Opinión

El ‘Prestige’ que merecemos

| 14 de enero de 2013

Por hacer caso a los políticos de ocasión –y no a los técnicos especializados, que en este caso abundan en España– sufrimos la catástrofe económica, moral y ecológica del petrolero ‘Prestige’. En España no sabemos respetar a los profesionales de cada campo y opinamos, sobre todo los políticos, con una falta de pudor realmente indecente. De este desastre no se ha aprendido nada: a la marea de chapapote le ha sucedido una marea judicial igual de embrollada y politizada. Los propios medios de comunicación siguen dando más páginas a las declaraciones de los políticos de turno que a los técnicos que pueden denunciar la frivolidad en la decisión política de alejar el barco de las costas y estrellarlo contra el temporal que ese día azotaba el Atlántico. Estos días ha pasado sin pena ni gloria la declaración que en un país más civilizado ocuparía las portadas y decidiría finalmente el sentido del juicio del ‘Prestige’. El capitán de la empresa de rescates Wytse Huismans, con décadas de experiencia directa en acciones en alta mar para salvar buques en las mismas circunstancias que nuestro petrolero maldito, declaró que el barco tenía que haber sido llevado al abrigo de la costa y que de ese modo no se habría producido el inmenso derrame. Y punto, debería cerrarse el asunto y actuar contra los culpables. Pero los gallegos merecemos otra marea negra. Los mismos políticos que mintieron y provocaron el desastre son los que a día de hoy han empeorado la seguridad marítima en las costas gallegas y los que mantienen un sistema legal que permite a las empresas culpables eludir a la justicia a través de entramados societarios.

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