El Liceo Francés de Ciudad de México recibe un nuevo revés por el caso de los niños españoles, que ya cumplió nueve años
El Gobierno de España notificó, el pasado mes de marzo, una nota de protesta al Gobierno de Francia por conducto de sus consulados generales.
El cónsul general de España en México, Marcos Rodríguez Cantero, emitió una carta dirigida a su homólogo francés acreditado en el país, Vincent M. Perrin, donde expresaba su extrañeza sobre los hechos acaecidos el 16 de febrero de 2017, precisamente cuando se cumplen nueve años. Le indica que dicha representación diplomática no ha dado contestación a los dramáticos llamamientos de la familia emigrante española para reunirse y dialogar sobre el tema.
En dicha carta, Marcos Rodríguez Cantero evocaba los desagradables hechos acontecidos intramuros de la Escuela del Liceo Francés ese 16 de febrero y las numerosas propuestas de conciliación que solicitó la familia para llegar a un acuerdo reparatorio.
Alega el cónsul español los trámites emprendidos tanto en México como en Francia por parte de la familia y lo infructuosos que han sido. Señala, igualmente, las resoluciones obtenidas por la familia en la esfera administrativa e incluso judicial, donde dan la razón a la familia y sancionan con multas o ratifican medidas precautorias contra el Liceo Francés y sus funcionarios. También en el ámbito regional internacional de protección de los Derechos Humanos, donde se ha requerido al Estado mexicano a abrir un procedimiento de solución amistosa.
Por último, el cónsul español reseña la histórica sentencia del Pleno Regional Centro-Norte, donde se establece la imprescriptibilidad de los delitos cometidos a niños, niñas y adolescentes, conseguida por la familia de los dos menores españoles.
Termina la carta solicitando mantener contactos ulteriores para esclarecer y cerrar este asunto.
Un accidente mal resuelto
El 16 de febrero de 2017 el menor Daniel L.L.B., de 12 años en esa fecha y alumno entonces de la mencionada Escuela, sufrió un grave accidente mientras jugaba en el gimnasio del recinto escolar, cayendo desde una altura de tres metros. Este accidente le causó una fractura de las dos manos, y se produjo a continuación, al parecer, una prolongada retención en las instalaciones de la enfermería del Liceo, hasta que, al cabo de tres horas, el menor fue trasladado a un centro médico (el Hospital Español de Ciudad de México), distante pocas cuadras del Liceo.
Estos hechos, al entender de la familia del menor, constituían una mala práctica por parte de las autoridades del Liceo y se suscitaron en su día reclamaciones antes las autoridades locales y cierto número de intercambios con la dirección del Liceo. De manera sorprendente, en junio de aquel 2017 se le negó a la familia la reinscripción del menor accidentado, y también a su hermano Enrique L.L.B.
A consecuencia de esta secuencia de acontecimientos se han planteado expedientes y quejas en distintos organismos en México y en Francia, y ante instancias internacionales, que a día de hoy no han concluido.