TRIBUNA ABIERTA DE DAVID CASAREJOS

El poder en manos de la ciudadanía… cuando nos dejan

| 29 de octubre de 2021, 14:01
Casarejos
David Casarejos.

¿Ustedes se imaginan que hubiera alguna institución en España regida por leyes y reglamentos y que en cada provincia se hiciera funcionar de diferente manera?

¿Se imaginan que dependiendo de quién mande se redujeran los derechos para votar o para apoyar a sus representantes según la decisión de una persona?

Pues no imaginen mucho, y empiecen a conocer lo que pasa en los Consejos de Residentes de Españoles (CRE) en el mundo, que tendrán elecciones en segunda convocatoria en muchos lugares del mundo en noviembre.

El gobierno nos dice que “los Consejos de Residentes Españoles son órganos consultivos de las oficinas consulares, entendiendo por tales tanto los Consulados Generales propiamente dichos como las secciones consulares de las Embajadas, en las cuestiones de interés para la comunidad española de residentes en su demarcación. Desarrollan sus actividades en materia de derechos civiles y laborales, acción educativa, social y cultural a favor de los españoles que integran dicha comunidad y su participación política en España”.

La descripción es facilita de entender y cualquier ciudadano se preguntaría cuáles son las razones para impedir que todos los Consulados Generales con más de 1.200 españoles en el mundo tengan uno en funcionamiento.

Parece evidente que, si no se consiguen crear estos Consejos, esa comunicación e interacción con el Consulado simplemente no existe formalmente, y algunos virreyes, perdón, quería decir cónsules generales, ponen palos en las ruedas de los procedimientos.

Decía virreyes porque así parece que se comportan en algunos países, no siguiendo a veces circulares provenientes de la dirección de consulares, o haciendo oídos sordos a cómo se funciona en el resto del mundo.

Desde no admitir en la segunda convocatoria las listas de avales ya comprobadas y aprobadas en primera convocatoria, a no permitir que se pueda votar en varias ciudades grandes de la demarcación, o intentar anular a un candidato por cambiar su firma desde que sacó su DNI, o el no permitir que los apoyos necesarios sean conseguidos de manera telemática en algún país contraviniendo lo que el resto de CRE del mundo hacen y que está permitido por la ley.

Cada vez que hay elecciones a los CRE el primer problema a esquivar son cónsules que nos impiden tener listas que representen a la sociedad, y por ejemplo nos ponen exigencias en número de apoyos o avalistas mínimo.

Los avalistas tendrán que darnos una copia de su DNI o Pasaporte, su dirección, y su firma… en 2021, y, con las leyes de Protección de Datos, se nos pide que consigamos almas caritativas que nos apoyen con datos personales y muy sensibles, con el fin de organizar un Consejo de Residentes del que jamás han oído hablar, o han leído nada en prensa o visto en televisión.

Suena a los vendedores de seguros que iban casa por casa. Suena a la España de 1980 y no la de 2021.

Luego, si se llega al número, pasamos a la fase dos de este juego del calamar particular:

La fase dos es el juego de tirar de la cuerda con la comisión electoral. Esta Comisión, en nada se parece a una comisión electoral y a pesar de un reglamento claro y procedimientos fáciles de entender, encontramos a cónsules generales que exigen cambios de última hora, paran el proceso para consultar a Madrid cualquier duda, o anulan avales o candidatos según les parezca.

Incluso hacen cambiar los nombres de las listas aun cuando no llevan a ninguna confusión y en el resto de los países se usan denominaciones parecidas.

Nos hacen volver al despacho del director del Colegio a escuchar y agachar las orejas y decir a todo que sí.

Y si se consigue pasar este obstáculo, y las listas tienen suficientes avales, pasan a la fase tres: elecciones.

Estas elecciones son desconocidas por la gran parte de la ciudadanía y no hay ni un solo email o carta desde los consulados que informe a los ciudadanos de este proceso, y solo en las páginas del Consulado General, si lo buscas con detenimiento, podrás encontrar algo de información que legitime estas elecciones y que explique que son acordes a la ley.

Para votar, por supuesto hay que pasar por el castigo favorito que se nos impone a los emigrantes: hay que rogar el voto, y solo de manera postal o por fax.

Sí, el fax, que es una cosa que se usaba antes y de la que las instituciones españolas son muy fans y siguen ofreciendo como opción para cualquier procedimiento.

Ha habido países en los que los cónsules han permitido solicitar el voto vía email, pero la gran mayoría no lo permiten, siendo este otro ejemplo de la falta de estandarización de procedimientos en nuestros consulados.

Y una vez se eligen, ya tenemos a un número de consejeras que trabajarán de manera voluntaria durante cuatro años organizando charlas sobre derechos civiles y laborales, sobre educación en español, sobre propuestas de mejoras de servicios, o sobre aquello que proponga la ciudadanía.

Gratis. Sin puertas giratorias, ni tarjetas black, ni presupuestos ocultos.

Menos del 7% de la población en el exterior conoce estas instituciones y los gobiernos y partidos políticos son evidentemente una de las causas de este desconocimiento.

Cuando hay CRE, hay cierta organización de la comunidad y se buscan plasmar en papel propuestas para mejoras y cambios que nos faciliten la vida… pero miren los presupuestos generales del Estado y cómo las partidas hacia la emigración siguen bajando y nadie rebate esta disminución.

Hay consulados generales como el de Manchester que en cambio son pioneros, facilitan las elecciones a los CRE, los promocionan, abren algunos sábados, incluso ofrecen sus instalaciones a los consejos de residentes para dar charlas en fines de semana, y esas cónsules y cancilleres habrán tenido una formación muy similar a la del resto de cónsules en el mundo, incluso a aquellos que ponen palos en las ruedas. Ahora deberíamos cruzar los dedos y esperar que el buen hacer se expanda y se nos dé una voz que no deberíamos rogar.

El feudalismo de algunos consulados debe dejar paso al siglo XXI.

 

David Casarejos Moya

Presidente del Consejo de Residentes Españoles del centro del Reino Unido, representante por este país en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior.

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