LA PRESIDENTA DEL PARLAMENTO GALLEGO ES PARTIDARIA DE MEDITAR LA NORMA
Dolores Villarino es contraria a abordar con “prisas” la reforma del voto exterior
La presidenta del Parlamento gallego, Dolores Vilarino, se desmarcó la pasada semana del discurso habitual de los socialistas gallegos con respecto a la reforma de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (Loreg) para posibilitar el voto en urna de la diáspora, asegurando que no comparte “las prisas” en ese sentido de PP y BNG, que ya han censurado la actuación del grupo socialista en Madrid a raíz del frustrado intento de reforma anterior a los comicios autonómicos del 1 de marzo.
La presidenta del Parlamento gallego, Dolores Vilarino, se desmarcó la pasada semana del discurso habitual de los socialistas gallegos con respecto a la reforma de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (Loreg) para posibilitar el voto en urna de la diáspora, asegurando que no comparte “las prisas” en ese sentido de PP y BNG, que ya han censurado la actuación del grupo socialista en Madrid a raíz del frustrado intento de reforma anterior a los comicios autonómicos del 1 de marzo.
Cuestionada al respecto, Villarino explicó: “Soy partidaria de que, si hay derechos reconocidos, antes de limitar alguno a los ciudadanos, hay que hacerlo no al calor de un hecho concreto, sino meditadamente y por consenso”.
Villarino no quiso entrar en el debate sobre la creación de una circunscripción electoral para los residentes ausentes –que elegirían a un número prefijado de diputados en representación del colectivo, a diferencia del sistema actual, en el que participan como cualquier ciudadano residente–, aunque sí defendió que “los emigrantes deben tener la posibilidad de opinar, de votar, en relación con lo que sucede en este país. Lo que sí, hay que garantizar la transparencia del voto emigrante, y no se puede cuestionar de manera generalizada la honestidad y libertad de éstos a la hora de votar”.
Cuestionada al respecto, Villarino explicó: “Soy partidaria de que, si hay derechos reconocidos, antes de limitar alguno a los ciudadanos, hay que hacerlo no al calor de un hecho concreto, sino meditadamente y por consenso”.
Villarino no quiso entrar en el debate sobre la creación de una circunscripción electoral para los residentes ausentes –que elegirían a un número prefijado de diputados en representación del colectivo, a diferencia del sistema actual, en el que participan como cualquier ciudadano residente–, aunque sí defendió que “los emigrantes deben tener la posibilidad de opinar, de votar, en relación con lo que sucede en este país. Lo que sí, hay que garantizar la transparencia del voto emigrante, y no se puede cuestionar de manera generalizada la honestidad y libertad de éstos a la hora de votar”.