Habría desaparecido el dinero que se pagó para el rescate del empresario Juan Cortés Pérez

| 18 de junio de 2012, 16:23

La pasada semana se supo de manera extraoficial que Juan Cortés Pérez, propietario del Restaurante Asador ‘Casa Cortés’ y secuestrado el 14 de enero de este año, no ha sido liberado debido a que el dinero del pago para el rescate nunca habría llegado a las manos de los plagiarios, habría desaparecido.
Según publicó el diario local ‘El Nacional’, según la fuente, los plagiarios no estarían dispuestos a liberar a Cortés Pérez hasta recibir la totalidad de la suma acordada con los familiares del comerciante porque ellos habrían manifestado que han invertido mucho dinero para mantenerlo cautivo y esperan ser resarcidos del gasto que han hecho.
No se descarta que la desaparición del dinero requerido se haya producido entre los hombres que tienen secuestrado al comerciante.
Se recuerda, que el 13 de abril, Luisa García de Cortés, esposa del secuestrado, reconoció que había cancelado una suma de dinero que no precisó, para lograr la libertad de su marido pero eso no ocurrió. Por tal motivo pidió ayuda a los medios de comunicación y a los cuerpos policiales para que su esposo vuelva lo “antes posible”.
Presumen que el comerciante estaría en poder de un grupo de plagiarios bien organizado que hasta utilizaría tácticas militares.

Un recluso habría dado información para plagiar a Juan Cortés
La organización que también está integrada por colombianos lleva de cuatro a cinco años secuestrando en tres estados de Venezuela y Caracas.
La banda que secuestró a Juan Cortés, hace cinco meses en Altamira, tendría cuatro o cinco años actuando en Carabobo, Yaracuy, Lara y Caracas. La organización cuenta con la participación de ciudadanos colombianos.
Un preso de una cárcel del centro del país habría sido quien suministró la información para que la ramificación que actúa en Caracas plagiara a Cortés Pérez. Esta banda cuenta con logística para mantener cautivas a sus víctimas, no se intranquiliza por la actuación policial y sólo entra en contacto con los familiares cuando lo consideran oportuno.
La organización contaría con un autor intelectual, que sería el preso, y un autor material.
En el caso de Juan Cortés Pérez, el ejecutor material era un colombiano que presuntamente murió al enfrentarse con una comisión del CICPC (Cuerpo de Investigaciones Científica Penales y Criminalísticas) y sería éste quien no recibió en marzo pasado el monto del rescate que pagó la familia del secuestrado. Los encargados de cobrar se habrían quedado con el dinero pagado para que liberaran al comerciante, según indicaron fuentes extraoficiales.
Al comerciante de origen gallego nacido en el Concello de Cambre (A Coruña) se lo llevaron en una camioneta que fue escoltada por cuatro motorizados a casi 100 metros de su residencia, en Altamira, cuando se disponía a ir hasta el negocio, según indicaron testigos del suceso.

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