Mujeres de la Faceef destacan el trabajo hecho para el mantenimiento de las ALCE
El VII Congreso de la Federación de Asociaciones y Centros de Españoles Residentes en Francia (Faceef) se celebró los pasados días 22 y 23 en París con unas jornadas de reflexión sobre la mujer en el mundo asociativo. Cuatro asociadas de la Federación, dirigentes de la misma o de algunos de sus centros o asociaciones, ofrecen su visión sobre el evento y coinciden, por separado, en resaltar el trabajo que han desarrollado para mantener las Aulas de Lengua y Cultura Española para descendientes de españoles en Francia así como para el mantenimiento mismo de las asociaciones.
Petra Fernández temía que al tener el Congreso como tema principal el papel de las mujeres en el asociaonismo el taller que trabajó los temas de educación fuese a tener poca participación, en beneficio del que abordaba este tema. “Pero no, me quedé sorprendida porque hemos tenido tanta gente e incluso más que en otros congresos. Esto quiere decir que los españoles, los que tenemos hijos y los que no tenemos hijos en edad escolar, que ya son la tercera y la cuarta generación, que en muchos casos son los abuelos los que han asistido a esta comisión, están muy interesados en que sus nietos y bisnietos aprendan el español”.
Asegura que en esta comisión se trabajó con entusiasmo y con aportación de ideas para una mejor comunicación entre los residentes en distintas provincias francesas y llegar a familias a las que no llegan a través de las nuevas tecnologías. En concreto, recuerda, se acordó crear una página web para informar sobre estas clases.
“En el congreso en general, somos conscientes de ello, ha habido menos gente, hay menos asociaciones, pero también hay todavía asociaciones que están surgiendo, de jóvenes. Me parece que habrá que hacer también un trabajo de cara a la juventud, pero desde luego siempre defendiendo las clases de nuestra lengua y nuestra cultura”, valora.
Preguntada por las críticas que en la comisión se hicieron al consejero de Educación y por si eso supone que la Faceef se está aproximando en el tema de las ALCE a la postura de la Capferf (Confederación de Asociaciones de Padres de Familia Españolas Residentes en Francia), que siempre se ha opuesto a la política del consejero, dice que la Faceef siempre estuvo en contra de la concentración de alumnos.
“El consejero nos llamó a todas las federaciones para comunicárnoslo y nosotros dijimos que eso era acabar con lo que ya estaba aquí y que nos había costado muchos años crear estas clases; que sería una forma de acelerar la muerte de estas clases”, explica, añadiendo que “todavía hay españoles de la cuarta generación, que es lo que la Administración no quiere tener en cuenta, y concentrarlas es una forma de acabar con ellas”.
“Nos decía [el consejero de Educación] que estamos acostumbrados en Francia a que el profesor era el que iba a buscar a los alumnos y no los alumnos a buscar al profesor y dijimos que a un alumno después de haber asistido siete horas a una escuela no le puedes poner el aula a 60 ó 70 kilómetros y defendimos que donde hubiera grupos creados que se mantuvieran las aulas. Nos opusimos a esa concentración, dijimos que a lo mejor más tarde pero que hoy por hoy era imposible”, expone.
Mantiene también que la Faceef quiso colaborar en este tema con la Capferf, “y nos dijeron que con nosotros ya lo tenían todo hablado”. Petra Fernández opina que si hubiesen trabajado conjuntamente la concentración de protesta que la Confederación convocó ante el Consulado habría tenido más eco.
“Pero que conste que nosotros sabemos que el objetivo de la Administración, no del consejero, si bien es verdad que nos ha tocado un consejero que favorece lo que la Administración pretende hacer, pero sabemos que el objetivo de la Administración es, si nosotros no seguimos movilizándonos, acabar con estas clases. No es que esté en contra de propagar el español, pero quiere hacerlo a través de las secciones internacionales y del Instituto Cervantes; considera que esto ya no tiene importancia. Creo que eso hay que mantenerlo, pero sin olvidar las clases de Lengua y Cultura pues, por una parte, en la región parisina hay dos secciones nada más, no son suficientes, y luego, por otra parte, se está haciendo una enseñanza de elite porque a estas secciones antes nuestros hijos han ido sin ningún problema pero hoy lo tienen muy difícil porque consideran un nivel muy alto y el niño que tiene unas notas medianas no tiene acceso”, expone.
La directiva de la Faceef admite que ha habido algunos malentendidos con la Capfert pero asegura que por su parte han intentado el contacto en vano: “Hemos llamado otra vez para hablar del tema y estamos esperando; les hemos invitado a nuestro congreso, a la comisión de Educación, y no han asistido. Los objetivos son los mismos y desgraciadamente está así la situación”.
Paquita Candelas cree que los propósitos para la nueva etapa han de ser “trabajar e implicarse mucho para conseguir nuevos logros, lo máximo posible”.
Relativiza el protagonismo que ha tenido la mujer en este Congreso de la Faceef, incluso en la renovación de su Consejo Nacional, pues, apunta, “ya en el mandato anterior éramos seis y seis [mujeres y hombres] y ahora me parece que somos siete [mujeres]”.
Considera que ha sido una buena idea dedicar unas jornadas específicas a la mujer en esta ocasión, para valorar su labor, pero tiene claro que “lo que hace falta es que se consigan logros, luego eso de que tengamos más protagonismo es relativo, porque si se trata de un bonito título y detrás hay algo que no corresponde, no vale la pena”.
Para Candelas, “lo importante es que consigamos algo para todo lo que hemos dicho, sobre todo para ayudar a las mujeres que sufren violencia de género, esas españolas que están solas, que tienen pocos recursos y que finalmente se quedan en sus casas, que se les ve poco, que se manifiestan poco,... También que se pague un poco a la emigración todas las cosas que han hecho por España, porque no tenemos ningún pago después de tantos años”.
“Con eso de que somos europeos ahora pues todo es muy bonito pero las cosas son de otra forma y gracias a los emigrantes que nos fuimos de allí entonces se pudo mejorar aquello. A mí me trajeron mis padres, pero mi padre falleció aquí y es algo que me sigue doliendo”, explica.
Mercedes Almagro también trabaja en la Universidad de Perpignan, donde, tras haber acabado la tesis, investiga sobre memoria y género y sigue publicando “para tener plaza más adelante, que de momento soy contratada”.
Pertenece al colectivo de emigrantes de nuevo cuño. “Llegué a Perpignan en el 94; ya estaba trabajando en Barcelona y vine por otras razones que no son las de la emigración tradicional: conocí a mi pareja y vine a Perpignan con él, que es francés. Es emigración también pero de otro tipo, es lo que está ocurriendo ahora, que muchas vienen a Francia por estudios, muchas por trabajo y otras por cuestiones de pareja, pero es una emigración también”.
Y se entendió bien con la emigración tradicional y sus descendientes. “Entré en el Centro buscando clases, porque trabajaba en el Liceo Francés en Barcelona y cuando vine busqué clases de español para adultos y después la verdad es que me gustó mucho. Me gustó lo que encontré en la asociación; a nivel de relaciones personales tuve muchos amigos y luego los proyectos. Me gustó mucho trabajar sobre memoria en el centro, porque había sido un centro republicano, una residencia de niños refugiados, durante tres años y después trabajar sobre la mujer me ha parecido que era muy oportuno hacerlo en el centro también porque había muchas mujeres exiliadas. Luego ya me he quedado porque me gusta esa casa, me gusta el edificio, quiero que siga adelante y estoy dando mucho tiempo personal para intentar que esto salga bien”.
Valora positivamente que del Congreso de la Faceef haya salido una directiva con mayoría de mujeres y considera que “es muy interesante lo que se ha planteado como tema principal, la implicación de las mujeres en el asociacionismo, porque es una manera de hacerles un reconocimiento, de darles una visibilidad, porque siempre han estado ahí, y es una manera de enfocar la dinámina de las asociaciones de otra forma, de intentar recuperar a mujeres jóvenes, que de momento no se implican mucho por cuestión de tiempo y de compaginar vida de familia y trabajo. Creo que si se les da un lugar y una visibilidad en las asociaciones y, sobre todo, un protagonismo, es decir, si tienen cargos en la directiva, si tienen proyectos que puedan poner en marcha, pues es ahí donde se va a conseguir que vengan más mujeres y en esto me parece muy interesante”.
Raquel Costa preside el Hogar de los Españoles, que acogió en sus instalaciones –en el mismo recinto que las de la Casa de España, que comparten las cuatro federaciones en Francia– el Congreso de la Faceef. Se siente orgullosa de que el evento se haya desarrollado en su sede y de que haya tenido como tema principal a la mujer en el mundo asociativo.
“Trabajamos muchas veces juntos, la Faceef y nosotros, ya que tenemos los locales en el mismo sitio. El congreso me ha interesado mucho; he participado en el taller de educación porque es una zona en la que hay mucha emigración y muchos niños, que son de tercera generación, y ya no hablan español. Sería bueno que instaláramos aquí unas aulas, ya que de origen esta zona fue la que recibió la más importante emigración española de los años sesenta y aquí ya hubo aulas de Lengua y Cultura española”.
Visitando las instalaciones no hay duda de que tienen espacio y, además, explica, está disponible para ello. “Durante la semana estos locales de la asociación están sin utilizar, sólo los usamos el sábado y el domingo. Sí, tenemos espacio para recibir a esos niños; habría que poner las salas en condiciones, porque son los locales de origen, que tienen más de ochenta años, y hay que renovarlos un poco. Nosotros lo vamos haciendo poco a poco, porque no tenemos ayudas para ello”.
Pero cree que tienen un poco difícil realizar esa aspiración porque, dice, “la Administración española lo que quiere es deshacerse de todas las aulas que existen, que los niños que quieren aprender español pasen por los colegios normales, en los sistemas de enseñanza de la sección internacional, pero en la zona de París son muy pocos, sólo las tienen dos colegios, y la mayoría de los niños que van no son ni de origen español ni descendientes de españoles, son cogidos por el nivel de estudios que tienen más que por la lengua que quieren aprender”.
El Hogar de los Españoles es una de las asociaciones de españoles más antiguas de Francia, tiene 81 años y mantienen los locales originales, que quiere conservar aunque, por avatares de la historia, sean propiedad del Estado español. “En su tiempo el Gobierno español quiso vender estos locales y muchas federaciones, la Faceef y otras asociaciones y el Hogar de los Españoles, las que se opusieron a la venta. De momento los tenemos pero no nos ayudan en nada para mantenerlos, todo lo que se hace en ellos es por parte de la asociación, con lo que podemos conseguir y del voluntarismo de los miembros. Por eso me ha sentado muy mal que el señor consejero haya hablado de las ventanas, porque se ha permitido hablar de una cosa que ellos no han contribuido a renovar, las pusimos los miembros de este Hogar y encima en el momento en que las pusimos nos echaron en cara que teníamos que haber pedido permiso, que eran todavía ventanas de la antigua iglesia. Estaban superrotas, se caían y aquí hay unos sesenta niños que pasan todos los fines de semana, con las clases de baile y de guitarra, era muy peligroso y llevábamos años diciendo que había que cambiarlas”, explica. Al final, Costa se refiere a una referencia del consejero de Trabajo y Asuntos Sociales, que intervino en la clausura del congreso, a la mejora que supuso la renovación de las ventanas.
“Soy de segunda generación y puedo ser de la cuarta”, expone ante la trayectoria familiar de emigración y retorno. “Mis bisabuelos paternos emigraron en 1905 pero mis abuelos se volvieron a España en el año 36 y luego mi padre, una vez que se casó, se volvió en el año 62”.