EL ÚLTIMO TRABAJO DEL HISTORIADOR GALLEGO ABARCA DESDE 1936 HASTA 1982

Ramón Villares presenta en el Cervantes de Madrid su libro sobre los exiliados republicanos y su influencia en la transición

| 12 de junio de 2021, 16:24
Libro de Villares en el Cervantes
El director del Instituto, Luis García Montero, durante su intervención en la presentación de libro.

El Consello da Cultura Galega (CCG) y el Instituto Cervantes organizaron el pasado miércoles en Madrid el coloquio de presentación del libro del historiador gallego Ramón Villares titulado ‘Exilio republicano y pluralismo nacional: España, 1936-1982’ y editado por Ambos Mundos. Un trabajo con el que el expresidente del Consello da Cultura Galega pretende “historizar el hecho del exilio” español que marcó a buena parte de los intelectuales españoles tras la Guerra Civil. 

El director del Instituto, Luis García Montero, que fue el encargado de abril el acto, aseguró que se trata de un libro que “ilumina sobre lo que significó la herencia del exilio y la transición y la puesta en marcha de la democracia”. A su entender, se trata de “un ensayo que estudia lo más importante de nuestra historia”, del que destacó la manera en que Villares “dialoga con el presente” y busca las “distintas salidas” a la “realidad española”, que “frente a todas las limitaciones, tiene motivos para estar orgullosa con lo que ha conseguido y esperanzada con lo mucho que le queda por delante”.

Desde su condición de catedrático de Literatura, García Montero aludió a Francisco Ayala y a su búsqueda del diálogo entre los exiliados y los intelectuales del interior. “Hay que intentar un diálogo”, dijo, en relación al conflicto con los nacionalismos que se vive en España, y percibir “cómo en ese diálogo se iluminan las cosas”, ya que “la lealtad a la historia puede convertirse en un peligro cuando la política no dialoga con la realidad, con lo posible”.

El director del Cervantes dio paso al coloquio entre el autor y el también historiador José Álvarez Junco, quien disintió de algunas de las ideas que plasma Villares en este libro. A su entender, el problema de plurinacionalidad que existe en España es más de “percepción” que basado en los hechos y la realidad. “Es un problema de élites políticas, no de hechos, ni objetivo”, aseguró respecto al asunto.

Tampoco coincide con el autor en su defensa sobre la aportación de los intelectuales a la transición. Pese a coincidir en que al exilio se fueron las mejores cabezas, no fueron estos los que más influyeron en los intelectuales que se quedaron.

“Discrepo de que el exilio fuera tan fuerte e influyera tanto sobre la transición, porque la transición no se basó en el derrocamiento del régimen y en la restauración de la II República –que era lo que pedían los exiliados–, sino que se basó en la pervivencia del régimen” y la dirigieron “jóvenes de falange que decidieron que había que cambiar”.

Villares le respondió asegurando que “los exiliados mantuvieron una cierta coherencia de querer transmitir a una futura España democrática el tesoro que ellos tenían”. Y “no se rindieron”, sino que “mantuvieron cierta coherencia y legitimidad”. 

Pese a reconocer que los intelectuales del interior tuvieron “más peso en la transición que el exilio”, también apuntó que los del exterior hacían de puente para que se escuchara la voz de aquellos fuera de las fronteras españolas.

En el libro, Villares indaga en la genealogía de la organización política territorial de la España actual a partir de la experiencia republicana y de largo exilio que lo siguió tras la derrota de 1939, convergiendo ambos procesos en la transición democrática. 

El libro presta atención al desgarro del exilio, a la oposición a la dictadura franquista, a la naturaleza de la transición y a la construcción de las autonomías.

 

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