CARLOS IGLESIAS ■ DIRECTOR, GUIONISTA Y ACTOR ESPAÑOL
“Había una cierta vergüenza a contar la historia de la emigración”
El director y guionista español, Carlos Iglesias, presentó el esperado film ‘Ispansi’ en Suiza. La obra está basada en uno de los mayores dramas transcurridos durante la Guerra Civil española y narra la historia de unos niños españoles que debieron refugiarse en la Unión Soviética.
El director y guionista español, Carlos Iglesias, presentó el esperado film ‘Ispansi’ en Suiza. La obra está basada en uno de los mayores dramas transcurridos durante la Guerra Civil española y narra la historia de unos niños españoles que debieron refugiarse en la Unión Soviética. Paralelamente, refleja una historia de amor en la que el propio Carlos Iglesias encarna a un miembro del PC. Es un largometraje rodado en el cantón Jura (Suiza) coproducido por Saga Productions de Lausana (Suiza) y la participación de Televisión Española.
Durante su estancia en Zürich, donde acudió a la presentación de la obra ‘Squash’, a cargo del grupo de teatro español ‘Tablas’ concedió esta entrevista a ‘Crónicas de la Emigración’.
Pregunta. Vivió durante seis intensos años en Suiza, ¿qué hay de cierto en que un país puede marcar a una persona y cómo le marcó a usted?
Respuesta. Depende mucho de la persona y del carácter de cada uno porque había más niños españoles conmigo y no pensaban lo mismo; de hecho, me contaban que la etapa que habían pasado en Suiza no les había marcado en absoluto y, a los siete u ocho meses de haber llegado a España, habían olvidado por completo el idioma. El choque, lo que no he soportado nunca fue, precisamente, volver a España. Lo que sí es cierto es que después de haber estrenado la película ‘Un franco catorce pesetas’ me llegaron miles de cartas a través de internet de niños ya adultos que habían vivido la misma experiencia. Todos nos creíamos que éramos únicos; a todos nos parecía extraño sentir esa nostalgia y, gracias a la película, comprobamos que éramos demasiados.
P. ¿Es cierto que desde los 18 años visita periódicamente Suiza?
R. Sí, de hecho va a ser el eje principal de mi siguiente película. Sucede ocho años más tarde de mi regreso a España. Consigo que mi padre me permita sacarme el pasaporte y lo que hago es comprarme un billete para viajar a Suiza, algo que ya venía sospechando mi madre que iba a hacer.
P. ‘Un franco catorce pesetas’ fue un proyecto difícil de llevar adelante, ¿por qué?
R. Yo creo que básicamente, porque nadie quería hablar de cuando los españoles habían sido emigrantes. Era, justamente, el apogeo del retorno de emigrantes españoles. Nosotros éramos los señores y otros eran los pobres emigrantes y entonces para qué remover eso, para qué contar si ya no lo éramos. Había, pienso, una cierta vergüenza a contar la historia de la emigración. Esto me llevó cuatro años y medio para conseguir una productora interesada por el tema.
P. ¿Cree que el anterior largometraje le ha abierto las puertas con ‘Ispansi’?
R. No cabe ninguna duda. La primera película funcionó muy bien. Televisión Española confió directamente y les gustó mucho el guion de ‘Ispansi’ y, enseguida, me facilitaron la aprobación. En esta ocasión cuento también con la coproducción del Gobierno del Jura, con la televisión romandé y una coproductora de Lausana.
P. ¿Por qué el nombre de Ispansi, qué significado tiene esa palabra?
R. Significa españoles. A los trenes que transportaban niños durante la segunda guerra mundial huyendo de los alemanes y, moviéndose por el país, los consideraban héroes y la prensa había hablado mucho de ellos. Por los pueblos por donde pasaban estos vagones los reconocían como los españoles, valientes españoles cuyos padres admiraban por haber vencido al fascismo salvando a esos niños.
P. ¿Es ‘Ispansi’ una película con mensaje?
R. Es una película absolutamente atípica que intenta tender puentes entre las dos Españas; que cuenta cosas que yo no he visto o no recuerdo haber visto. En Rusia hubo cantidad de divisionarios que salvaron a comunistas españoles de ser fusilados por alemanes y cantidad de comunistas españoles que salvaron a divisionarios de ser fusilados por los rusos. Esa hermandad que se creó a 10.000 kilómetros de distancia era imposible en aquel momento en España y, quizás, lo sigue siendo, por eso, me pareció que era una maravillosa historia para poder contar.
P. ¿Cómo ha sido el rodaje de este largometraje, cuál ha sido la experiencia?
R. Ha sido también un rodaje atípico al igual que la película en sí. Pocas películas españolas se permiten rodar durante un invierno a temperaturas que nunca superaron los doce grados bajo cero en el Jura con 70 técnicos y 70 niños. Por tanto, era complicado. El miedo de los productores era inmenso. Como anécdota contaré que ninguno cogió un resfriado, sin embargo, a nuestro regreso a Sevilla, contábamos con buena temperatura y fue todo lo contrario. Cada día caíamos de cuatro a cinco con resfriado. Ha sido un viaje a través del tiempo. Aquellos niños soportaban temperaturas de hasta 40 grados bajo cero, vestían ropa de la época y con el estómago vacío, sin embargo, nosotros estábamos bien equipados para el frío, desayunábamos al estilo suizo a base de quesos, mermeladas, etc. Aún así, poder disfrutar de unos paisajes como los del Jura te alegraba el día de trabajo.
P. ¿Existe una parte negativa entorno a este rodaje?
R. Hemos llegado al final del rodaje sin un duro. Mientras en ‘Un franco catorce pesetas’ finalizábamos con 196 copias, esta vez lo hemos hecho con 60. Encima, dos días antes del estreno nos han pirateado la película en internet y han realizado 110.000 descargas. Nos han partido por la mitad. España piratea cuatro veces más que Estados Unidos, teniendo una quinta parte de la población que tienen ellos.
P. ¿Cómo ha acogido el público suizo la película? ¿Y el español?
R. El público suizo es absolutamente virgen ante la historia que contamos. La gran mayoría desconoce lo que es la división azul, que Franco apoyó a Hitler e, incluso si son muy jóvenes, no sabrán que hubo una guerra civil, con lo cual se enteran de todo por la película lo que conlleva a una aceptación de los hechos que se narran. Hay una historia humana que les interesa evidentemente, mucho más que la política pero también hay un discurso político muy básico y es que los enemigos naturales llegan a enamorarse y eso cala en todo el mundo. En el público español hay de todo. Hay una izquierda a la que le ha molestado mucho la secuencia donde la división azul salva a un comunista; porque no conocen la realidad y se creen que me lo he inventado. En términos generales ha tenido buena aceptación.
P. Se siente más como actor o como director-guionista?
R. La búsqueda de la novedad y el querer hacer cosas diferentes me ha llevado a probar como director y guionista. Actor he sido siempre y, de hecho, el mono de actuar lo sigo teniendo en cada película. Aparte, cuando eres director eres dios. Cuando eres actor trabajas para un guion dirigido por un director y, en muchas ocasiones, cuesta trabajar conjuntamente. Ese problema, en mi caso, es inexistente. Los tres nos llevamos y entendemos a la perfección.
P. ¿Considera que ha roto el molde del cine español con ‘Un franco catorce pesetas’ y, en este caso, ‘Ispansi’?
R. He contado cosas que no había contado nadie excepto ‘Pepe vente a Alemania’ y me resultaba curioso, pues hemos sido 4 millones y medio de españoles que hemos emigrado en 15 años y la mayoría sin papeles. Me he visto en la obligación de contar una historia que mucha gente desconocía.
P. ¿A dónde le gustaría llegar a Carlos Iglesias cinematográficamente hablando?
R. No tengo metas ni aspiraciones de llegar a Hollywood. Me gusta, como a todos los que hacen una película, que guste a la gente, ganar muchos premios y también mucho dinero pero no tengo ningún ideal. Me entusiasma el cine de historias, de pasiones que me hagan sentir vibraciones, reír...
P. ¿Cree que ha cambiado mucho la emigración durante estos años? ¿Qué mensaje le gustaría hacer llegar a todos esos emigrantes residentes en el exterior?
R. Es una emigración muy distinta y más preparada. Lo triste quizás es que esa preparación la ponen a disposición de otro país porque no pueden hacerlo en España. Les diría que se entreguen en el país de acogida. Es, sumamente importante, aprender el idioma para una verdadera integración. Creo que el error está en que idealizan lo que nosotros criticamos y nosotros añoramos lo que hemos dejado. Ellos, tan acostumbrados a lo bueno ya no lo ven y, además, por hacer patria sólo ven lo malo, por lo que tienen que reafirmarse como españoles.
P. Para finalizar, ¿podría destacar alguna anécdota surgida durante el rodaje de ‘Ispansi’?
R. Un día, durante el rodaje, me fui a coger un café y escuché llorar a una niña española detrás de un camión. Le pregunté qué pasaba y me dijo que le dolían mucho los pies. Le quité rápidamente las botas y los calcetines y tenía los pies completamente azulados. Empecé a frotarle con las manos para hacérselos entrar en calor y me encontré que mis manos también se tiñeron de un color azul. Mi sorpresa, por fortuna, fue que le habían desteñido los calcetines al tener los pies empapados. El susto fue tremendo pues creí que tendríamos que amputarle los pies a aquella niña.
Durante su estancia en Zürich, donde acudió a la presentación de la obra ‘Squash’, a cargo del grupo de teatro español ‘Tablas’ concedió esta entrevista a ‘Crónicas de la Emigración’.
Pregunta. Vivió durante seis intensos años en Suiza, ¿qué hay de cierto en que un país puede marcar a una persona y cómo le marcó a usted?
Respuesta. Depende mucho de la persona y del carácter de cada uno porque había más niños españoles conmigo y no pensaban lo mismo; de hecho, me contaban que la etapa que habían pasado en Suiza no les había marcado en absoluto y, a los siete u ocho meses de haber llegado a España, habían olvidado por completo el idioma. El choque, lo que no he soportado nunca fue, precisamente, volver a España. Lo que sí es cierto es que después de haber estrenado la película ‘Un franco catorce pesetas’ me llegaron miles de cartas a través de internet de niños ya adultos que habían vivido la misma experiencia. Todos nos creíamos que éramos únicos; a todos nos parecía extraño sentir esa nostalgia y, gracias a la película, comprobamos que éramos demasiados.
P. ¿Es cierto que desde los 18 años visita periódicamente Suiza?
R. Sí, de hecho va a ser el eje principal de mi siguiente película. Sucede ocho años más tarde de mi regreso a España. Consigo que mi padre me permita sacarme el pasaporte y lo que hago es comprarme un billete para viajar a Suiza, algo que ya venía sospechando mi madre que iba a hacer.
P. ‘Un franco catorce pesetas’ fue un proyecto difícil de llevar adelante, ¿por qué?
R. Yo creo que básicamente, porque nadie quería hablar de cuando los españoles habían sido emigrantes. Era, justamente, el apogeo del retorno de emigrantes españoles. Nosotros éramos los señores y otros eran los pobres emigrantes y entonces para qué remover eso, para qué contar si ya no lo éramos. Había, pienso, una cierta vergüenza a contar la historia de la emigración. Esto me llevó cuatro años y medio para conseguir una productora interesada por el tema.
P. ¿Cree que el anterior largometraje le ha abierto las puertas con ‘Ispansi’?
R. No cabe ninguna duda. La primera película funcionó muy bien. Televisión Española confió directamente y les gustó mucho el guion de ‘Ispansi’ y, enseguida, me facilitaron la aprobación. En esta ocasión cuento también con la coproducción del Gobierno del Jura, con la televisión romandé y una coproductora de Lausana.
P. ¿Por qué el nombre de Ispansi, qué significado tiene esa palabra?
R. Significa españoles. A los trenes que transportaban niños durante la segunda guerra mundial huyendo de los alemanes y, moviéndose por el país, los consideraban héroes y la prensa había hablado mucho de ellos. Por los pueblos por donde pasaban estos vagones los reconocían como los españoles, valientes españoles cuyos padres admiraban por haber vencido al fascismo salvando a esos niños.
P. ¿Es ‘Ispansi’ una película con mensaje?
R. Es una película absolutamente atípica que intenta tender puentes entre las dos Españas; que cuenta cosas que yo no he visto o no recuerdo haber visto. En Rusia hubo cantidad de divisionarios que salvaron a comunistas españoles de ser fusilados por alemanes y cantidad de comunistas españoles que salvaron a divisionarios de ser fusilados por los rusos. Esa hermandad que se creó a 10.000 kilómetros de distancia era imposible en aquel momento en España y, quizás, lo sigue siendo, por eso, me pareció que era una maravillosa historia para poder contar.
P. ¿Cómo ha sido el rodaje de este largometraje, cuál ha sido la experiencia?
R. Ha sido también un rodaje atípico al igual que la película en sí. Pocas películas españolas se permiten rodar durante un invierno a temperaturas que nunca superaron los doce grados bajo cero en el Jura con 70 técnicos y 70 niños. Por tanto, era complicado. El miedo de los productores era inmenso. Como anécdota contaré que ninguno cogió un resfriado, sin embargo, a nuestro regreso a Sevilla, contábamos con buena temperatura y fue todo lo contrario. Cada día caíamos de cuatro a cinco con resfriado. Ha sido un viaje a través del tiempo. Aquellos niños soportaban temperaturas de hasta 40 grados bajo cero, vestían ropa de la época y con el estómago vacío, sin embargo, nosotros estábamos bien equipados para el frío, desayunábamos al estilo suizo a base de quesos, mermeladas, etc. Aún así, poder disfrutar de unos paisajes como los del Jura te alegraba el día de trabajo.
P. ¿Existe una parte negativa entorno a este rodaje?
R. Hemos llegado al final del rodaje sin un duro. Mientras en ‘Un franco catorce pesetas’ finalizábamos con 196 copias, esta vez lo hemos hecho con 60. Encima, dos días antes del estreno nos han pirateado la película en internet y han realizado 110.000 descargas. Nos han partido por la mitad. España piratea cuatro veces más que Estados Unidos, teniendo una quinta parte de la población que tienen ellos.
P. ¿Cómo ha acogido el público suizo la película? ¿Y el español?
R. El público suizo es absolutamente virgen ante la historia que contamos. La gran mayoría desconoce lo que es la división azul, que Franco apoyó a Hitler e, incluso si son muy jóvenes, no sabrán que hubo una guerra civil, con lo cual se enteran de todo por la película lo que conlleva a una aceptación de los hechos que se narran. Hay una historia humana que les interesa evidentemente, mucho más que la política pero también hay un discurso político muy básico y es que los enemigos naturales llegan a enamorarse y eso cala en todo el mundo. En el público español hay de todo. Hay una izquierda a la que le ha molestado mucho la secuencia donde la división azul salva a un comunista; porque no conocen la realidad y se creen que me lo he inventado. En términos generales ha tenido buena aceptación.
P. Se siente más como actor o como director-guionista?
R. La búsqueda de la novedad y el querer hacer cosas diferentes me ha llevado a probar como director y guionista. Actor he sido siempre y, de hecho, el mono de actuar lo sigo teniendo en cada película. Aparte, cuando eres director eres dios. Cuando eres actor trabajas para un guion dirigido por un director y, en muchas ocasiones, cuesta trabajar conjuntamente. Ese problema, en mi caso, es inexistente. Los tres nos llevamos y entendemos a la perfección.
P. ¿Considera que ha roto el molde del cine español con ‘Un franco catorce pesetas’ y, en este caso, ‘Ispansi’?
R. He contado cosas que no había contado nadie excepto ‘Pepe vente a Alemania’ y me resultaba curioso, pues hemos sido 4 millones y medio de españoles que hemos emigrado en 15 años y la mayoría sin papeles. Me he visto en la obligación de contar una historia que mucha gente desconocía.
P. ¿A dónde le gustaría llegar a Carlos Iglesias cinematográficamente hablando?
R. No tengo metas ni aspiraciones de llegar a Hollywood. Me gusta, como a todos los que hacen una película, que guste a la gente, ganar muchos premios y también mucho dinero pero no tengo ningún ideal. Me entusiasma el cine de historias, de pasiones que me hagan sentir vibraciones, reír...
P. ¿Cree que ha cambiado mucho la emigración durante estos años? ¿Qué mensaje le gustaría hacer llegar a todos esos emigrantes residentes en el exterior?
R. Es una emigración muy distinta y más preparada. Lo triste quizás es que esa preparación la ponen a disposición de otro país porque no pueden hacerlo en España. Les diría que se entreguen en el país de acogida. Es, sumamente importante, aprender el idioma para una verdadera integración. Creo que el error está en que idealizan lo que nosotros criticamos y nosotros añoramos lo que hemos dejado. Ellos, tan acostumbrados a lo bueno ya no lo ven y, además, por hacer patria sólo ven lo malo, por lo que tienen que reafirmarse como españoles.
P. Para finalizar, ¿podría destacar alguna anécdota surgida durante el rodaje de ‘Ispansi’?
R. Un día, durante el rodaje, me fui a coger un café y escuché llorar a una niña española detrás de un camión. Le pregunté qué pasaba y me dijo que le dolían mucho los pies. Le quité rápidamente las botas y los calcetines y tenía los pies completamente azulados. Empecé a frotarle con las manos para hacérselos entrar en calor y me encontré que mis manos también se tiñeron de un color azul. Mi sorpresa, por fortuna, fue que le habían desteñido los calcetines al tener los pies empapados. El susto fue tremendo pues creí que tendríamos que amputarle los pies a aquella niña.