La emigración pierde a Manuel Fraga
España y, de un modo particular, Galicia están de luto tras el fallecimiento, el pasado domingo, del fundador del Partido Popular y expresidente de la Xunta Manuel Fraga, a la edad de 89 años. Natural del municipio lucense de Vilalba, la muerte de Fraga se produjo como consecuencia de un paro cardiaco, tras permanecer algunas semanas en situación crítica debido a una insuficiencia respiratoria.
El político gallego, uno de los personajes más admirados y cuestionados de las últimas décadas, deja una profunda huella en la emigración, a la que siempre se sintió muy vinculado, no en vano era hijo de gallego emigrado a Cuba.
Fue por ese motivo que, durante los años que estuvo al frente del Gobierno gallego –entre 1990 y 2005–, Fraga diseñó políticas en favor de la emigración y su agenda estuvo repleta de actos con colectivos y representantes de la diáspora, así como de viajes al extranjero, para conocer ‘in situ’ las necesidades e inquietudes de los gallegos dispersos por el mundo.
La clase política española mostró su pesar por la pérdida del que fue uno de los ‘padres’ de la Constitución, empezando por los reyes y los príncipes, que destacaron su condición de “gran servidor del Estado”. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aludió a su papel “clave” en la transición, mientras que el líder del PSOE, Pérez Rubalcaba, destacó su evolucion desde la derecha más dura al sistema democrático.
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