EL PRESIDENTE DE LA XUNTA ENTREGÓ LAS MEDALLAS CASTELAO 2016

Feijóo se refiere a Xosé Antonio Vilaboa como ejemplo de que “la emigración no es desarraigo”

| 29 de junio de 2016, 17:08
SANTIAGO

13,00 h.-    O titular da Xunta de Galicia, acompañado do seu Executivo, presidirá a cerimonia de imposición das Medallas Castelao 2016. Na Igrexa de San Domingos de Bonaval. Intervención aberta aos medios. Ao finalizar, realizarase unha fotografía de grupo cos galardoados.

foto xoán crespo
28/06/16
El presidente Feijóo y el vicepresidente Rueda, junto a los galardonados con la Medalla Castelao.

Xosé Antonio Vilaboa “demuestra que la emigración no es desarraigo, ni tampoco aislamiento en el lugar de adopción”, dijo el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en alusión al presidente de la Federación Guipuzcoana de Casas Regionales y de la Enxebre y Peregrina Cofradía de la Queimada en el País Vasco, durante la entrega de las Medallas Castelao 2016, acto que tuvo lugar el martes de esta semana y al que asistieron todos los galardonados en la edición de este año.

“El ‘Peine del Viento’, el gran símbolo europeo de Eduardo Chillida, contó con la colaboración de este ingeniero de Forcarei, escritor, dibujante, conferenciante y escultor”, continuó Feijóo, quien añadió que Vilaboa “contribuyó, por tanto, a hacer mejor el lugar donde vive, pero sin que eso le hiciese olvidar nunca que, como tantos otros emigrantes gallegos por el mundo, siempre será uno de los mejores embajadores de la tierra que lo vio nacer”.

Junto a Vilaboa fueron premiados con la Medalla el escritor y político Alfredo Conde Cid; el arquitecto, urbanista y ex alcalde de Santiago Xerardo Estévez Fernández; la bioquímica y neurocientífica María Teresa Miras Portugal; y el coro Cántigas da Terra.

De Conde dijo que “condensa en su escritura experiencias vitales que parecen novelescas, y que muchos lectores europeos adoptan como suyas”. “Como mérito adicional –añadió– tiene el de participar en la no siempre grata vida pública, dejando una huella digna de admiración, por ejemplo, con la licitación de nuestro Centro Galego de Arte Contemporánea”.

Respecto al arquitecto Xerardo Estévez, aseguró que “gran parte de la moderna Compostela está asociada” a este arquitecto europeo como Florencia lo está a Filippo Brunelleschi, aunque aclaró que en los tiempos del florentino “era más sencillo modelar una ciudad, porque no existían los requisitos democráticos y el consenso ciudadano”.

“Su formación cosmopolita, y una experiencia de más de cuarenta años, hacen de ella una autoridad internacional”, dijo, en alusión a María Teresa Miras Portugal, de quien destacó su especialidad: “los receptores de nucleótidos y su influencia en dolencias neurodegenerativas”, así como sus méritos académicos, como el doctorado ‘honoris causa’ por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, la medalla Alberto Sols de investigación Bioquímica, el premio María Josefa Wonenburger de investigación científica, y el Premio de Investigación Científica de la Comunidad de Madrid.

El coro ‘Cántigas da Terra’, con cien años de ‘galeguidade’ a sus espaldas “siente los primeros aplausos en el Teatro Rosalía de Castro da Coruña, para seguir escuchando loas en Suiza, Alemania, Francia o en tierras americanas”, destacó el dirigente gallego, para quien este coro cumple “cien años” demostrando “que se puede internacionalizar” la cultura y la tradición gallegas, “sin que pierda su esencia y sin que deje de ser propia”, puntualizó.

En su discurso, Feijóo también hizo alusión al espíritu europeísta de los gallegos, gracias al Camino, “que sirvió de iniciación al europeísmo”, ya que “en los orígenes de la Unión Europea, más que un mercado común, hay un sentimiento común que comparten los peregrinos a Santiago y que transciende la pluralidad de lenguas”. “La plaza del Obradoiro es probablemente el primer Parlamento de Europa”, sentenció Feijóo.

Para el titular de la Xunta, Alfonso Rodríguez Castelao, en honor de quien se conceden estos premios, imaginó los ‘Estados Unidos de Europa’ en su libro ‘Sempre en Galiza’, pese a que no “era fácil mantener una esperanza semejante en aquel tiempo”. “Pero aquel padre del galleguismo –continuó– no podía concebir un futuro para su tierra, para nuestra tierra, que no estuviese vinculado a Europa”. “Para las diferentes generaciones de galleguistas, Europa era el destino de Galicia porque Galicia había sido el destino de Europa”, dijo, y recordó las palabras de Ramón Piñeiro: “Somos gallegos por vocación”. Por eso, “un hito transcendental de nuestra historia fue el reencuentro con Europa después de una ‘noche de piedra’ que impedía que llegase a nosotros la luz que ya empezaba a tener el proyecto europeo”, aseguró.

En este ambiente, Feijóo finalizó su discurso deseando que las generaciones futuras no tengan que decir que la Unión Europea fue un sueño”, ya que la Europa unida “es y será una realidad que merece la pena cultivar y defender”.

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