ENTREVISTA A MANOEL CARRETE, PRESIDENTE DEL CENTRO GALLEGO DE BARCELONA

“La Xunta debería utilizar nuestras instalaciones para promocionar Galicia en Cataluña”

Nació en Hospitalet de Llobregat, pero se confiesa muy orgulloso de sus orígenes gallegos. A sus 31 años, acaba de ser elegido presidente del Centro Gallego de la ciudad condal, una entidad con 120 años de historia que, con Carrete al frente, aspira a que se le reconozca su prestigio y también la labor de difusión de la cultura gallega en Cataluña.
“La Xunta debería utilizar nuestras instalaciones para promocionar Galicia en Cataluña”
Manoel Carrete preside el Centro Gallego de Barcelona desde enero.
Manoel Carrete preside el Centro Gallego de Barcelona desde enero.

Nació en Hospitalet de Llobregat, pero se confiesa muy orgulloso de sus orígenes gallegos. Tanto es así que Manoel Carrete, residente en Barcelona, está empadronado en Galicia, concretamente en el municipio de A Seara (Lugo) de donde es originaria su familia paterna. A sus 31 años, acaba de ser elegido presidente del Centro Gallego de la ciudad condal, una entidad con 120 años de historia que, con Carrete al frente, aspira a que se le reconozca su prestigio y también la labor de difusión de la cultura gallega en Cataluña.

 

La emigración gallega está sobrada de personas que, con su actitud, dan ejemplo de lo que significa el amor por la tierra. Es el caso de Manoel Carrete, nuevo presidente del Centro Gallego de Barcelona quien, gracias al apoyo de los socios de la entidad, contribuye a invertir la tendencia que sitúa a personas de cierta edad al frente de las instituciones vinculadas a la colectividad. Él y Santos Gastón, quien a la edad de 26 años alcanzó la presidencia de ‘Hijos de Arantey y Centro Villamarín Perojano’, son dos ejemplos de jóvenes elegidos para tomar las riendas de estas asociaciones, que nacieron para mantener y difundir las costumbres de Galicia en el exterior.
Hijo, nieto, bisnieto y hasta tataranieto de emigrantes gallegos, Manoel Carrete lleva a Galicia en su corazón y es por eso que pasa largas temporadas en A Seara, en O Courel. Es por eso que también habla gallego y desde muy joven está vinculado a la entidad que ahora representa, desempeñando siempre tareas relacionadas con la cultura.
Pregunta. Es abogado en ejercicio, historiador y, ahora, presidente del Centro Gallego de Barcelona. ¿Cómo consigue compaginar todas estas actividades?
Respuesta. Compaginar estos trabajos es muy estresante, pero lo importante es que tengo un equipo, también de gente joven, en el que puedo delegar funciones. Este no es un cargo presidencialista, sino que todo es consensuado, y eso me permite tener más tiempo para mí. Ahora tengo que centrarme en preparar el 120º aniversario de la entidad y estoy acabando dos libros: uno sobre etnografía de Galicia y la tesis doctoral, titulada ‘A emigración galega a principios do século en Cataluña’, para romper con los mitos y contar lo que nunca se contó.
P. ¿Y qué es lo que pone de relieve en este trabajo?
R. Quiero desterrar la idea de que los emigrantes gallegos venían a Cataluña con una maleta de madera, porque esa no es toda la realidad. En Barcelona hubo muchas personas relevantes que procedían de Galicia, como es el caso de Alfredo Casanova, de Ourense, quien fue durante 20 años teniente de alcalde de la ciudad condal; o Tiberio Ávila, quien fue maestro de Picasso. También hay que recordar que quien se encargó de la exposición de 1888 en Cataluña fue Eugenio Serrano de Casanova, de Santa María de Neda, y la Federación Católica Agraria de Lugo tiene actas que reflejan que su presidente era hermano de Maximiliano Soler Losada, general del Ejército, el general más democrático que se podía ser, quien también ocupó la presidencia del Centro Gallego.
P. Está empadronado en Galicia, donde pasa largas temporadas, y habla gallego. Para haber nacido en Cataluña, ¡hay que ver lo que le tira a usted su tierra!
R. Todos mis antepasados emigraron, menos los Carrete, que permanecieron siempre en A Seara. Pero un tatarabuelo mío contribuyó a la construcción del Palacio Principal de La Habana, hoy conocido como Centro Gallego; y mi padre era de A Seara. Mi madre, del Bierzo gallego, concretamente, del municipio de Oencia, que, en aquellos años pertenecía al obispado de Lugo. Mis abuelos también eran emigrantes y, concretamente, mi abuelo paterno fue enviado a la Europa del Este. También tengo familia en Argentina y Brasil, y alguno tuvo que marchar exiliado. Creo que todo gallego está orgulloso de serlo y a mí me interesa mi tierra.
P. ¿Cómo comenzó su vinculación con el Centro Gallego de Barcelona?
R. A los 19 ó 20 años me hice socio. Yo era secretario del Coro Universitario Galego desde los 18 y cuando ingresé en la entidad ayudaba en aspectos culturales. Por aquel entonces había muchos jóvenes vinculados a la colectividad.
P. Pero pocos perseveraron.
R. El testarudo soy yo, aunque ahora se están implicando muchos jóvenes y eso es lo bueno. Que se impliquen y utilicen las nuevas tecnologías, porque eso es la modernidad. Pero eso no quita que seamos una institución y no tenemos que denigrar la institución. Cada uno tiene que hacer lo que le gusta, pero es cierto que ahora hay más participación de la juventud. Yo creo que ellos son el futuro del centro y por eso trato de involucrarlos. Además, a mí me dejaron paso para alcanzar la presidencia y con una mayoría que nadie tuvo, lo que quiere decir que en el centro ya había gente joven. Lo importante es que los que vengan tengan la casa abierta y por eso pedimos ayuda, trabajo.
P. Desde las administraciones se pide que se ofrezcan estímulos para la gente joven, pero ¿cómo se estimula a las nuevas generaciones en este tipo de instituciones?
R. Las administraciones dicen que hay que impulsar la presencia de los jóvenes en los centros, pero no ofrecen nada para que vengan.  En mi candidatura llevé gente joven y se están impulsando actividades para los jóvenes relacionadas con la música. También tratamos de involucrar a los padres de entre 30 y 40 para que traigan a sus hijos al centro, no sólo para tocar la gaita, sino para que puedan ver, por ejemplo, un vídeo de ‘Xabarín’, o que asistan a una sesión de contacontos. Esto no lo hace la Administración ni tampoco algunos directivos, que no comprenden las inquietudes de los niños y jóvenes. Pero yo sí, porque fui joven y soy joven y reconozco que hay personas que no practicamos con la gaita pero a las que hay que dar otras opciones.
P. La crisis económica está obligando a las administraciones a recortar las subvenciones. ¿Están notando en el Centro estos recortes?
R. Muchísimo. En cuatro años se nos ha rebajado un 80% la cuantía de la subvención y también hemos notado un descenso de ingresos por alquileres, donaciones, herencias, socios patronos, publicidad. En estos momentos, tenemos alquilado el bar y también alquilamos algunas salas del inmueble. Lo curioso es que somos la entidad de Barcelona que más actividades realiza y la que tiene un inmueble más grande, sin embargo, no somos la que más subvenciones recibe. Estamos en el corazón de las Ramblas y todo lo pagamos nosotros. Tenemos una biblioteca pública a disposición de los usuarios, ofrecemos información diaria de turismo de Galicia, damos credenciales del Camino de Santiago, hacemos cursos de distintas especialidades, pero la respuesta es que no hay dinero.
P. ¿Cuál le gustaría que fuese la respuesta de la Administración a sus años de historia y a toda esta actividad que realizan?
R. Espero que nos ayuden. No pedimos subvenciones, sino que se utilicen nuestras instalaciones como plataforma de promoción de Galicia en Cataluña. Porque, qué mejor escaparate para dar a conocer Galicia que el Centro Gallego de Barcelona. Sería importante poder contar con el presidente de la Xunta promocionando desde nuestra entidad la Feria del Cocido de Lalín, o la presentación del Xacobeo, o una muestra gastronómica o las posibilidades en termalismo que ofrece Galicia. Lo que queremos es que, en vez de alquilar otro local, se utilice el centro, igual que se hace en Madrid. En la capital tienen un palacete y nosotros también; un inmueble noble, señorial, de los siglos XVIII y XIX y creo que la Xunta debería estar orgullosa de ello.
P. Como presidente, ¿cuáles son sus objetivos para los próximos años?
R. Conseguir que se rinda homenaje por el Día das Letras Galegas a Manuel Casado Nieto y a su hijo, Casado Martínez. También a Augusto Casas y a María Luz Morales, bien por separado, bien conmo se hizo con los trobadores gallegos, que se metieron a todos en un ‘pack’. Estaríamos muy orgullosos de que se reconociera la labor de esta gente que desde Cataluña trabajó tanto por Galicia.