La Faceef celebró un concurrido Encuentro nacional de mujeres de origen español

La Federación de Asociaciones y Centros de Emigrantes Españoles en Francia (Faceef) celebró los pasados días 22 y 23 de octubre en la localidad parisina de La Plaine-Saint Denis un Encuentro nacional de mujeres de origen español que es el punto de partida de la campaña ‘Contra la violencia de género, generemos igualdad’, organizada por la Faceef.
La Faceef celebró un concurrido Encuentro nacional de mujeres de origen español
 Un momento del encuentro organizado por la Faceef.
Un momento del encuentro organizado por la Faceef.

La Federación de Asociaciones y Centros de Emigrantes Españoles en Francia (Faceef) celebró los pasados días 22 y 23 de octubre en la localidad parisina de La Plaine-Saint Denis un Encuentro nacional de mujeres de origen español que es el punto de partida de la campaña ‘Contra la violencia de género, generemos igualdad’, organizada por la Faceef. El encuentro reunió a más de 130 hombres y mujeres de la red asociativa de la Faceef de toda Francia, informa la propia Federación.

 

La jornada del sábado 22, la abrieron conjuntamente Amparo Martínez, responsable de la comisión de la Mujer de la Faceef, y Aurora Domínguez, consejera de Trabajo e Inmigración de la Embajada de España.
Amparo Martínez remarcó que el grave problema que supone la violencia de género, y particularmente contra las mujeres, es un asunto que concierne de igual manera a los hombres. Puso de relieve que la plena y total igualdad entre mujeres y hombres es la única manera de combatir y desterrar la violencia de género de nuestra sociedad y que éste debe ser un reto para toda ella.
Como responsable de la Comisión de la Mujer de la Faceef, hizo una rápida exposición de las acciones que la Federación ha llevado a cabo en favor de la igualdad de las mujeres y contra la violencia de género, destacando el interesante coloquio que tuvo lugar a principios de 2010 en el Ayuntamiento de París, en el que se reunieron representantes de las administraciones y de la sociedad civil de toda Europa.
La consejera felicitó a la Faceef por el trabajo que lleva a cabo desde hace años a favor de la igualdad de la mujer y en contra de la violencia de género. En su exposición resaltó la fuerza y el valor de las asociaciones de mujeres que, dijo, son las que han conseguido que tanto las instituciones como la sociedad en general hayan finalmente tomado conciencia de este grave problema. Celebró la modernidad de la legislación española, con las diferentes actuaciones de protección a las víctimas y, sobre todo, por las medidas que se toman en materia de educación desde la escuela primaria, hasta la universidad, con el fin de erradicar esta “lacra” de nuestra sociedad. También dio gran importancia a las campañas de sensibilización, en las que se enmarcan estas jornadas, y que son las que pueden hacer llegar a estas mujeres víctimas la información y el apoyo necesarios para que lograr salir de la situación de maltrato.
 
Violencia de género, políticas y sociedad
Las primeras intervenciones de las expertas se escucharon en la mesa redonda ‘Violencia de género, políticas públicas y sociedad civil: realidades y perspectivas’. Françoise Brié intervino como vicepresidenta de la Fédération Nationale Solidarité Femmes (FNSF), que existe desde hace 20 años y que forma una red de asociaciones feministas implicadas en la lucha contra la violencia de género que se da en el seno de la pareja y en la familia.
Brié expuso la evolución de la legislación francesa sobre la violencia de género, constatando que no es uno de los países que más ha evolucionado. Nombró a Canadá en cabeza de los más avanzados y añadió que Francia se ha inspirado de la legislación española en la parte que concierne a la de las órdenes de protección, por las que se esconde el paradero de la mujer víctima de agresiones mientras se instruye su caso.
En Francia existe un teléfono de escucha especialmente dedicado a las mujeres que sufren de violencia conyugal, es el 3919.  FNSF gestionó de 1992 a 2007 las llamadas a este teléfono. El estudio de las llamadas recibidas, define el perfil de las víctimas como mujeres que tienen miedo de las represalias, que sienten vergüenza de lo que les está pasando y que están completamente aisladas en su situación. Son mujeres que tienen un fuerte sentimiento de culpabilidad por no poder atender a sus hijos correctamente y del sufrimiento que conlleva para éstos una situación familiar problemática.
Las aportaciones de la comisión de justicia de la FNSF son tenidas en cuenta por los legisladores franceses que las ha reflejado en la última ley aparecida en 2010. Sin embargo, se lamentan de no poder disponer de una ley como la aprobada en España, que les permitiera tomar una serie de medidas, especialmente sobre la prevención en la educación.

Yolanda Basteiro, en nombre de la FMP
Yolanda Basteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas (FMP) de España, explicó que su federación se fundó en 1987 y que trabaja para detectar situaciones de desigualdad entre hombres y mujeres, dando especial atención a las víctimas de violencia de género, a las que facilita ayuda de forma integral (psicológica, jurídica y social). Tienen también un teléfono de ayuda a las víctimas.
Basteiro centró rápidamente el tema en las mujeres mayores emigrantes. Apuntó, cómo para la mujer migrante mayor residente en España, la situación de violencia resulta más insoportable todavía. Estas mujeres no tienen red familiar a la que acudir y no conoce los recursos sociales o jurídicos que existen para ayudarla a salir de su situación. Explicó que, como muchas mujeres emigrantes de otras culturas, las mujeres españolas llevan encima un peso más, que es el de la religión y el de la educación.
Son mujeres que tienen interiorizado que la violencia de género es algo “normal” en el seno de una pareja. Además, las mujeres mayores no tienen recursos económicos y ven imposible independizarse. Por ello es muy complicado que se decidan a denunciar a su agresor.
La ley integral contra la violencia de género es la primera ley que aprobó el gobierno a su llegada al poder, en el año 2004. Se trata de una ley muy completa en todos los ámbitos: educación, sanidad, protección a las víctimas, ayudas sociales, económicas, etc.
Además, España cuenta con un Observatorio sobre la violencia de género, organismo que permite contabilizar las violencias y hacerlas visibles a la sociedad en general.
Sin embargo, Basteiro se quejó de que existen grandes resistencias a la hora de aplicar la ley, tanto por parte del poder judicial como por algunos sectores más conservadores de la sociedad y de algunas organizaciones de hombres.
Esta ley, dice, es la ley contra la que se han planteado más cuestiones de inconstitucionalidad de toda la historia de la España democrática. Más de 200, planteadas por jueces que entienden que es discriminatoria en lo que respecta a los hombres, todas ellas rechazadas por el Tribunal Constitucional.

Mujeres migrantes
Ni en España ni en Francia se han definido políticas específicas para las mujeres mayores españoles emigrantes en Francia.
Las intervenciones de las dos militantes asociativas resultaron muy enriquecedoras, pero dejaron en evidencia que a fecha de hoy no hay ningún estudio ni ninguna política diseñada para atender el caso específico de las mujeres mayores emigrantes españolas en Francia.
Ambas evocaron el caso de mujeres migrantes, pero en el caso de España se hacía referencia a mujeres de otras nacionalidades residentes en nuestro país y en el caso de Francia a mujeres migrantes extracomunitarias.

Estudio sobre las mujeres españolas en Francia
La falta de estudios sobre la situación actual de las mujeres mayores migrantes españolas en Francia llevó a la Faceef a encargar a un experto un primer trabajo para hallar los indicadores que permitirán hacer posteriormente un estudio sobre la situación de este colectivo de mujeres. Antonio Candelas, sociodemógrafo, presentó durante este encuentro el estudio sobre ‘Las mujeres mayores españolas emigrantes en Francia: Indicadores para un estudio sobre la violencia de género’.
Los objetivos de este primer estudio son encontrar los indicadores que ayudarán a definir las condiciones actuales de vida de las mujeres de origen español que emigraron a Francia entre los años 60 y 70, establecer si son víctimas de algún tipo de violencia de género, hacia qué tipo de violencia son más vulnerables, en qué proporción, y en qué medida esta condición de emigrantes las pone en situación de vulnerabilidad frente a la violencia de género, si es que lo hace.
Para ello, Antonio Candelas realizó 12 entrevistas en profundidad de forma anónima, analizando las trayectorias personales de cada mujer y las percepciones que tienen ellas sobre la violencia. De ahí se clasificaron las respuestas siguiendo el modelo “ecológico” y factores de riesgo, que tiene en cuenta cuatro campos fundamentales: el social (creencias y representaciones sociales), el comunitario (papeles de las instituciones), el relacional (amigos, pareja, hijos) y el individual.
La primera conclusión que se puede sacar de este trabajo de preparación al estudio es la necesidad imperiosa de continuar investigando sobre el envejecimiento de los emigrantes españoles en Francia y la de fortalecer los servicios de las organizaciones españolas en Francia. Estos espacios constituyen un importante factor de protección para las mujeres mayores que sufren de violencia, ya que favorecen el encuentro social y la solidaridad.
Sale del estudio también la necesidad de hacer campañas dirigidas a los cuidadores (agresores en potencia), centradas en la prevención y el acceso a los recursos institucionales. Y que hay que prestar especial atención a las situaciones asociadas al aislamiento social.
Del estudio se desprenden igualmente factores de riesgo como la dependencia física o psíquica, el aislamiento de la persona mayor, el vínculo perverso que se da en muchas mujeres cuando se las convierte en cuidadores de su propio agresor, la falta de apoyo institucional, el aislamiento del cuidador, los estereotipos de género (creencias rígidas sobre roles de mujeres y hombres, aceptación de la violencia como algo normal).