían hecho nuestros colegas de Galicia y de otros sitios, analizamos los datos de la emigración, las causas, las direcciones y lo que hicieron los emigrantes individual y colectivamente en los lugares donde llegaron y en los lugares donde salieron”.

El catedrático de la UNED asegura que actualmente las asociaciones las conocen bien, pero matiza que solo el 20% de la comunidad emigrante está integrada en ellas y por eso también era necesario conocer la historia de los propios emigrantes y cómo continuaban manteniendo el vínculo con sus familias.

“Era muy importante –matiza– poner en valor lo que los emigrantes habían hecho donde llegaron, pero también lo que habían hecho a favor de los lugares de donde salieron y de sus familias”. “Pretendíamos –insiste– que los propios emigrantes y sus descendientes nos contaran la experiencia de la emigración y nos la contaron a través de unos relatos que eran relatos personales, familiares más bien” que en muchos casos fueron complementados con conjuntos de cartas, que también dicen mucho.

En 2005, “cuando empezamos era más complicado, entonces no se podía digitalizar, había que tener copias y, claro, la gente no quería desprenderse de los documentos originales. Pero las cartas, y lo saben muy bien los gallegos, son una fuente para conocer esa experiencia. Tanto las cartas de los que piensan volver y luego no vuelven como las cartas de los que piensan que no van a volver y luego vuelven”.

También queríamos recuperar las fotografías y los testimonios audiovisuales y por eso lo “tratamos de incentivar con unos premios en metálico, pero, incluso cuando han participado personas en una situación difícil, lo más importante es que luego quedaba escrito”. Además, “muchas veces el emigrante se reunía con otros miembros de la familia para recrear su propia memoria”.

Premio Memoria de la Emigración

Los primeros premios que se convocaron se circunscribían al ámbito de Zamora, luego dieron el salto a Castilla y León y hace cuatro años a nivel nacional.
En todos ellos se siguió el mismo esquema contando con cuatro modalidades: relatos autobiográficos, documentación autobiográfica (diarios, cartas o tarjetas postales), álbumes o colecciones fotográficas y material audiovisual.