Los españoles en la República Dominicana elevan al CRE sus inquietudes y necesidades

La reunión del Consejo de Residentes Españoles con la comunidad española en Santo Domingo –celebrada el pasado jueves en el club privado Casa de España– consistió en recoger de primera mano las inquietudes, sugerencias y necesidades de los españoles residentes en la capital dominicana y canalizar las respuestas y soluciones a las autoridades competentes. El acto terminó con la intervención del consejero de Trabajo, Manuel Luis Rodríguez, quien aclaró los deberes y responsabilidades de su competencia y explicó las relaciones con la sanidad dominicana, así como cuestiones personales de pensiones y retornos.
A la reunión celebrada en ‘Casa de España’ acudieron como invitados, entre otros, Gabriela Varela, responsable de la Oficina Laboral de la Embajada de España; Manuel Hernández, cónsul general de España; Manuel Luis Hernández, consejero Laboral del Ministerio de Trabajo de España con sede en Caracas; y los consejeros Rosa Vieira, Eduardo Pahino, Jesús Miñarro, el presidente del club privado y otros miembros del CRE.
Manuel Hernández y Gabriela Varela respondieron a todas las preguntas que hicieron los asistentes y agendaron las citas de las que no se pudieron contestar in situ.
El acto terminó con la intervención del ex secretario xeral de Emigración de la Xunta y actualmente consejero de Trabajo Manuel Luis Rodríguez, quien aclaró los deberes y responsabilidades de su competencia y explicó cuantos asuntos se le plantearon: desde las relaciones con la sanidad dominicana a través de la Oficina de Enlace de la Seguridad Social hasta cuestiones personales de pensiones y retornos.
Asamblea
Previamente a este evento, los miembros del CRE se reunieron para coordinar la asamblea con ausencia, por tercera vez, de la presidenta, Inés Aizpún, lo cual provocó un empate, al quedar ‘Feseredo’ con tres consejeros y ‘Españoles en el Mundo’ con otros tres.
Los miembros de ‘Feseredo’ intentaron hacer valer su inexistente mayoría para que se aprobara su propuesta de presentar el acto. Ante la falta de mayoría de los presentes se acordó un ‘pacto de caballeros’ para que no intervinieran ninguno de los dos representantes en la presentación.