Opinión

El Partido Popular y el franquismo

| 01 de julio de 2013

“Nunca choveu que non escampara” decía una de las camisetas de los jóvenes inculpados por pertenencia a la organización independentista Resistencia Galega. El delegado del Gobierno español en Galicia (las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno español son claro ejemplo de los antiguos virreinatos coloniales en América), Samuel Juárez Casado, declaró que el Bloque Nacionalista Galego (BNG) y sus dirigentes políticos no han condenado claramente las acciones y les pide una condena “clara”.  
Decir que Resistencia Galega es una organización terrorista es tanto como decir que el Ejército de Estados Unidos es una organización samaritana porque instala hospitales de campaña en los lugares que arrasa para curar a los sobrevivientes.
El delegado del Gobierno español en Galicia dijo que la actuación para paralizar el desahucio de la anciana octogenaria Aurelia Rey en A Coruña, en la que participó el portavoz parlamentario del BNG, Francisco Jorquera Caselas, fue la “acometida de unos bárbaros”.  
El Partido Popular (PP) de Samuel Juárez Casado, de Mariano Rajoy Brey, de José María Aznar López, Manuel Fraga Iribarne o Alberto Núñez Feijóo lleva años negándose a condenar la masacre franquista que terminó con la vida de cientos de miles de hombres y mujeres fusilados en cunetas, sin juicio o con amaños de juicios. Otros cientos de miles tuvieron que exiliarse y no pudieron regresar. En la misma ciudad en la que ejerce su cargo Juárez Casado, A Coruña, fueron asesinados por los franquistas el alcalde Alfredo Suárez Ferrín, el gobernador civil Francisco Pérez Carballo y su mujer embarazada Juana Capdevielle San Martín, entre otros muchos miles.
Las condenas de muerte conllevaban, además, desmedidas sanciones económicas imposibles de satisfacer que representaban la ruina absoluta para las familias represaliadas (el grupo fusilado el 31 de agosto con el último alcalde republicano, Suárez Ferrín, fue obligado al pago mancomunado de tres millones de pesetas de la época, cuyo valor actualizado superaría hoy los dos millones de euros).
Los concejales coruñeses del PSOE y BNG votaron la retirada de los nombramientos de títulos concedidos al dictador Francisco Franco Bahamonde, José Millán Astray, y a otros políticos y militares fascistas durante la etapa de la dictadura, con la abstención del Partido Popular que, por voz de su concejal, Juan de Dios Ruano Gómez, sostuvo que el PP se abstenía por no sentirse “concernido con el modo excluyente, sectario y antirreglamentario con el que se está actuando” y acusó al gobierno local coruñés del PSOE de gobernar mirando “al pasado”.
Tal vez el PP monopolice en la mirada el bíblico ojo con viga y paja intercambiables, así lo demuestra Samuel Juárez Casado, pero su actitud hacía la dictadura fascista los invalida para el juego democrático.

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