Reflexión sobre las migraciones en España en la celebración del Día del Migrante
La Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración celebró el pasado lunes el Día del Migrante con un acto tranquilo de reflexión sobre la figura del migrante, desde la perspectiva actual del extranjero en España y del español en el extranjero. Conversaron sobre el asunto Anna Terrón, secretaria de Estado de Inmigración y Emigración; Joaquín Arango, presidente del Foro para la Integración de los Inmigrantes; y Luis Lamiel, representante del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE).
El Día Internacional del Migrante, que Naciones Unidas designó al 18 de diciembre, fue celebrado por la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración de España el pasado lunes con un acto de reflexión, que, con el fin de mostrar la realidad de los movimientos migratorios en el mundo global, se centró en la figura del migrante, desde la perspectiva del extranjero en España y del español en el exterior. El punto central del acto fue la conversación pública que sobre la materia mantuvieron Anna Terrón, secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, Joaquín Arango; presidente del Foro para la Integración de los Inmigrantes; y Luis Lamiel, representante del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior.
Terrón valoró que la situación de las migraciones en España es de normalidad, que la gente que salió de España se siente bien en general en sus países de destino y los que tienen necesidades están siendo atendidos desde la Secretaría de Estado a través de la Dirección General de la Ciudadanía Española en el Exterior.
También abogó por “ver lascosas como son, con naturalidad”, cuando de las actuales salidas de los españoles al exterior se trata, como cuando, por ejemplo, acabados los estudios universitarios deciden pasar dos años en otro país. Son migraciones, señaló, “alejadas de la emigración dramática que vemos, por ejemplo, en México”. Defendió que “hay que ir pensando en lo mucho positivo que hay en esa emigración e ir conociendo a la gente que vive aquí”.
Problemas similares
Lamiel observó que las migraciones son consustanciales a la historia de la humanidad y que los problemas de la inmigración en España son similares a los que tuvieron los españoles cuando emigraron a otros países, en los que dijo que la resistencia a aceptarles era mayor o menor en función de factores como la situación económica.
“Emigrar también es evolución, conquistar zonas de libertad, de democracia”, observó. Lamiel valoró igualmente que “la movilidad en Europa forma parte de la normalidad, de la búsqueda de oportunidades en países desarrollados”. “Otra cosa son las migraciones y exilios de África y Asia, que continúan siendo los más numerosos del mundo y las razones por las que se producen son las necesidades y las guerras”, dijo, recordando a los exiliados españoles y considerando que “esa experiencia debería hacernos mejores en la acogida”.
Para Luis Lamiel, las primeras pateras fueron de españoles hacia países americanos y en la posterior experiencia de la emigración española hacia Europa “el 50% salió únicamente con el pasaporte y cuatro perrillas”.
Acogida serena y madura
Joaquín Arango valoró que la sociedad española ha prestado una acogida serena y madura a los flujos de inmigración, que fueron caudalosos en los años noventa, en la que los incidentes han sido aislados. Señaló que estamos en la primera fase de la integración y tuvo palabras de reconocimiento a la labor que desarrollan las organizaciones de inmigrantes y de la sociedad civil, que en España, dijo, son especialmente competentes.
“En líneas generales, siempre emigran más los jóvenes; son el segmento social con mayor movilidad, antes y ahora. Muchos se sienten más identificados por la llamada movilidad que por la emigración, que se aplica más a quienes han venido a quedarse. Hay que tener en cuenta la internacionalización del mundo”, observó.
También mantuvo que la desigualdad en el mundo va a durar al menos décadas y eso supondrá la existencia de migraciones.
En Latinoamérica, dijo, las migraciones han supuesto mejoras en las sociedades de origen y en las de acogida. Por otra parte, señaló que “el trato a los exiliados en España es mejor que en otros muchos países, pero eso no debe ser óbice a que nos abramos a acoger a un mayor número de refugiados”.
El equipo de directivos responsables de Inmigración y Emigración se hallaba entre el numeroso público que llenaba el salón de actos de la Secretaría de Estado, donde tuvo lugar el evento. La directora general de la Ciudadanía Española en el Exterior, Pilar Pin, tomó la palabra para hacer notar la presencia en la sala de Lola Calderón, dos veces ministra de Integración en Panamá, que ahora tiene responsabilidades en esta materia en Naciones Unidas.
Calderón se refirió a la situación de algunas migraciones actuales, como la de El Salvador, donde ha emigrado el 50% de su población, y a rutas “en las que las mujeres tienen la violación carnal como algo previsto”. Afirmó que el trabajo desde España es fundamental para América Latina pues, a pesar de algunas deficiencias que se habían señalado, “sí hay un marco de derecho que rige” para los inmigrantes.
Otros asistentes también tuvieron oportunidad de participar en el coloquio y aportar sus puntos de vista sobre la materia.
El acto, conducido por Toni Garrido, tuvo dos actuaciones musicales de nueve niños violinistas, acompañados al piano por su profesora, Carmen Vega, que interpretaron ocho conocidos temas musicales, villancicos los cuatro que compusieron la última actuación.
Despedida
El acto fue clausurado por Anna Terrón, que se refirió a él como el último acto público del equipo responsable de Inmigración y Emigración en estos años, tuvo palabras de agradecimiento para cuantos han trabajado en este ámbito y se refirió a algunos de los logros, como la Ley de Extranjería, instrumentos como el Plan Estratégico de Integración y la Estrategia contra el Racismo, y al trabajo desarrollado por el Foro para la Integración de los Inmigrantes y el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior.
“Sin el Foro y sin el Consejo General, las normas que tenemos para ambos ámbitos no serían las que son”, afirmó, animándoles a continuar trabajando.