Velas, volantes y voces blancas: la bendición de la Virgen del Rocío llena de flamenco el corazón de La Habana

No hubo carreta ni arena de Doñana, pero sí un rincón de fe andaluza en pleno Paseo del Prado. La mañana del sábado 13 de junio, el Centro Andaluz de La Habana abrió sus puertas para un acontecimiento tan íntimo como vibrante con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Embajada de España en La Habana: la bendición de la Virgen del Rocío por el padre Juan y un concierto misa donde los más pequeños fueron los grandes protagonistas.

Velas, volantes y voces blancas: la bendición de la Virgen del Rocío llena de flamenco el corazón de La Habana
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Una de las actuaciones que se llevaron a cabo durante el concierto misa.

Esta no fue una misa rociera más, se convirtió en un abrazo de dos orillas. El protagonismo lo compartieron la fe, la música, el baile y, sobre todo, la emoción de los participantes que llenaron el recinto.

Los artistas entendieron que no se trataba de un espectáculo más: cantaron y bailaron para la Virgen, no solo ante el público, sino que transformaron el salón en un auténtico santuario del arte. La unión del acto religioso con la actuación profesional convirtió esta cita en un testimonio de cómo la cultura andaluza mantiene intacta su capacidad de emocionar, incluso a miles de kilómetros de su tierra. La Habana, por un instante, supo a romero y a compás por bulerías.

El momento más aplaudido llegó con la actuación del coro infantil ‘Ma petit chorale’, de la profesora Gema Celia Merlo Rivero, que acompañó en la misa. Estos niños, junto a su profesora, prepararon durante meses dos canciones muy especiales: la ‘Salve Rociera’, que interpretaron a capella, con un timbre limpio, una solemnidad y una dulzura que contrastaba con su corta edad, momento que arrancó aplausos intensos; y la otra ‘Por qué te llamas Rocío’, interpretada por Hadasa Méndez Mandri, una integrante del propio coro. Las letras, que hablan de la identidad y el amor a la Blanca Paloma, resonaron en el salón con una ternura que hizo saltar las lágrimas de más de uno. Fue una mañana para la memoria, donde la tradición rociera encontró en las voces infantiles su semilla más prometedora en el Caribe.

Entre los presentes se encontraban, Alicia Moral Revilla, consejera cultural de la Embajada de España en La Habana, junto con Argel Calcines Pedreira y Sergio González Cías, representantes de la Oficina del Historiador de la Ciudad, así como los miembros de la Junta Directiva del Centro Andaluz. Se sumaron además Isidro Jiménez Martínez, presidente del Centro Andaluz de La Habana, y María de los Ángeles Jiménez Ganuza, coordinadora general de Cultura.

Cuando la ceremonia terminó, el arte se desbordó. La Compañía Nirvana Flamenco, ataviada con trajes de lunares, ocupó el escenario, tomaron el relevo y ofrendaron su arte a la recién bautizada patrona. Un ‘Credo’ emocional y flamenco que removió a más de uno en su silla dio comienzo a su espacio. Luego entre sevillanas y zapateado se estremeció el entarimado. Con el duende característico del género, pusieron en pie a los asistentes y cerraron una celebración que reafirmó los lazos entre Andalucía y la isla caribeña.

Fue una mañana inolvidable de religión, fe y unión, por lo que después, mientras caía la tarde habanera, el eco infantil de la ‘Salve Rociera’ parecía quedarse flotando en el aire húmedo junto al cajón de Nirvana Flamenco, como un testimonio de que la devoción a la blanca paloma ha encontrado un segundo hogar entre el Malecón y los leones de la Habana Vieja.