AFIRMÓ LA HISTORIADORA ANA FERNÁNDEZ ASPERILLA EN EL SEMINARIO ‘MUJERES BAJO EL FRANQUISMO’

“La lucha contra la dictadura de las mujeres emigradas tiene identidad propia”

“Creo que hay que empezar a aparcar la idea de que en las acciones antifranquistas las españolas en el extranjero estuvieron supeditadas a los hombres y empezar a reclamar que la lucha contra la dictadura de las mujeres emigradas tiene identidad propia”, planteó el pasado miércoles en Madrid la historiadora Ana Fernández Asperilla.
“La lucha contra la dictadura de las mujeres emigradas tiene identidad propia”
 Ana Fernández Asperilla.
Ana Fernández Asperilla.

“Creo que hay que empezar a aparcar la idea de que en las acciones antifranquistas las españolas en el extranjero estuvieron supeditadas a los hombres y empezar a reclamar que la lucha contra la dictadura de las mujeres emigradas tiene identidad propia”, planteó el pasado miércoles en Madrid la historiadora Ana Fernández Asperilla, especialista en Historia Contemporánea y en la emigración española, en el seminario ‘Mujeres bajo el franquismo’, en el que participó con la ponencia ‘Emigradas económicas y antifranquismo’.

 

Lo hizo después de mostrar a los asistentes numerosas fotos de manifestaciones antifranquistas en Europa en las que las mujeres españolas estaban a la cabeza portando las pancartas, mirando de frente e incluso con sus hijos pequeños al lado, que con frecuencia no fueron un obstáculo para que participasen en este tipo de actividades.
Fernández Asperilla planteó un punto de encuentro entre las emigradas económicas y las exiliadas cuando las primeras se politizaron fuera de España, al tomar consciencia, desde las sociedades de acogida, de lo que suponía la dictadura franquista. Así, reclamó que frente al “haber” de los varones en la lucha antifranquista, las mujeres tuvieron un papel importante en ella, no siempre visible, como el que desarrollaron en la recogida de fondos para apoyar a las familias represaliadas en España, de lo que fueron un ejemplo las socias del Centro Español García Lorca, en Bruselas.
No obstante, según la intervención de la historiadora en el seminario organizado por Amesde –asociación cuyo objetivo es mantener viva “la memoria social y democrática contemporánea”, especialmente del siglo XX–, las emigrantes económicas españolas en Europa fueron más activas en el movimiento asociativo que en los partidos políticos en el exilio, que estaban más masculinizados. Además, las asociaciones eran organizaciones legales y les permitían actuar sin poner en riesgo a sus familias.
Y en esas asociaciones les fueron asignadas tareas consideradas de segundo grado, mientras que el liderazgo lo tenían los hombres, algo que, resaltó, contrasta con la actitud de las mujeres en las fotos que se conservan de las manifestaciones, en las que mujeres y niños están en primera fila, mirando abiertamente –sin taparse el rostro como se observa en el caso de algunos hombres, previendo represalias– y con frecuencia portando pancartas.


Derechos laborales
Por otra parte, observó que en la lucha por los derechos laborales en los países de acogida las emigradas españolas están camufladas entre el resto de trabajadores de las sociedad en la que viven, planteando un problema de invisibilidad. No obstante, recordó cómo las trabajadoras del servicio doméstico se aproximaron a los sindicatos en Francia, a veces de la mano de las exiliadas políticas.
En general esta aproximación se produjo con el tiempo pues,  recordó, generalmente el proyecto migratorio era temporal, pasaba por estar unos años en el extranjero, ahorrar y volver a España, donde no existían sindicatos horizontales y la socialización vivida no les aportó cultura sindical, que adquirieron con el tiempo en las sociedades de acogida.


Emigración e inmigración
Finalmente, Fernández Asperilla halló numerosos elementos de coincidencia entre la emigración española y los inmigrantes que han llegado a España: el proyecto es estar un tiempo, ahorrar y volver al país para poner un pequeño negocio, luego el tiempo se prolonga porque en el país de origen no se dan las circunstancias de desarrollo y servicios que hallan en el de acogida y por la llegada de los hijos. Además, dijo, al igual que los inmigrantes en España, más del 50% de los españoles que emigraron lo hicieron con pasaporte de turista.